Como era de esperar, las actas de la reunión de la Reserva Federal (Fed) de EEUU del pasado mes de septiembre muestran una clara oposición entre los banqueros centrales americanos. En esencia, esta oposición se debe al «retraso del empleo», y por consiguiente, en el calendario de endurecimiento monetario. 

Para los halcones, la economía está cerca, o incluso ya, en pleno empleo. En este caso, posponer el ajuste monetario plantea tres riesgos: la de tener que acelerar en un momento dado las subidas de tipos, lo que sería susceptible de provocar una ruptura del crecimiento; sobre el exceso desapalancamiento y la estabilidad financiera; y sobre la credibilidad de la Fed.

Por el contrario, las palomas señalan varios indicadores que sugieren que todavía hay retraso en el empleo: una baja tasa de participación, las medidas de tasa de desempleo (sobre todo las que incorporan los tiempos parciales), que siguen siendo altas, y la débil inflación salarial.

En general, estas minutas de la reunión no parecen particularmente hawkish porque los argumentos planteados por los halcones no deberían desaparecer rápidamente; porque parece existir consenso sobre el hecho de que no hay – o hay poca – presión inflacionista; y porque la revisión a la baja del crecimiento potencial y del tipo de referencia «neutral», de hecho, reduce el grado de flexibilización monetaria.

 En conjunto, estas actas no anuncian un endurecimiento en noviembre, pero confirman un endurecimiento «relativamente pronto», es decir, en diciembre. De cara al futuro, dos indicadores deben centrar nuestra atención para que se cumpla nuestro escenario de acción de la Fed, que contempla un aumento de tipos en 2016, dos alzas en 2017 y tres, en 2018: Por un lado, en el mercado laboral, los indicadores tales como «duración del desempleo», «trabajos forzados a tiempo parcial», «tasa de participación» y los indicadores salariales. Como recordatorio, a la vista de una batería de indicadores de empleo, seguimos considerando que la economía americana ya no está lastrada por el empleo, incluso si el avance no ha progresado hasta ahora en 2016Por otro, las estadísticas de inflación, dado que la expectativa media del consenso sobre la subida de precios en 2017, nos parece demasiado baja.


Christophe Morel, economista jefe de Groupama AM.