Quitaron a Elisabeth Fry, activista y enfermera, de los billetes de cinco libras para colocar a Winston Churchill. Lo hicieron el año pasado, cuando era la única mujer que acompañaba a la reina en la moneda de papel británica. Desapareció de un plumazo, como si su presencia fuera la más prescindible de la lista de personajes históricos que ocupan lugares similares.

Su falta se vivió con rabia, aunque sólo por los vegetarianos, que aseguraban que el nuevo billete estaba fabricado con sebo animal. Se hizo el silencio y poco se ha vuelto a hablar del tema, pero ahora, casi nueve meses más tarde otra de las suyas, una mujer que se atrevió a conquistar lo que le habían dicho que era imposible, ha conseguido duplicar su valor y situarse como la cara de los billetes de 10 libras.

Le ha costado lo suyo. Jane Austen no sólo demostró saltarse lo correcto y ponerse a escribir cuando las mujeres no debían hacerlo, sino que habló de cómo era su situación en un mundo dominado por la testosterona. Denunció, a su manera, una sumisión impuesta. La escritora británica, que vivió durante la estricta época georgiana, escribió Orgullo y prejuicio, Persuasión o Sentido y Senbilidad bajo un seudónimo, con miedo a que no aceptasen su obra por ir firmada en femenino. Pero el éxito de sus novelas fue tal que no tardaron en indagar y encontrarla, la que se inmortalizaba como «una dama», ya tenía nombre propio.

Aunque su mérito es indiscutible, y fue reconocido incluso en su época, no ha conseguido llegar hasta aquí sola. Han sido dos como ella las que le han dado el último empujón, las que llevan meses recogiendo firmas para que su retrato, dibujado por su hermana, sea ahora la cara de las 10 libras. Para que sea considerada tan importante como su única compañera, la reina Isabel II.

Austen merece un lugar en el selecto grupo de personajes históricos que aparecen en los billetes”

El camino ha sido largo, no sólo porque esta decisión se toma por los 200 años de su muerte, también por el largo recorrido que han tenido que andar Caroline Criado-Pérez, cofundadora de The Women’s Room, y Stella Creasy, diputada laborista. Entre las dos crearon una iniciativa para poder conseguir lo insólito. Empezaron a recaudar firmas y lo hicieron con la misma rapidez con la que algunos usuarios de Twitter se abalanzaban sobre ellas. Su idea «era de feminazis«. Qué pesadas con eso de la igualdad.

Al final, 35.000 personas han dado un paso para que el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, quite la cortinilla a un billete que tiene más valor del que representa. Carney lo ha hecho alegando que Jane Austen “merece un lugar en el selecto grupo de personajes históricos que aparecen en los billetes”, lo ha hecho abriendo una veda que unos consideran innecesaria pero que, aunque simbólica, democratiza el espacio que se les da a los grandes de la histórica británica.