Nada les hace más felices a los seguidores de la CUP que salir a la calle a protestar ejerciendo lo que llaman “resistencia pacífica”, es lo que hacen entre pinchar las ruedas de las patrullas de la Guardia Civil y seguir insultando a los agentes a pocos centímetros de su rostro. El alcalde de Sabadell estaba feliz sentado en el suelo frente a la Guardia Civil y Joan Tardá se creía Moisés el mesías, recordando la figura de Gandhi frente a la Consellería de Economía.

El grito más escuchado hoy en Cataluña es este: “Visca la terra” y el resto responden “Lliure”. No puedo evitar al oírlo recordar a Emilia Aldomà asesinada por Terra Lliure en les Borges Blanques. Quiero pensar que quien grita esas palabras no conoce la historia y estará condenado a repetirla.

En las manifestaciones de Cataluña se usan los símbolos sin importar mucho el porqué, convirtiéndolo todo en una ‘performance’ desestructurada

En las manifestaciones provocadas en Cataluña estos días tras las detenciones dictadas por el juzgado de instrucción número 13 de Barcelona, se utilizan los símbolos sin importar mucho el porqué, convirtiéndolo todo en una performance desestructurada. Regalan claveles a la Guardia Civil emulando a la revolución portuguesa, como si fueran a disparar sus armas contra la población civil en una acción victimista del pueblo oprimido por los españoles. Gritan “No tenim por” como si las órdenes judiciales las dictaran yihadistas de Daesh, ensuciando un grito de unidad ante el terrorismo que iba a pasar a la historia tras los atentados de Barcelona.

Utilizan el dibujo de un rostro con la boca cerrada por un brochazo rojo como símbolo de la represión de España, el mismo que utilizamos todos para pedir la libertad de Albert Boadella cuando se enfrentó a un Consejo de Guerra en 1977 por interpretar La Torna en el teatro. Hoy curiosamente ellos mismos llaman fascista a Boadella cuando le ven por la calle.

Como entonces, Lluís Llach sigue estando en todas las salsas, excepto cuando le llamamos para participar en un concierto a favor de las víctimas del terrorismo en el Palacio de los deportes de Barcelona y nos respondió “yo no trabajo para fachas”.

Todo lo que sucede forma parte de un plan predeterminado. Los medios de comunicación públicos y los privados comprados con dinero público, han hecho su trabajo para el que ya fueron apercibidos convenientemente, o estáis con nosotros o cerramos el grifo. 18,5 millones de euros para medios de comunicación y entidades culturales para “promocionar el catalán” y 29 millones en publicidad institucional al año que derivan solo a los medios fieles a la causa.

En Tv3 informaban de que helicópteros “de la policía española” sobrevolaban la ciudad y calificaban a la Guardia Civil de “policía militar”; algunos iban más allá, la cadena de televisión Al Jazeera ha sido la que más horas ha estado emitiendo en directo los acontecimientos de Barcelona y llamaba a la Guardia Civil en todo momento “policía paramilitar”, como si fueran los escuadrones de la muerte. Ha sido noticia de portada en los informativos de medio mundo, incluso por delante de las consecuencias del terremoto de México, no por las detenciones en sí de cargos públicos, sino por la reacción de algunos ciudadanos al salir a la calle. ¿Cuántos han podido hacerlo hoy convocados por los de siempre, ANC y Òmnium…3.000, 5.000…Son muy pocos para provocar tanto revuelo internacional.

Los alcaldes que han sido citados ante Fiscalía para declarar son recibidos como héroes, casi mártires a la causa, veremos si quienes les aplauden les pagan las fianzas judiciales en pocos días. Hoy los diputados de PDeCAT y ERC abandonaban el Congreso en protesta por las detenciones y una diputada del PP le gritó “la nómina dejadla aquí por favor”.

Todo lo que estos días oímos y vemos es una parte de Cataluña, en ningún caso lo que piensan la mayoría, aunque ellos griten lo contrario. Su derecho a decidir siempre fue solo suyo, negando al resto de los españoles opinión y voto. Yo mismo que soy catalán y estoy empadronado fuera de Cataluña nunca tendría posibilidad de votar según sus normas.

Es digna de estudio la utilización que hacen de la palabra “democracia” estos días. Bajo esa palabra se sostiene todo. Entrevistábamos al alcalde de Gratallops en televisión, que pondrá urnas en su pueblo, y lo justificaba porque la mayoría de sus 237 vecinos se lo pedía y no podía negarse. Entonces le preguntamos, ¿si la mayoría de sus vecinos le piden que elimine el IBI municipal también lo hará? y respondió “es que son cosas diferentes…”.

Las amenazas de muerte a los alcaldes que no ponen urnas, pedir el propio President que les señalen por la calle, aplaudir a los secesionistas, insultar a las fuerzas de seguridad, incluso a los Mossos, no respetar las decisiones judiciales… todo esto es propio de una dictadura. España ha de mejorar mucho como estado de derecho, pero sin duda es una democracia libre y respetada en el mundo. No quiero pensar cómo transformarían Cataluña si algún día consiguen su objetivo quienes ahora nos engañan con el derecho a decidir, serían incapaces de realizar un referéndum neutral sobre la independencia.

Estas manifestaciones provocadas y dirigidas me recuerdan mucho a las que inundaban Vía Layetana apoyando al president Pujol en 1976 cuando fue imputado por el caso Banca Catalana, hoy sabemos que ese rescate le costó al Estado 345.000 millones de pesetas, que se arruinaron centenares de familias y que la familia Pujol ganó con ello 109 millones de pesetas que quedaron a buen recaudo en Andorra. Los herederos de Pujol son ahora los que prendieron la mecha a la supuesta República Catalana.