La región norte del Caribe se mueve. Las perspectivas de apertura en Cuba y el crecimiento del PIB de República Dominicana van a crear una zona económica muy interesante de grandes oportunidades de negocio. Son 25 millones de habitantes entre Puerto Rico y esas dos naciones, a las que si se añade Haití serían 36 millones. Con una característica: poblaciones jóvenes y con una buena parte que son profesionales muy preparados y por tanto: consumo y ganas de trabajar y desarrollarse.

En estos días en los que La Habana acapara titulares, toca hablar de las oportunidades de invertir en el Caribe más allá de Cuba. Me refiero a su vecina isla, Puerto Rico y su excelente clima de negocios. De los tres países mencionados, Puerto Rico tiene características diferenciales no por muchos conocidas.

Supone un puente entre el mundo angloparlante del norte y el hispanoparlante del sur»

Además de estar geográficamente en el Caribe es Estado Asociado de los EE.UU.; eso le da la posibilidad de ser un territorio con doble puerta: a) una puerta al mercado de 400 millones de USA, con toda la estabilidad que le da estar dentro de una democracia estable de más de dos siglos; b) la otra puerta es la de esa región norte del Caribe. Un dato es el bilingüismo puertorriqueño, que le facilita la relación personal con ambos mercados y con las personas y nódulos claves de todos esos mercados. Esa clave le permite ir mucho más allá del Caribe y poder extender esas relaciones a toda Latinoamérica como un puente entre el mundo angloparlante del norte y el hispanoparlante del sur.

Así que para entrar en ambos mercados Puerto Rico es una buena base. Permite estar en dos territorios a la vez con las garantías legales de Estados Unidos. Eso lo saben los dirigentes de sus Gobiernos y para ello han preparado sus instituciones e instalaciones.

Más de 20 de las mayores empresas farmacéuticas están en la isla»

Puerto Rico tiene un conjunto de cluster empresariales interesantísimos. A las empresas de distintas nacionalidades les convendría pertenecer a ellos porque son clusters dentro de Estados Unidos y, dicho sea de paso, con ventajas fiscales (un 4% sobre beneficios en muchos casos). La industria farmacéutica y la biotecnología es uno de ellos. 20 de las mayores empresas mundiales de este sector están instalados en la isla. También es importante, gracias a esta ventaja fiscal y la disponibilidad de profesionales el desarrollo, de un Cluster informático con la presencia de Microsoft o HP.

Para el sector de la logística Puerto Rico tiene una estructura portuaria que permite irradiar las mercancías a muchas partes. De hecho la instalación de operadores internacionales en sus puertos ha incrementado la capacidad de transporte marítimo de la isla que se convierte en una excelente plataforma para centros de distribución.

 Pero no es solamente interesante el presente económico como doble plataforma. El futuro es aún más interesante si se sabe aprovechar.

Un ejemplo. La espléndida conservación del casco antiguo de su capital, San Juan, puede constituir en un futuro una parte del turismo urbano caribeño. Una estancia en ese casco, junto con visitas a la Habana y Santo Domingo (ambos mucho menos conservadas) es conectar con la historia, las costumbres y las edificaciones de una de los más interesantes y excitantes conjuntos arquitectónicos mundiales que se desarrollaron desde hace cinco siglos.

Un capital turístico excepcional

El Gobierno puertorriqueño ya puede vender esa maravilla, situada a tiro de viajes aéreos entre las tres ciudades, sin contar que hay otras visitas a villas cercanas que completan una gira que para si hubiera querido el mismísimo Hemingway. Su sabor colonial junto con su clima hacen de ese posible Cluster turístico un futuro con una gran capacidad de competir a nivel mundial. Contando además con la calidad de sus poblaciones, acogedoras y alegres donde las haya.

Creación de pequeñas y medianas empresas que permitan crear empleo»

El Gobierno de la isla caribeña ha hecho frente a la crisis de deuda, dándole la vuelta a sus trabas con un plan de desarrollo económico que ha pasado durante los últimos años por la adopción de reformas para la captación de inversores internacionales y la creación de pequeñas y medianas empresas locales que permitan la creación de empleo.

Quienes sean capaces de ver estas oportunidades -más allá del desafío fiscal- y apostar por ellas no se arrepentirá. Ya he conocido grupos empresariales españoles que están apostando por este futuro. Pero no son los únicos, grupos franceses, ingleses y de otras nacionalidades lo han visto y, como se sabe, el que da primero da dos veces.

El Gobierno de Puerto Rico es consciente de ello y tiene un Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) con 11 entidades para ayudar a la consolidación de un «sector privado estable y sostenible que tenga en cuenta la globalización de la economía actual».

Coincidiendo con las elecciones presidenciales en EE. UU., Puerto Rico ha elegido su Gobernador. Los cambios suceden dentro de un proceso democrático con estabilidad política y garantía jurídica manteniendo por el bien de los ciudadanos y los inversores extranjeros, las directrices de su estrategia económica. Puerto Rico es una oportunidad al alcance de la mano. Una oportunidad doble.

José Ramón Pin Arboledas es profesor del IESE y miembro del Regentes de Barna Business School (República Dominicana)