«Es sólo una cuestión de tiempo que las corridas de toros en España desaparezcan». Lo afirma la presidenta del PSOE y lo publica hoy en un subtítulo de portada El Mundo. Ni una cosa ni la otra debe pasar desapercibida.

Entronca con la boutade de Baleares, pero no lo dice ningún dirigente de Podemos, que viene el lobo, lo sostiene la presidenta del segundo partido de España, con cinco puntitos más en el CIS fruto de esa reconversión diaria del nuevo líder que no dejó pasar un día del mes de julio sin mojar, en el Congreso, en la Moncloa, con los sindicatos, en Sevillla, en Valencia.

O la masa acrítica se posiciona, o Cristina Narbona y sus previsibles futuros socios triunfarán sin daños, en puente de plata. Cuestión de tiempo.

El metisaca de anunciar que se cerraba Las Ventas zarandeó la conciencia de muchos aficionados, no sólo porque días antes se estaban sentando a diario a las siete de la tarde en un edificio carente de seguridad, sino porque, si Las Ventas para su actividad, la predicción de Narbona, presidenta del PSOE, se acelera.

Que esa declaración aparezca en la portada de domingo de El Mundo supongo que tendrá su trascendencia. Tras su opinión sobre los turistas, la pervivencia de las corridas de toros es el segundo asunto de relieve, de titulación. Será para tenerlo en cuenta.

La masa acrítica reacciona en las redes sociales cuando los otros se relamen con la muerte de un torero, lo que no lleva implícito que esos defensores acérrimos vayan a taquilla y se compren una entrada. La entrada suele ser cara porque las figuras no reducen sus emolumentos, y en ese bucle el negocio encalla y, como dice la presidenta del PSOE, el segundo y pujante partido de España, es «cuestión de tiempo» que las corridas desaparezcan.

Defender los toros tuiteando a raíz de dos cornadas mortales dista mucho de la reacción que hubo años atrás cuando un toro mataba un torero y la gente pagaba por ver a los héroes. Faltan ídolos, piensan algunos; esto no se va a acabar nunca, sostienen los optimistas.

Aclaro que jamás he reprochado nada a quien aborrece los toros, y jamás he tirado de Picasso ni de Orson Welles ni de Aerosmith ni del Ché Guevara en barrera. Libertad de acción. Pero con la inacción el presagio de la lideresa socialista estará más cerca. Cuestión de tiempo.