«Acabaremos echando de menos a Garzón«, se lamentaba ayer un alto mando policial tras conocer la decisión del juez José de la Mata (titular, como aquel, del juzgado número 5 de la Audiencia Nacional) de rechazar la petición del fiscal Anticorrupción de que se acordara prisión sin fianza para Oleguer Pujol por un delito continuado de blanqueo.

De la Mata decidió, en cambio, retirarle el pasaporte y su presentación cada quince días en el juzgado más próximo a su domicilio. Hasta el momento, ningún miembro de la familia ha pasado por la cárcel, a pesar de la gravedad de los delitos por los que están siendo investigados y de la enorme cantidad de dinero que, según la UDEF, habrían blanqueado y ocultado al Fisco en los últimos años.

El pequeño de los Pujol, con sólo 35 años, actuó como intermediario en la venta de 1.152 sucursales del Banco Santander, una operación que supuso más de 2.000 millones de euros. Una sociedad suya, Ard Choille, recibió 6,8 millones como comisión por parte de la compradora, Sun Capital. Pero, en lugar de declarar sus enormes ingresos, eludió el pago a Hacienda utilizando para ello un complicado entramado societario. Sus socios, dos hijos de Javier de la Rosa (Javier y Gabriela), hicieron lo propio.

La Abogacía del Estado no se adhirió a la petición del fiscal Anticorrupción para que Oleguer Pujol ingresara en prisión sin fianza

Pujol ha alegado ante De la Mata que ya ha regularizado su situación. Sin embargo, el fiscal, apoyado en abundante información de la Policía, afirma que Oleguer Pujol ha continuado blanqueando dinero a pesar de la acusación que pesa sobre él.

De la Mata investiga a Jordi Pujol; a su esposa, Marta Ferrusola, y a cinco de sus hijos por blanqueo y posible delito fiscal. A Oleguer le investigaba el juez Pedraz, pero el titular del Juzgado número 5 considera que existe conexidad entre ambo sumarios y se ha quedado con la instrucción de la causa de la familia al completo.

A De la Mata, sus compañeros de la Audiencia le consideran competente e identificado con el sector progresista de la judicatura. No cabe, en principio, incorporar ninguna razón extra judicial a la hora de valorar su decisión de rechazar la petición del fiscal.

Pero hay varios aspectos del caso que llaman la atención. El primero de ellos es que Oleguer (la operación fue destapada por El Mundo hace cuatro años) no hubiera acudido hasta ahora a declarar ante la Audiencia. Tampoco se explica que ninguno de los miembros de la familia (el caso de Jordi Pujol hijo es el más sobresaliente) tampoco haya ingresado en prisión a pesar de los sólidos indicios que apuntan a una continuada y agitada actividad delictiva. Sobre todo, si las pautas seguidas en otros asuntos relacionados con la corrupción política.

Jordi Pujol, fundador de CiU y presidente de la Generalitat durante 23 años, acumuló un enorme poder. Cuando se descubrió su cuenta opaca en Andorra y tuvo que confesar que había engañado a Hacienda durante años, fue llamado a declarar al Parlament de Catalunya. Enfurecido, lanzó una velada amenaza: «Si vas segando la rama de un árbol, al final cae una rama y todos los nidos que hay, hasta caer el árbol entero. Habrá sido responsabilidad de todos los que han practicado este tipo de política».

Un dato relevante es que la Abogacía del Estado no se adhirió a la petición de la Fiscalía de solicitar el ingreso en prisión.

¿Cuántos nidos podrían caer del árbol si uno de los Pujol acaba en la cárcel? ¿Ha actuado su amenaza de tirar de la manta como una especie de blindaje para su familia?