Internacional

Irán se prepara para una nueva guerra a gran escala contra Estados Unidos después del Mundial

La pugna por el control del estrecho de Ormuz lleva al conflicto en Oriente Medio al borde del abismo

Imagen del ayatolá Alí Jamenei, asesinado a finales de febrero por EEUU, en las calles de Teherán
Imagen del ayatolá Alí Jamenei, asesinado a finales de febrero por EEUU, en las calles de Teherán | EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

Durante las últimas semanas, EEUU e Irán ha vuelto a intercambiar ataques por la falta de entendimiento sobre las condiciones de la reapertura del estrecho de Ormuz. La dinámica se repite día tras día. Washington bombardea distintos puntos del territorio iraní, ahora también a plena luz del día, y Teherán responde lanzando proyectiles a las bases norteamericanas en los países del Golfo. Pero la tensión puede escalar a niveles no vistos desde hace meses.

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Ambas partes se acusan mutuamente de romper el memorando de entendimiento que firmaron hace un mes. Y aunque Donald Trump dio por acabado el acuerdo con la República Islámica hace dos semanas, ahora reprocha a los iraníes no continuar con las negociaciones. De hecho, el presidente norteamericano amenaza con intensificar los ataques si persisten en su negativa.

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Por su parte, las autoridades persas descartan volver a las conversaciones si los interlocutores estadounidenses no cumplen con su parte del trato. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Aragchi, lo ha dejado claro: "Solo puede haber cumplimiento mutuo".

Pese a los llamados a la diplomacia desde la Casa Blanca, los ayatolás no terminan de confiar en su voluntad negociadora. De hecho, fuentes diplomáticas iraníes apuntan a una reescalada del conflicto en las próximas semanas. Tras los combates de baja intensidad de los últimos días, la República Islámica se está preparando para una nueva guerra a gran escala si la diplomacia no prospera.

Escenario de guerra híbrida

Las autoridades iraníes creen que EEUU esperará a que termine el Mundial, cuya final acogen este domingo en Nueva York, para lanzar su nueva ofensiva. Esperan que los norteamericanos ataquen el territorio de la República Islámica como han hecho esta ahora. Pero no descartan un formato de guerra híbrida, con intentos de asesinato contra líderes políticos, incursiones de mercenarios extranjeros e intentos de desestabilización política interna.

Tampoco descartan que el Ejército estadounidense trate de llevar a cabo una incursión en su territorio. Una posibilidad que no parece descabellada, teniendo en cuenta que el propio Trump ha manifestado en más de una ocasión su interés en una invasión terrestre para controlar puntos estratégicos de Irán.

Ante estas previsiones, los iraníes no se dejan intimidar. Las fuentes diplomáticas aseguran que están preparados frente a una nueva guerra de intensidad con Washington. Mucho más que el 28 de febrero, cuando EEUU e Israel lanzaron la ofensiva que mató al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y que marcó el inicio del actual conflicto. Aunque saben que habrá pérdidas humanas y materiales, se defenderán con todos los medios de los que disponen.

El control de Ormuz, en el centro del conflicto

A pesar de esta retórica belicista, la República Islámica sigue abierta a negociar con los norteamericanos. Pero no a cualquier precio. Los iraníes tienen claro que no van a acceder a un acuerdo que no beneficie a sus intereses. Y su principal prioridad es tener el control del estrecho de Ormuz.

Las autoridades iraníes se ciñen al texto del memorando de entendimiento: "La República Islámica realizará las gestiones necesarias, empleando sus mejores esfuerzos, para permitir el paso seguro y gratuito de buques comerciales durante 60 días, desde el Golfo Pérsico hasta el Mar de Omán y viceversa". Para los ayatolás, este punto deja claro que deben ser ellos quienes gestionen el paso estratégico.

De acuerdo a la retórica oficial iraní, el paso de buques por el estrecho debe limitarse a la ruta establecida por los autoridades del país persa por motivos de seguridad. Bajo su entendimiento, el paso alternativo por aguas omaníes responde a un intento de la Casa Blanca por interferir en Ormuz. Por eso atacan a los barcos que toman esa vía.

Según las fuentes diplomáticas, antes de esta maniobra estadounidense, Irán y Omán estaban inmersos en negociaciones para determinar cómo sería la circulación a través del estrecho en el futuro. Este punto también estaba contemplado en el memorando de entendimiento con EEUU. Sin embargo, el acuerdo no refleja explícitamente la posibilidad de que estos dos países cobren tarifas al tránsito marítimo por el estrecho, como quieren las autoridades iraníes.

Las tarifas en el estrecho

La Convención sobre el Derecho del Mar de la ONU establece que "podrán imponerse gravámenes a un buque extranjero que pase por el mar territorial como remuneración de servicios determinados prestados a dicho buque". Las autoridades iraníes se escudan en este tratado para justificar su pretensión de poner una suerte de peaje en Ormuz.

Bajo su punto de vista, las tarifas se fundamentarían en hipotéticos servicios medioambientales o de apoyo al tráfico marítimo. Sobre el hecho de que la obligatoriedad de estos servicios implicaría un gravamen al tránsito general, no se pronuncian. Para el gobierno de la República Islámica, la complicada situación económica que atraviesa el país como consecuencia de la guerra justifica su decisión.

Israel podría sumarse a la nueva ofensiva estadounidense

Las tensiones de las últimas semanas por los ataques en Ormuz reflejan la dificultad por que ambas partes alcancen un entendimiento. Desde la diplomacia iraní, aseguran que no ha habido conversaciones directas con los norteamericanos desde que la Casa Blanca reanudó sus bombardeos contra su territorio. Admiten que los mediadores -Pakistán, Omán y Catar- han intentado interceder, pero sin éxito.

Ante esta negativa a volver a la mesa de negociación bajo los términos de EEUU, la perspectiva de la reescalada bélica se hace cada vez más real. Un escenario que devolvería a todo Oriente Medio al conflicto. Aunque Israel no se haya sumado a los nuevos ataques de la Casa Blanca, los iraníes ven una alta probabilidad de que sí lo haga a una ofensiva a mayor escala. Y prometen responder a cualquier tipo de agresión que llegue desde territorio israelí.

De hecho, las fuentes subrayan que el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei no ha hecho apariciones públicas desde su elección ante el riesgo de asesinato por parte de Israel. Su ausencia en el funeral de su padre ha levantado sospechas sobre el estado de salud del jefe iraní. Pero el ayatolá se ha recuperado de sus heridas y gobierna con normalidad el país, aseguran.

También desmienten las informaciones publicadas por medios como The New York Times, que apuntan a una operación del servicio de inteligencia israelí para reclutar al expresidente iraní Mahmud Ahmadineyad. Las reducen a manipulaciones de EEUU para desestabilizar a la República Islámica, a la que quieren mostrar como un país dividido. En este sentido, no descartan que vuelva a haber protestas a nivel interno, aunque no se muestran especialmente preocupados por este asunto.

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