Malas noticias para los independentistas catalanes. Ni la ofensiva victimista de JxSí (tras las condenas a Mas y Homs por desobediencia al TC), ni el tour predicador de Carles Puigdemont en Estados Unidos, resaltando las similitudes entre Rajoy y Erdogan, han logrado que los catalanes se sientan más proclives a la independencia. Mas bien todo lo contrario, a la luz de la encuesta publicada por el llamado CIS catalán.

Según el sondeo del CEO (Centre d’Estudis d’Opinió), los catalanes contrarios a la independencia suponen ya el 48,5% del total, mientras que los partidarios de la secesión sólo alcanzan el 44,3%. Lo llamativo del dato es su evolución: hace tres meses la diferencia era de sólo dos décimas y ahora supone más de cuatro puntos.

Ese giro se refleja igualmente en la intención de voto. Si ahora hubiera elecciones en Cataluña, la coalición JxSí lograría entre 58 y 60 escaños, mientras que en las elecciones de 2015 obtuvo 62 escaños. Su socio de gobierno, la CUP, se quedaría ahora con 8 escaños: dos menos que los obtenidos en 2015. Es decir, que la suma de ambos partidos, en el mejor de los casos, daría 68 escaños, justo en el borde de la mayoría absoluta.

El gran beneficiado del desgaste del gobierno independentista es CSQP (Podemos en Cataluña), que lograría entre 18 y 19 escaños, entre 7 y 8 más que en 2015. También sale ganando el PP que pasaría de 11 a 13 diputados. Ciudadanos perdería entre 4 y 5 y el PSC mantendría el tipo con una horquilla de 15/16 escaños.

Suben los contrarios a la independencia y la coalición JxSí ya no sumaría con la CUP para gobernar

Si levantamos el velo de JxSí, descubrimos que debajo hay un partido que no para de crecer, ERC, y otro que se diluye a marchas forzadas, PDeCat (antes Convergencia). Eso es lo que lleva a Oriol Junqueras a rechazar la repetición de la coalición con unos socios achicharrados por los escándalos de corrupción (caso Palau, caso 3%, caso Pujol, etcétera).

Emergen, por tanto, dos partidos hegemónicos en Cataluña. Por un lado, ERC, que en unas hipotéticas elecciones generales obtendría entre 12 y 14 escaños en el Congreso de los Diputados y En Comú Podem, que lograría entre 11 y 12 escaños.

Todo apunta a un gobierno liderado por ERC con los «comunes» y el PSC como socios

El problema para el independentismo es que el partido que más crece no es netamente independentista. Nada menos que el 51,9% de los votantes de CSQP dicen que votarían en contra de la independencia, mientras que sólo un 32,2% afirma que votaría a favor. El mapa que dibuja esta encuesta demuestra un cierto agotamiento ciudadano del debate independentista, que es rentabilizado por la opción de izquierdas ligada a Podemos mucho más que por la CUP (que cae en intención de voto).

A ERC, en función de este sondeo, le interesaría ir en solitario a unas elecciones autonómicas y, después, negociar un pacto con CSQP (o «los comunes»), al que podría sumarse el PSC. Los números salen. Pero, de consolidarse esta opción, sería la muerte para el PDeCat. Asímismo, ERC tendría lógicamente que levantar el pie del acelerador independentista si quiere gobernar con dos partidos (Podemos y PSC) cuyos militantes y votantes mayoritariamente están contra la independencia.