Operación de control de daños para abrillantar la imagen de los Mossos. Algunos ejemplos: La Vanguardia les dedica en su portada tres artículos laudatorios (Trapero, el mosso con más galones; Las redes sociales se rinden a favor de Trapero, y Boom de popularidad de los Mossos tras sus actuaciones por los atentados); el conseller de Interior, Joaquim Forn califica a los Mossos de “Policía de primera división” en declaraciones a Rac1, mientras que el consejero de Presidencia, Jordi Turull, reclama en Onda Cero la presencia de los Mossos en “los núcleos europeos de información antiterrorista”.

Pero antes de repartir medallas conviene echar una ojeada a los hechos.

El miércoles 16 de agosto a las 23,17 horas se produjo una potente explosión en un chalet situado en la urbanización Montecarlo en la localidad de Alcanar (Tarragona). Al lugar de los hechos no sólo acudieron agentes de los Mossos adscritos a seguridad ciudadana, sino también miembros de su servicio de Información, al frente del cual se encuentra el comisario Manel Castellví.

A pesar del hallazgo de numerosas bombonas de butano (106) y de la constatación de que sus moradores eran okupas de aspecto magrebí, el suceso no encendió las alarmas sobre la existencia de un posible comando yihadista. En un primer momento, los Mossos relacionan lo sucedido con el tráfico de drogas.

La deflagración del chalet de Alcanar no se vinculó con el atentado de Barcelona (el atropellamiento masivo de La Rambla que se produjo poco antes de las 17 horas del 17 agosto) hasta pasadas 24 horas de haber tenido lugar y cuando ya se había producido una segunda explosión en esa misma tarde, justo a la misma hora en la que Younes Abouyaaqoud irrumpió con la furgoneta alquilada en el paseo más popular de la capital catalana.

Esa segunda explosión provocó 9 heridos: 6 mossos (uno de ellos grave), 2 bomberos y el operario de una máquina retroexcavadora. Los Tedax localizaron entre los escombros de la vivienda restos de un potente explosivo (triperóxido de triacetona), además de iniciadores y temporizadores. Uno de los heridos en la explosión del día anterior, Mohamed Houli, español nacido en Melilla, había sido detenido y en su declaración dio bastante información sobre la preparación de un gran atentado en Barcelona.

La vinculación entre la matanza de La Rambla y la casa de Alcanar la constató el jefe de los Mossos, Josep Lluis Trapero, en una ansiada rueda de prensa el día 17 a las 23.20 horas. Trapero afirmó que los Mossos habían abatido a un ciudadano de origen español tras saltarse un control a la salida de Barcelona (luego se supo que la persona fallecida que apareció en el automóvil utilizado para huir por Abouyaaqoud no había muerto a causa de disparos, sino por apuñalamiento). También aseguró que no se preveía otro ataque terrorista en Cataluña “de forma inminente”. Cuando apenas habían pasado dos horas de su comparecencia, se producía la acción terrorista de Cambrils.

Los mossos informaron el domingo de que podía haber tres muertos en la explosión del chalet de Alcanar. Del tercero, nada se sabe. La sospecha se produjo porque los agentes localizaron tres orejas esparcidas por los escombros

En la información difundida en la madrugada del domingo 20 de agostó se acotó en 12 el número de terroristas que formaban parte del comando de Ripoll. Los Mossos informaron de que en el chalet de Alcanar había tres muertos. Se apuntaba a la posibilidad de que dos de ellos fueran Yousef Aallaa y el imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty ¿Y el tercero? Nunca más se supo. En realidad, no había ninguna pista de esa tercera persona, pero en el rastreo del edificio los agentes de la Policía Científica de los Mossos localizaron tres orejas esparcidas por los escombros y pensaron que cada una podía corresponder a un individuo diferente.

La situación de caos y desconcierto fue la tónica general durante las primeras 24 horas tras producirse el atentado de Barcelona. No sólo no había bolardos en La Rambla, sino que no había prácticamente vigilancia. Como se ha sabido, Abouyaaqoud abandonó a pie la furgoneta blanca con la que mató a 13 personas, se metió en el mercado de La Boquería y luego caminó hasta la zona de la Universidad, donde se hizo con el Ford Focus del cooperante Pau Pérez, a quien asesinó.

Los mossos han atribuido a una acumulación de gas la segunda explosión en Alcanar que provocó 8 heridos. No se ha tenido en cuenta que se produjo a la misma hora en que Abouyaaqoud irrumpió en La Rambla asesinando a 13 personas

Aunque los mandos de los Mossos han atribuido a una “acumulación de gas” la segunda explosión de Alcanar, es, cuando menos, curioso que la hora en la que se produjo coincidiera con el momento en el que Abouyaaqoud irrumpió en La Rambla. Al menos, habría que haber mantenido la hipótesis de que los terroristas programaran otra masacre en Alcanar, dado que contaban con temporizadores para hacerlo.

La dirección que eligió Abouyaaqoud para huir de Barcelona fue hacia el sur. Es decir, hacia Cambrils. Lógicamente quería acudir allí a reunirse con sus compañeros de comando, lo que certifica que, en efecto, querían continuar con su macabra misión para compensar el fracaso de su plan A, que consistía en utilizar tres furgonetas llenas de explosivos para provocar un gran atentado en Barcelona.

Probablemente fue la acción del mosso que actuó en Cambrils y que acabó con cuatro de los terroristas que viajaban en un Audi A-3 lo que cambió esa sensación de que los terroristas le estaban ganando la partida a los agentes. El A-3 se lanzó hacia el control en el que se encontraban dos agentes. Afortunadamente, volcó al subirse a un bordillo. Sus ocupantes salieron del mismo pertrechados con cinturones explosivos (luego se supo que falsos) y armas blancas. El mosso disparó primero con su subfusil y acabó con dos de los terroristas; luego desenfundó su pistola y abatió a otros dos. El quinto resultó muerto por disparos de otro mosso de paisano.

Esa valerosa acción impidió una nueva masacre, a pesar de que una ciudadana murió víctima de heridas provocadas supuestamente por arma blanca.

La colaboración ciudadana ha sido fundamental para localizar a Abouyaaqoud en una viña cerca de Subirats. Allí, los mossos acabaron con el autor de la matanza de Barcelona, que llevaba puesto un cinturón falso de explosivos.

Es verdad que la célula de Ripoll ha sido desarticulada en cinco días, aunque aún no se conocen las conexiones internacionales del grupo ni si tenían una red de apoyo en Cataluña. La mayoría de los agentes han actuado con profesionalidad y la coordinación con Policía, Guardia Civil y CNI ha funcionado razonablemente bien. Pero no hay que lanzar las campanas al vuelo. Lo sucedido en Cataluña en la última semana debe servir para aprender de los errores y no para convertir en héroes a los que no estuvieron a la altura de las circunstancias.