“La polis no es solo un conjunto de casas habitables, sino un lugar de encuentro para los ciudadanos, un espacio acotado para funciones públicas. La urbe no está construida, como la cabaña o como el domus, para cobijarse de la intemperie y propagar la especie, que son menesteres privados y familiares, sino para discutir sobre la cosa pública. Esto significa nada menos que la invención de una nueva clase de espacio, mucho más innovador que el espacio de Einstein…….. Es el espacio civil.”

Ortega y Gasset, José. La rebelión de las masas. Libro VI

 

En julio se ha llegado a un acuerdo entre Distrito Castellana Norte (DCN, controlado por BBVA), ADIF y Ayuntamiento de Madrid para el desarrollo del área de la ciudad alrededor de la estación de Chamartín y de las zonas al norte de la misma. Durante más de 20 años la ordenación urbanística ha tenido diferentes nombres: prolongación de la Castellana, Operación Chamartín o Puerta Norte y ahora, Madrid Nuevo Norte.

El acuerdo hace referencia a los grandes parámetros con los que, en los próximos meses, deberá diseñarse la ordenación urbanística. La antigua Operación Chamartín se divide en cinco ámbitos coordinados pero diferenciados y uno de ellos, probablemente el de mayor importancia para Madrid, será el nuevo Centro de Negocios (CBD, Central Bussines District) alrededor de la nueva estación de ferrocarril y al sur del nudo norte  final de la actual Castellana.

En el CBD se ha convenido que se desarrollarán 1.200.000 metros cuadrados de edificación, básicamente de oficinas, hoteles y comercio y 300.000 metros cuadrados de edificación residencial de la cual al menos el 20% será con algún tipo de protección pública: con el precio de venta o alquiler limitado. En total la edificación en el CBD alcanzará la cifra de 1,5 millones de metros cuadrados de edificación sin contar la que corresponda a la estación de ferrocarril.

Será el centro más importante de la capital, alrededor de la nueva estación de Chamartín

Pero siendo el uso (oficinas, comercio y residencial) y su intensidad (metros cuadrados edificables) parámetros fundamentales para diseñar este nuevo ámbito de la ciudad, no son menos importante las áreas de suelo para equipamientos convenidas para hacer del CBD una zona urbanísticamente equilibrada. Aproximadamente habrá que habilitar en el CBD suelo para 225.000 metros cuadrados de zonas verdes y 113.000 metros cuadrados para equipamientos, aproximadamente unos 34 campos de futbol; y de éstos al menos 11 deberán ubicarse en terreno “natural” (no sobre las vías) y 23 cubriendo las vías con una losa. Las nuevas construcciones podrán ubicarse aproximadamente sobre 180.000 metros cuadrados de suelo “natural” dado que se ha convenido no construir edificios sobre las vías.

Con estos datos de superficies  para equipamientos, de edificabilidad total y de no ocupación de las vías con edificios, en la ordenación aparecerán numerosos edificios en altura. Esta morfología edificatoria compacta y en altura con grandes áreas de equipamientos y zonas verdes a su alrededor, es coherente con el skyline (la línea del cielo) de un CBD. Todos los CBDs del mundo presentan las edificaciones como hitos, significantes en altura de su existencia y de una cierta idea de modernidad y progreso, su imagen de “ciudad del futuro”.

Hubiera sido mejor dibujar la ciudad y deducir la edificabilidad después

En mi opinión hubiera sido más oportuno dibujar previamente la ciudad deseable y deducir de ella las intensidades edificatorias, pero este procedimiento no ha resultado exitoso en las mesas técnicas que durante seis meses se han celebrado y que han concluido con negociaciones, básicamente sobre los valores económicos de la operación, si bien es comprensible que con los antecedentes de más de 20 años de intentos de ordenar esta zona de la ciudad, no hubiera sido sensato (para la efectiva construcción de la ciudad) desandar y deshacer demasiados  caminos ya recorridos.

Pero ahora, fijadas las grandes cifras, hay que hacer ciudad. Algunos elementos del diseño de este nuevo barrio deben ser, en mi opinión, los siguientes. Trataré de resumirlo en cinco claves:

1.- El CBD debe integrarse en su entorno y con la nueva estación de ferrocarril. Integrar urbanísticamente quiere decir dar fluidez a la continuidad de calles existentes, conectar el nuevo barrio con el resto de la ciudad con una movilidad cómoda concentrada en un gran intercambiador de modos de transporte en la estación de ferrocarril (largo recorrido, cercanías, metro, buses, bicis y aparcamientos), no molestar con proximidades excesivas o con sombras permanentes a las construcciones existentes, mejorar los equipamientos públicos tanto del nuevo barrio como de los circundantes no solo reservando suelos para ellos sino programándolos, construyéndolos  y manteniéndolos con las dotaciones necesarias.

No solo es importante el skyline del CBD con las Cuatro Torres: también el groundline

2.- En el CBD no solo la línea del cielo (skyline) debe ser considerada (sumado a las cuatro torres será el nuevo perfil de Madrid), sino también la línea del suelo (groundline). La línea del suelo determina la experiencia de vida en la nueva ciudad. Los ciudadanos se desenvuelven, se relacionan y utilizan aquellas zonas de la ciudad que están a nivel del suelo. Esta condición doble del diseño para el CBD quiere decir que los rascacielos deben conectar con el suelo de la ciudad generando espacios tradicionales: plazas, esquinas, jardines, recorridos cómodos, etc… y todo ello precisa de comercio de proximidad y de usos de generación de actividad cívica. Los rascacielos no deben depositarse en el suelo dentro de parcelas privadas inaccesibles al peatón sino expandirse en el suelo generando espacios cívicos. Asimismo, los equipamientos (colegios, centros de salud, centros deportivos, centros sociales, centros culturales, etc…) deben ser, además de instituciones punteras en su actividad, referentes arquitectónicos para la conformación del barrio; no deben ser islas urbanas cercadas inexpugnablemente sino componentes sustanciales de la nueva escena urbana.

Recreación de una zona peatonal de la Operación Chamartín. DCN

3.- El CBD debe tener un papel relevante en el conjunto de Madrid resolviendo algunas tendencias o vocaciones urbanas latentes en el trazado de la ciudad o algunas carencias históricas reiteradamente puestas de manifiesto en las últimas décadas. Así, la continuidad de espacios verdes que permitan conectar los que se generen en el conjunto de la operación Madrid Nuevo Norte con los espacios libres al norte del nudo de Fuencarral. Igualmente, el CBD debe diseñarse concretando de forma rotunda una presencia protagonista de las fachadas de la nueva estación de ferrocarril en el nuevo paisaje urbano, así como su accesibilidad general.

Hay que resolver carencias históricas urbanas de Madrid y conectar los espacios verdes

4.- El CBD, que ofrecerá superficies de oficinas, hoteleras y comerciales a diferentes operadores, deberá ser un referente arquitectónico no solo desde el punto de vista espacial, sino especialmente de nuevas tecnologías de la comunicación y del uso racional de la energía. La oferta deberá ser especialmente atractiva en un contexto de alta competencia  en la ubicación de espacios para el trabajo en toda Europa. Pero, además,  el barrio deberá ofrecer una experiencia de habitabilidad urbana de alta calidad.

5.- El CBD deberá prever en su diseño el avance rapidísimo de las tecnologías sobre la ciudad, en especial del transporte, y plantear con flexibilidad las posibles adaptaciones del barrio a temas tales como nuevas conectividades de lago recorrido, vehículos autónomos, utilización de las tecnologías asociadas al concepto de Smart City para la regulación inteligente, por ejemplo, de la movilidad rodada y, en general, ser ámbito de potenciación de estas investigaciones y no espacio que las dificulte.

El nuevo centro deberá conjugar ambiente de barrio con el de ciudad cosmopolita

Con todo ello, pasear por las calles del CBD debe ser una experiencia urbana completa. Mirando hacia arriba veremos los nuevos edificios mostrándonos su escorzo más plástico. Pero mirando al frente debemos ver perspectivas que nos lleven hasta una zona verde o hasta un edificio especialmente atractivo, aceras amplias en la que acercarnos a los escaparates de las tiendas o descansar en un banco bien sombreado en verano y bien soleado en invierno.

Este nuevo espacio urbano, al que  deberá accederse fundamentalmente en transporte colectivo , deberá conjugar ambiente de barrio y cosmopolita, deberá tener, desde luego, línea del cielo, icónica y atrevida, pero también línea del suelo, amable y accesible. Y ello se consigue con mezclas de usos urbanos, de intensidades, de perspectivas, de estilos arquitectónicos, de escenarios de la vida colectiva, con hibridación y mestizaje. Y se consigue, sobre todo, poniéndonos a ello, aportando conocimientos, ideas e ilusiones más que prejuicios desconfiados, críticas destructivas o aislamientos institucionales.

Las grandes cifras están convenidas, hagamos ahora lo más difícil, construir un espacio civil.

*Enrique Bardají es arquitecto y Profesor Ad Honorem de la E.T.S.A.M. Ha participado en las Mesas Técnicas en representación de la Junta de Compensación Fuencarral Malmea, incluida en el ámbito de Madrid Nuevo Norte.