Que un periódico nazca en un país sin gobierno puede ser un buen presagio para su libertad e independencia. Sin embargo, para la marcha de la economía, no está tan clara esa asociación positiva. Algunos piensan que es mejor no tener gobierno. Y ponen como ejemplo el de Bélgica, que estuvo 541 días sin gobierno, en 2010 y 2011, y creció más del doble de lo que lo hizo la eurozona.

En ese caso, con el presupuesto de 2009 prorrogado, la ausencia de un nuevo gobierno pudo evitar los recortes de gasto y las subidas de impuestos que afectaron a muchas economías europeas. En cualquier caso, el ejemplo belga ha vuelto a la palestra para compararlo con la situación de España, que lleva 9 meses y un día con el gobierno en funciones y, pese a ello, la economía no ha mostrado signos de agotamiento, más bien lo contrario.

Índice de inestabilidad

Hace un año el panel de previsiones de FUNCAS, que reúne a los analistas más reputados en lo que se refiere a la predicción económica, apostaba a que la economía española crecería este año un 2,8%. Esta era una predicción promedio entre los más optimistas, que llegaban al 3% y los más pesimistas que lo situaban en un 2,3%. En esas mismas fechas el FMI auguraba un crecimiento del PIB del 2,5% y la Comisión Europea un 2,6%.

Los vientos de cola siguen operando en nuestro país»

Hoy prácticamente todo el mundo, incluyendo el FMI, piensa que cerraremos el año habiendo crecido un 3-3,1%, prácticamente lo mismo que el año anterior, pese a la desaceleración del entorno global, en especial del comercio mundial. Porque lo cierto es que los vientos de cola, el euro, el petróleo y el BCE, siguen operando en nuestro país, y probablemente lo sigan haciendo durante la primera parte de 2017.

Estamos ya en la segunda ronda de esos efectos, que terminarán agotándose. Pero eso ocurrirá con gobierno o sin gobierno. Algunos piensan que, si tuviéramos gobierno, hoy creceríamos más. Un servicio de estudios ha llegado a estimar que, con un gobierno, estaríamos creciendo un 3,5% o 4%, un punto por encima de lo que lo hacemos.

Resulta difícil compartir esa estimación, como también lo es su contraria, porque los economistas nos basamos en las observaciones del pasado para hacer inferencia sobre el futuro, y esta situación política es inédita en nuestro país. Con todo, seguir sin gobierno puede acabar pasando factura a medio plazo. Algunas instituciones se paralizan porque cesan sus cúpulas y no pueden ser renovadas por no existir un gobierno que pueda aprobar su nombramiento, como es el caso de la CNMV o del Consejo Escolar.

La prórroga presupuestaria no es una buena noticia»

Sin duda, es una ocasión para que los organismos reguladores y representativos pasen a ser nombrados por el Parlamento a partir de ahora. Pero ello requiere un cambio legal que no es fácil de implementar a corto plazo sin haber gobierno. Y, al contrario de  lo que ocurrió en Bélgica en 2010 o en España en a finales de 1995, año en el que el crecimiento nominal fue de casi el 10%, la prórroga presupuestaria ahora no es una buena noticia.

Necesitamos cumplir nuestros compromisos fiscales el año que viene, y el crecimiento económico por sí solo no va a conseguirlo. Incluso con el cambio del calendario del impuesto de Sociedades será difícil que bajemos de un déficit del 3,6% el año que viene, frente al objetivo comprometido de 3,1%.

No podemos decir que Europa nos esté apretando fiscalmente. Por el contrario, estamos recibiendo desde 2014 un trato muy favorable en comparación con nuestros socios de la Unión. Pero la paciencia europea tiene un límite y ese parece ser que es 2017. Si no cumplimos tendremos sanción y congelación de los fondos comunitarios. Y nuestra imagen exterior quedará muy dañada.

Mientras tanto, los mercados parecen tranquilos. Y lo están, en primer lugar, porque saben que el BCE seguirá comprando bonos españoles, públicos y privados, aunque esa política también tiene fecha de caducidad. Y, en segundo lugar, porque lo que les parece preocupar no es tanto la ausencia de un gobierno, como la probabilidad de que se forme un gobierno que no les guste.

El índice de incertidumbre política de la Reserva Federal de San Luis parece recoger bien este sentimiento. Los picos de incertidumbre se asocian no tanto a la probabilidad de que se prolongue el período de interinidad, pues si fuera así ahora estaría en máximos, como a las dudas sobre el tipo de gobierno que pueda formarse. Veremos como evoluciona el índice en las próximas semanas.