La reflexión es certera y no se le puede poner una pega en cuanto a su contenido. El problema se plantea cuando se aborda la oportunidad de llamar la atención del público y convocarle a examinar la dimensión del agujero del que todos son conscientes pero del que, quien tiene que intentar cerrarlo, preferiría hablar lo menos posible porque ya es consciente él de la que se le viene encima.

Y eso es lo único que se le podría reprochar al editorial del último número de los Cuadernos de Pensamiento Político que edita la Fundación FAES, liderada por José María Aznar. El editorial se limita a constatar que un Gobierno que está condenado a acceder al poder en las condiciones de debilidad parlamentaria con las que va a tener que enfrentarse el nuevo equipo de Rajoy -y eso, dando por supuesto que el Comité Federal del PSOE del próximo domingo deje vía expedita a la investidura del líder del PP- no va a poder acometer los cambios que necesita urgentemente el país y no va a estar en condiciones de abordar eficazmente el duro ajuste presupuestario a que obligan los compromisos asumidos ante Bruselas.

En segundo lugar, o en primero, que tanto da, que un Gobierno tan acosado parlamentariamente necesitaría tejer un discurso político potente que anime a la sociedad española, y a sus instituciones, a apoyar la dirección emprendida por el Ejecutivo. Y eso es lo que FAES, es decir, José María Aznar, considera que no está al alcance de lo que llama «un Gobierno por descarte», en expresión claramente despectiva y ciertamente humillante. Y aquí es donde hay que apuntar la única discrepancia sobre el análisis del texto: el previsible nuevo Gobierno de Rajoy no lo será por descarte de otras opciones tan legítimas como ésta. Será el Gobierno nacido de un resultado electoral claro en el que los votantes han entregado la mayoría parlamentaria al PP a una distancia de nada menos que 52 escaños respecto de la segunda fuerza. Una fuerza, el PSOE de Pedro Sánchez, que estaba en su derecho, y en su obligación, de intentar componer un acuerdo para formar un Gobierno alternativo al del Partido Popular.

Sería una inmoralidad que la revista de pensamiento de FAES orillara toda mención a la situación del PP

El problema de Sánchez es que la fórmula intentada por él resultaba inaceptable para los propios barones de su partido: una suma de PSOE y Podemos, presumiblemente respaldada por los independentistas con una abstención, ésta sí,»técnica», resultaba un engrudo indigerible para los dirigentes del Partido Socialista y era un arreglo ortopédico imposible de hacer pasar bajo el arco de seguridad política del sistema. Pero nada de eso otorga al nuevo Gobierno que se forme en el futuro la condición de «descarte».

Dicho esto, podemos discutir la oportunidad de hacer ese tipo de consideraciones en un momento crítico para el equipo de Rajoy. Pero ésta de FAES es una revista de pensamiento y sería una inmoralidad que orillara toda mención a la situación política del PP cuando el asunto esencial del editorial es examinar el estado catatónico del PSOE y señalar, con nombres y apellidos, a los responsables de esa catástrofe, que son en su opinión el propio Sánchez y en mucha mayor medida, José Luis Rodríguez Zapatero.

Es verdad que Aznar le ha metido el dedo en el ojo a Rajoy en repetidas ocasiones. Pero esta vez no se le puede acusar de haber reincidido en el ataque.