Nos llaman a diario casi siempre a la hora de comer o de la siesta, son insistentes y perseverantes, no aceptan un “no me interesa” por respuesta, volverán a intentarlo en unos días y sobre todo disponen de todos nuestros datos privados sin saber nunca cómo los han conseguido. Son las llamadas comerciales de empresas de telefonía que inundan nuestros hogares a diario.

Es un acoso telefónico en toda regla que no respeta ancianos, menores de edad o discapacitados psíquicos, si usted por amabilidad termina ofreciéndole algunos datos o respondiendo simplemente “bueno” a sus pretensiones, acaba de firmar su cambio de compañía con un contrato verbal que ha sido grabado y del que no será fácil escapar.

Pero desde la reciente reforma del Código Penal el acoso telefónico es delito y por lo tanto se puede denunciar en un juzgado por lo penal. Así lo hizo el abogado Javier Galán al que Orange reclamaba 40,61 euros que no debía, pero no reconocían su error. Por esa cantidad le incluyeron en un registro de morosos y derivaron a una empresa de cobros subcontratada su “busca y captura”. No sale a cuenta a las grandes operadoras de móvil acudir a la vía penal, pero si subcontratar los servicios de acoso a terceros.

Un juez de Valencia prohibió a la compañía seguir llamando a su cliente y a los suyos en una medida cautelar sin precedentes»

Javier recibía llamadas a todas horas, pero también todos los miembros de su familia, incluso su hija menor de edad en horas de colegio era acosada en su móvil. Aunque les advirtió que era abogado e iba a demandarles por acosar a una menor siguieron haciéndolo. Finalmente, un juez de Valencia prohibió a la compañía seguir llamando a su cliente y a los suyos en una medida cautelar sin precedentes, es la primera vez que en España se investiga un acoso telefónico de estas características.

Pero ¿qué hacemos el resto de españoles que no somos abogados ni contrataremos uno por reclamar 40 euros o simplemente para evitar el acoso telefónico? Existen algunas normas que debemos conocer.

La ley prohíbe expresamente este tipo de llamadas antes de las 9.oo h. de la mañana y más tarde de las 21.00 h. de la noche. También podemos contactar telefónicamente con nuestra compañía y pedir que excluyan nuestros datos de cualquier listado o registro telefónico, eso evitará que ellos nos llamen, pero no las demás. Eso nos lleva a preguntarnos ¿cómo es posible que compañías de las que nunca hemos sido clientes tengan todos nuestros datos privados? Sencillo, cada vez que bajamos una aplicación gratuita a nuestro móvil no pagamos por ella porque negocian con nuestra información: edad, profesión, hijos… Nuestros datos privados son el pago del servicio, nunca es gratuito.

Con un “no me interesa” basta

Otro buen consejo es ser claros y concisos en nuestras explicaciones telefónicas cuando nos llamen para ofrecernos cambiar de compañía, con un “no me interesa” basta. Tengo un amigo al que le funciona bien un último recurso, cuando preguntan por él mismo en esas llamadas comerciales dice muy serio “ese señor ha fallecido recientemente”.

Desde ese instante el operador coloca un código junto al nombre que le aparece en la pantalla de su ordenador y no vuelven a llamar. Otro compañero periodista es más rebuscado y cuando le llaman de cualquier compañía asegura muy airado que es primo, hermano o hijo del presidente de la compañía y que no le molesten más. También funciona, aunque por poco tiempo.

Para sumarse a cualquier operadora de telefonía móvil solo hace falta una llamada, para borrarse hay que rellenar muchos papeles»

Es triste llegar a estos extremos y que la Agencia de Protección de Datos y la ley no sean suficientes para defender nuestra intimidad. Para sumarse a cualquier operadora de telefonía móvil solo hace falta una llamada, para borrarse o evitar que nos acosen telefónicamente hay que rellenar muchos papeles y enviarlos por correo. La ley les permite seguir actuando así. Siempre nos quedará un último remedio, la lista Robinson, si apuntan sus datos en la página web listarobinson.es le excluirán de toda acción publicitaria.

Las condiciones de quienes trabajan de tele operadores en este tipo de servicios comerciales son leoninas, cobran por 8 horas diarias una media de tan solo 300 € de sueldo y el resto lo deben conseguir acumulando puntos. Por cada cliente que firme un servicio gracias a su llamada aumenta su sueldo al mes, pero si el cliente conseguido por ellos se da de baja en los siguientes seis meses, les rebajan un porcentaje de su sueldo que suele ser el 6%, aunque el motivo de la baja sea ajeno a la empresa.

Acoso telefónico y esclavitud laboralpor parte de empresas que anuncian beneficios netos que superan los 2.000 millones de euros anuales. La próxima vez que le llamen no descuelgue el teléfono.