Hoy hemos vivido con estupor el hecho de que varios cargos públicos y orgánicos de Podemos como Diego Cañamero y Ariel Jerez sacaran a la luz un artículo de apoyo a la caza responsable y regulada el mismo día que miles de personas han salido a la calle a manifestarse contra las secuelas ambientales y en los animales no humanos que deja la caza con perros en nuestro país.

El artículo en sí contiene varias líneas de defensa de la caza. Destacamos tres de ellas : que la caza juega un papel regulador para proteger los excesos de población de animales como jabalíes, corzos o conejos; la segunda que manifestarse en contra de la caza es ir contra una actividad deportiva y cultural del medio rural; y la tercera que manifestarse en contra estigmatiza al mundo rural.

Quienes firmamos este artículo nos sentimos fuertemente comprometidos con un planteamiento anticapitalista y ecosocialista, y nos hemos visto representando por el avance que la anterior Asamblea Ciudadana Podemos Andalucía supuso al incluir los derechos de los animales como una preocupación programática fundamental para avanzar hacia un nuevo tipo de país. Un país donde primen los bienes comunes y públicos, donde seamos capaces de democratizar la economía, poniendo los recursos al servicio de las mayorías sociales y sus necesidades. Un país, donde el reino de la mercancía, el beneficio privado, no sea su vector de construcción. Pero un país también, donde la tecnología, los saberes y aprendizajes adquiridos sirvan para construir una armonía diferente con el planeta y con el resto de especies con quienes lo compartimos. A esto último no queremos ni debemos renunciar.

Existe una nueva clase trabajadora en construcción, un nuevo sujeto de cambio mestizo y atravesado por múltiples condiciones (género, raza, cultura, nación…) que es a la vez el motor de un bloque que puede y debe unificar el conjunto de opresiones existentes. Esta nueva clase trabajadora que se está construyendo es capaz de agrupar el mejor trabajo sindical de base, pero a la misma vez ponerse la camiseta verde para defender la educación pública o salir a las manifestaciones contra la violencia machista. Esa nueva clase trabajadora, conflictiva y rebelde, no encaja bien en los viejos patrones de las antiguas izquierdas políticas y sindicales. Esa nueva clase trabajadora también se indigna con la tauromaquia y demanda un cambio en el código penal contra el maltrato animal. Y es mentira que no exista también en el mundo rural.

Las tres líneas de defensa que sustentan los compañeros tienen un sustento frágil. Fue Ecologistas en Acción quien recientemente publicó un artículo valiente contra las falacias de la caza. Las sobrepoblaciones tienen que ver con la desaparición de los depredarores, con la alteración de la cadena. Y es una alteración en la que el hombre ha intervenido consciente y cruelmente. Fue el ser humano el que construyó todo un relato vigente para acabar con los depredarores y con su medio. Y siguen siendo algunos cazadores y/o terratenientes los primeros que a través de presiones políticas y ciertas prácticas impiden la proliferación y la regeneración de los mismos. Resulta ciertamente sonrojante que dicho artículo ponga el énfasis en la caza como forma de regulación de las poblaciones y no realice un llamamiento a la reintroducción de los depredadores, a su cuidado, a la valorización de de los diversos hábitats, a la creación de empleo en el medio rural para protegerlos y al uso de todos los medios para prohibir su exterminio. La caza no es el remedio, es síntoma y a la vez origen de un grave problema ecológico.

Que el maltrato, la muerte por diversión como parte del ocio, no tiene nada que ver con la cultura o el deporte es ya algo sumamente extendido por suerte en este país. Claro que quienes queremos un país distinto debemos reconocer las tradiciones y elementos culturales de nuestro país. Pero lo hacemos incorporando a nuestro proyecto, a nuestras reivindicaciones, lo mejor de dichas tradiciones, lo que incluye elementos solidarios, comunitarios y que tienen que ver con el tipo de sociedad que queremos hacer entre todos y todas. El disfrute con la muerte de un animal, el ocio matando, no contiene elementos que podamos incorporar al país que queremos. Por suerte muchos de los festejos donde se incluye el maltrato y la muerte de algún animal pasarán a la historia negra de nuestro país más temprano que tarde. Pasará con el Toro de la Vega (defendido con argumentos similares a los de nuestros compañeros) y pasará con la tauromaquia. Recomendaríamos no utilizar la palabra deporte, que por suerte su teoría y práctica se ha ido poco a poco modernizando en todas las facultades para incluir toda una serie de valores y potencialidades que distarían mucho de esa identidad. Hasta ahora el avance en las técnicas y estudio han demostrado que los animales tienen emociones muy diversas y la necesidad de expresarlas. Francamente, no creemos que participar como pieza de caza sea una de dichas emociones.

Por último, precisamente quien identifica mundo rural y caza es quien estigmatiza al mundo rural. También existe un mundo rural que no está ligado a la caza, que crea música, cultura, deporte, que cuida y preserva el medio, que tiene asociaciones mucho más diversas. Existe un mundo rural con potencialidad si en vez de dedicarnos a defender un modelo de caza alternativo lo ponemos a organizar una PAC alternativa para distribuir rentas, reconvertir ecológicamente la producción agrícola y cuidar el medio. Será así si nos ponemos a generar servicios en las comarcas que permitan que el cine, que el teatro, que el comercio puedan llegar o mantenerse en el mundo rural para mantener su vida. Hay un mundo rural con el que conectar, al que enamorar, al que organizar para que pueda ser el motor de la valorización de la naturaleza y de los nuevos valores de uso que se desarrollarán en una sociedad ecosocialista, pero precisamente identificarlo con la caza es estigmatizarlo y restarle potencia.

 


Jesús Rodríguez, Secretario Político de Podemos Andalucía y parlamentario

Eloy Medina, es reponsable del Área de Animalismo del Consejo Ciudadano Andaluz y concejal de Maracena