Esto es una estructura paralela por más que estos voluntarios -sin duda pudientes porque un local en la calle Ferraz con salida a la calle no se alquila por una miseria, y porque el alquiler hay que pagarlo todos los meses- insistan en tranquilizar a sus compañeros y a los dirigentes del partido con el argumento de que están ante una iniciativa inocente e inocua. De eso nada. El simple anuncio pegado en la cristalera del local, o sea, en el escaparate, lo dice todo: «Recupera el PSOE. Que nadie decida por ti!!» Es decir, rescata a tu partido de las manos que se han apropiado de él y que no tienen derecho a tomar las decisiones que están tomando y que, mayormente, versan sobre las posiciones que ha adoptado esta formación política en el Parlamento y que han propiciado algunos de los acuerdos más importantes de los alcanzados en este primer arranque de legislatura. Que nadie decida por ti, es decir, que la militancia -la actual y la que logren captar estos voluntarios inmaculados desde su web, de la que hablaremos ahora, y desde este nuevo local- tome las riendas del partido y pase por encima de sus legítimos representantes e incluso se enfrente a ellos si las cosas se pusieran feas.

Para mayor inri insisten en que ellos no representan a ninguna corriente interna, pero resulta que las únicas camisetas que, de momento, tienen en el local que abrirá sus puertas la semana que viene llevan la leyenda #ViajandoConPedro. Es más, en la web que han abierto hace dos semanas sólo siguen una cuenta de twitter: la de Pedro Sánchez. Habrá que aceptar que en 15 días estos voluntarios tan espontáneos como «pedristas» y con dinero suficiente como para instalarse en una de las zonas más exclusivas de Madrid han tenido tiempo suficiente como para incluir otras cuentas que disimularan su descarado propósito, que es el de montar una plataforma de apoyo a Pedro Sánchez con la esperanza de que éste se decida por fin a dar el paso de presentarse a las primarias para recuperar la secretaría general o, en caso contrario, que la plataforma sirva de apoyo al candidato alternativo, sea quien sea finalmente.

La maniobra puesta en marcha tendrá efectos aún imprevisibles en el devenir del partido. Pero no es una maniobra inocente, como pretenden decir sus organizadores

Quieren que el Partido Socialista vuelva a ser el partido que era. La duda es a qué momento político apelan como deseable: al momento dorado en que el PSOE liderado por Pedro Sánchez cosechó derrota tras derrota electoral mientras el secretario general se felicitaba de haber obtenido unos «resultados históricos». Históricos por lo buenos, sugería él. Pero la realidad era que los obtenidos en las urnas en diciembre de 2015 fueron históricos porque fueron los peores logrados en la historia del partido en toda la democracia. Bien es cierto que esos datos fueron superados, pero a la baja, por los conseguidos en junio de 2016, en que se batieron todos los récords del desastre. ¿Ése es el socialismo que añoran? ¿O quizá sueñan con aquél PSOE que bajo Sánchez estuvo dispuesto a pactar con el Podemos de Pablo Iglesias quien a su vez tenía, y tiene, como objetivo el de recluir al Partido Socialista en el último rincón de la representación parlamentaria para ocupar su puesto, cosa que habría conseguido ya si la obstinación de Sánchez hubiera empujado al país a unas terceras elecciones en este pasado mes de diciembre? ¿Qué PSOE quieren recuperar?

Si lo que los socialistas quieren es volver a ser el partido de gobierno que fue durante muchos años no tienen más opción que respaldar las posiciones defendidas entre enormes dificultades por esta gestora, liderada por Javier Fernández, que pretende nada más y nada menos que volver a poner a esta formación política en pie y con capacidad de, al menos, influir desde la oposición en las decisiones del Gobierno. No es abriendo un local y llamando a la «recuperación» de un PSOE perdido entre las brumas del fracaso como opción atractiva para la mayoría de los españoles como se contribuye a devolver a esta formación la vida y la presencia relevante en la vida política del país. La maniobra puesta en marcha tendrá efectos aún imprevisibles en el devenir del partido. Pero no es una maniobra inocente, como pretenden decir sus organizadores. Al contrario, es un movimiento separador que sólo va lograr incrementar la brecha abierta entre la mayoría de los dirigentes socialistas y una parte de sus militantes. Y si esto no es una estructura paralela yo soy el obispo de Constantinopla.