Este domingo llegan a Moscú los enviados de Donald Trump Steve Witkoff y Jared Kushner. Viajan a territorio ruso para intentar avanzar en el proceso de negociación de paz en Ucrania. Al presidente estadounidense le gusta poner fin a guerras ajenas, aunque le cuesta más acabar con los conflictos que él mismo ha iniciado, como es el caso de su enfrentamiento con Irán. Y, aunque Teherán le quede lejos a Vladímir Putin, quizás tenga algo que decir al respecto.

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Esta semana, varios líderes mundiales se han dado cita en Kirguistán para participar en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), a la que pertenecen Rusia, China e Irán. Allí, los participantes han mostrado su apoyo a la República Islámica tras más de medio año de conflicto entre Washington y Teherán. Putin ha dejado claro así dónde están sus lealtades. Un equilibrio complicado, teniendo en cuenta el carácter voluble de Donald Trump.

Aunque tradicionalmente se ha hablado de sintonía entre Trump y Putin, la aparentemente buena relación entre ambos no es suficiente para que EEUU se quede al margen de la guerra iniciada por Putin a comienzos de 2022, cuando invadió Ucrania. "Los estadounidenses han vuelto de forma directa o indirecta a aportar tecnología militar y a dar un apoyo directo a los ucranianos", explica a El Independiente Ignacio Gutiérrez de Terán, investigador del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC).

Pero Trump no es el único que está apoyando al enemigo de su "amigo". Una reciente investigación del Financial Times ha revelado que Rusia ha estado ayudando secretamente a Irán a desarrollar misiles de crucero supersónicos avanzados, que el diario británico califica como "una de las transferencias de tecnología militar estratégica de Moscú a Teherán más importantes que se conocen".

El alcance de la alianza entre Rusia e Irán

Gutiérrez de Terán, profesor de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Autónoma de Madrid, apunta a que las aportaciones rusas de tecnología militar a Irán son conocidas "desde hace años". Y la colaboración es bidireccional. Como potencia regional en el diseño y desarrollo de drones, los iraníes han aportado "un buen número" de estos artefactos a Moscú para la guerra en Ucrania.

En lo que respecta al conflicto actual en Oriente Medio, el experto en la región cree la efectividad de la defensa iraní contra los ataques estadounidenses se debe en gran parte "a la información que le han aportado chinos y rusos sobre las bases militares en la zona". El propio Trump le restó importancia a este asunto cuando un periodista le preguntó por el papel de Putin en los ataques contra posiciones norteamericanas.

"Parece ser que los iraníes están utilizando una tecnología de localización y de movimiento perfeccionada por los chinos sobre todo, pero puede haber también alguna importancia rusa", detalla. Asimismo, Moscú también ha colaborado en la encriptación de los sistemas de comunicación interna iraní al margen de los métodos tradicionales de comunicación de diseño y de promoción estadounidense. Esto habría dado como resultado que los estadounidenses no puedan llevar a cabo "asesinatos selectivos" contra altos mandos de la República Islámica, como sí hicieron el 28 de febrero y días siguientes, cuando lograron eliminar al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

Aun así, Moscú ha evitado cruzar ciertas líneas rojas. "Durante un tiempo se habló de que los rusos podrían aportar un sistema defensivo aéreo para derribar cazas, drones y misiles que pudiese lanzar Estados Unidos, pero no han llegado a ese extremo", apunta Gutiérrez de Terán.

La estrategia de la administración Trump

A pesar de esta colaboración militar, la República Islámica no es el socio prioritario de Rusia. Según constata el analista hispano-iraní Daniel Bashandeh, "Irán necesita actualmente más a Rusia que Rusia a Irán". Para este experto, Moscú estaría interesado en que Teherán actúe como "contrapeso" a EEUU en Oriente Medio, "pero sin comprometerse hasta el punto de vincular su propia seguridad y estabilidad al futuro de la República Islámica".

EEUU es consciente y busca llevarse a Putin a su terreno. En este contexto se enmarcan recientes gestos diplomáticos de Trump a su homólogo ruso, como invitarle a participar en la reciente cumbre del G20, donde hasta ahora había sido vetado por su invasión de Ucrania. Y también el viaje del director de la CIA, John Ratcliffe, la semana pasada a Moscú.

Para Bashandeh, con esta visita la Casa Blanca buscaba mantener abierto un "canal directo" con Putin para abordar conjuntamente temas como la seguridad de la OTAN, pero también la guerra en Irán. "Washington podría buscar un entendimiento con Moscú sobre Ucrania y el nuevo equilibrio de seguridad europeo que, progresivamente, reduzca los márgenes de apoyo ruso a Teherán", señala.

Un mensaje "amistoso", según Gutiérrez de Terán, que también puede llevar una advertencia implícita a Putin: "Deja de apoyar a Irán de esta forma que estás haciendo porque nos está perjudicando claramente nuestros planes militares".

En este sentido, se ha especulado con la posibilidad de que EEUU enviase a Ratcliffe a Moscú para intentar convencer a los rusos de que se sumen a su nueva ofensiva comercial contra la República Islámica. Pero tras el cierre de la cumbre de la OCS, ha quedado claro que esa posibilidad está fuera de la mesa. Los países participantes, incluida Rusia, expresaron que no tienen intención de sumarse a las sanciones económicas contra Irán. De hecho, China ha dejado claro que, si el Gobierno estadounidense adopta represalias contra las empresas chinas que negocien con Irán, ellos harán lo propio con compañías estadounidenses.

El Caspio, un alivio para la asfixia económica iraní

"Recordemos que para Irán la comunicación directa y la cooperación con Rusia es fundamental porque le permite sortear el bloqueo en el Golfo Pérsico", sostiene Gutiérrez de Terán. Con el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado, la otra gran salida marítima iraní es el Caspio que, aunque se trate de un mar cerrado, le da acceso "a toda la inmensidad" de Asia Central, incluidos países como Rusia, Azerbaiyán y Turkmenistán.

Aunque no se trate de una tan importante a nivel estratégico y económico como el Golfo Pérsico, sí supone un "desahogo notable" para los iraníes, según el analista del CEARC. Y es que en la zona del Caspio se mueven grandes intereses petrolíferos y gasísticos e intercambios comerciales.

Los intereses geopolíticos juegan un papel fundamental la triple relación EEUU-Rusia-Irán. El experto cree que Rusia podría ser un mediador en el conflicto entre Washington y Teherán, especialmente en todo aquello concerniente al expediente nuclear, uno de los mayores focos de tensión en las relaciones irano-estadounidenses durante la última década. Como país con una estrecha colaboración en el ámbito nuclear con los iraníes, Rusia podría ser de gran ayuda si se quisiese alcanzar un acuerdo. Pero Gutiérrez de Terán admite que, hoy por hoy, "este tipo de mediaciones no son especialmente de su interés".

Y, además de las tensiones en Oriente Medio, el factor europeo no puede pasarse por alto. Europa cada vez se está implicando más en una confrontación directa con Rusia, como muestra el señalamiento directo del Kremlin como el responsable de un ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig este verano por parte del Gobierno alemán. Asimismo, la ayuda económica y militar que muchos países europeos brindan a Ucrania es profundamente incómoda para Moscú.

"Quizás los estadounidenses también quieren utilizar esa situación para ofrecerse de palanca ante los europeos y ejercer algún tipo de presión para que esta colaboración sea de otro modo", aventura Gutiérrez de Terán sobre la posición de Washington ante Moscú en este asunto. Pero con dos guerras abiertas en Ucrania e Irán, y los dos países implicados en ambas de una y otra manera, el equilibrio es complicado.

La posibilidad de un entendimiento

Bashandeh ve complejo que Rusia y EEUU alcancen un entendimiento sobre Ucrania que permita que el Kremlin se aleje progresivamente de Irán. "La UE atraviesa un momento de vulnerabilidad por sus divisiones internas en inmigración, seguridad y relación con EEUU, lo que limita su capacidad para actuar como bloque ante los desafíos externos", explica. Y otro foco conflictivo es la incertidumbre en Oriente Medio, con Israel entrando en periodo electoral, y la inestabilidad en Ormuz.

Así, para poder alcanzar un entendimiento mutuo en lo que respecta a Irán, EEUU tendría que ofrecerle "mucho" a Putin, afirma Gutierrez De Teran. "Renunciar a Irán hoy en día para los rusos y también para los chinos es perder una baza fundamental en Oriente Medio", enfatiza. A día de hoy, que los iraníes sigan resistiendo a las amenazas bélicas de Estados Unidos es un punto muy positivo para los propios intereses de Rusia. Y, por eso, se pregunta: "¿Qué puede ofrecer Estados Unidos a cambio de eso?".