Las protestas en Albania han transformado el céntrico bulevar Dëshmorët e Kombit de Tirana en el epicentro de las protestas en contra del gobierno. La capital albanesa vive jornadas de barricadas, gases lacrimógenos y un asedio institucional que amenaza con acabar con el gobierno del primer ministro Edi Rama. Una oleada de descontento que nace de un ambiente de tensión interna que se cruza con intereses transnacionales.

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La chispa de Sazan y el clan Trump

El detonante que sacó a miles de universitarios y organizaciones ciudadanas a las calles se produjo por un conflicto urbanístico en la costa jónica. A través de la firma de inversión Affinity Partners, Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, cerró con el beneplácito directo de Edi Rama un plan para urbanizar enclaves vírgenes de altísimo valor ecológico: la isla de Sazan y las inmediaciones de Zvërnec, junto a la laguna de Narta.

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Esta operación, valorada en más de 1.400 millones de euros, desató lo que los colectivos ecologistas bautizaron como la "Revolución de los Flamencos", en alusión a las especies protegidas que anidan en el lugar. Para allanar el terreno al desembarco del capital estadounidense, el Parlamento albanés aprobó una controvertida reforma a la Ley de Áreas Protegidas (modificaciones a la Ley n.º 81/2017 de Áreas Protegidas), diseñada prácticamente a medida para desregular suelos preservados bajo la figura de "inversión estratégica".

Para una juventud que emigra a una escala enrome debido a la precariedad salarial y el encarecimiento de la vivienda, según las bases de datos de Euroestat, la entrega del litoral nacional a oligarquías foráneas supuso una afrenta directa hacia la ciudadanía. Las asambleas estudiantiles, que inicialmente protestaban por mejoras en la educación pública, canalizaron esa indignación contra los resorts de ultralujo que pronto acabó unificando a todas las demandas sociales.

"¿Cómo voy a permitirme alquilar un piso en una de esas torres con un sueldo de 540 euros? Comparto piso con gente que ni conozco porque mi familia ya ha emigrado. Estamos agotados", señalaba Santa, una estudiante de 22 años en una declaraciones recogidas por el medio croata Moj Kraj.

Entre Washington y los avisos de Bruselas

El movimiento del presidente Edi Rama obedecía a una un interés por garantizarse un canal de interlocución directo y blindaje político con el entorno de Trump. Sin embargo, esta jugada ha generado incomodidad en Bruselas ya que Albania se encuentra en una fase crucial de su integración a la Unión Europea. Un proceso donde cada paso depende de la adhesión a los estándares comunitarios en medio ambiente y separación de poderes.

Los informes anuales emitidos por la Comisión Europea sobre el Estado de derecho han reiterado su preocupación por la opacidad en las adjudicaciones directas, las asociaciones público-privadas (APP) y la vulnerabilidad de las normativas medioambientales que persisten en el país balcánico. Expertos como Florian Bieber, de BIEPAG (Balkans in Europe Policy Advisory Group), explican que al acelerar concesiones a empresas americanas al mismo antes de completar los pasos a seguir para adherirse a la UE, Tirana camina por el filo de la navaja. Contentar al capital vinculado a Washington a costa de tensar los compromisos adquiridos con sus socios comunitarios.

Desobediencia civil y cargas

Al caer la noche, las protestas ciudadanas suelen convertirse en choques violentos. Sectores de la oposición, se sumaron a la convocatoria transformando el malestar ecologista y estudiantil en una campaña abierta de desobediencia civil (mosbindje qytetare). Los cócteles molotov contra la sede del Consejo de Ministros y el Tribunal Supremo han recibido como réplica cañones de agua y un uso masivo de gas lacrimógeno.

Esto a disparado las quejas por el supuesto auge de los abusos policiales hacia los manifestantes. El Defensor del Pueblo de Albania (Avokati i Popullit) ha desplegado misiones urgentes en comisarías tras denuncias de detenciones arbitrarias de manifestantes jóvenes. Mientras tanto, la Agencia de Supervisión Policial (AMP) mantiene expedientes abiertos por presuntos excesos en el empleo de proyectiles no letales en zonas residenciales de la capital.

Investigaciones documentadas por la red Balkan Investigative Reporting Network (BIRN) destacan que el descontento ha calado transversalmente en familias de clase media asfixiadas por la inflación en alimentos y servicios básicos.

La encrucijada institucional de Tirana

Las protestas en Albania demuestran que el relato de estabilidad que el Ejecutivo de Edi Rama proyecta en las cumbres internacionales no se sostiene. Por ello, el desenlace de la crisis dependerá de la capacidad del Estado para abrir canales reales de diálogo con las universidades y frenar el desmantelamiento de sus espacios protegidos.