A Mariano Rajoy no le consta que haya habido financiación ilegal en su partido. Por no constarle, ni siquiera le consta que Francisco Camps, la penúltima X de la financiación irregular del Partido Popular, sea militante del PP de Valencia.

Minutos antes de que Ricardo Costa confesara en la Audiencia Nacional que la campaña electoral del PP de 2007 se financió en negro y, para más inri, que “las decisiones importantes las tomaba Camps”, el presidente del Gobierno le decía a Carlos Alsina en Onda Cero que “no tiene sentido” seguir dándole vueltas a lo que este hizo o dejó de hacer.

En su primera entrevista tras las elecciones catalanas, también ha dejado claro Rajoy que le sigue sin constar que su Gobierno fracasara en la promesa de que no habría urnas en el referéndum ilegal del 1-O.

“Nosotros lo que garantizamos fue que no habría un referéndum y no hubo referéndum”, ha defendido Rajoy en uno de esos diálogos con Alsina que cuando empiezan ya sabes que al entrevistado le van a salir por la culata. La repregunta: “¿Qué sentido tiene entonces la intervención policial si no era para retirar las urnas?”. A Rajoy, una vez más, no le consta casi nada: “Yo de dispositivos policiales no sé…”. “Pero si fue usted ministro del Interior”. ¿Y la europea?

“Yo de dispositivos policiales no sé…”. “Pero si fue usted ministro del Interior”. ¿Y la europea?

Lo más parecido a mojarse que ha hecho Rajoy en la entrevista en Onda Cero ha sido vaticinar la victoria de España en el Mundial de Rusia. Tampoco Rajoy quiere saber nada sobre brecha salarial. No vería bien el presidente que a las empresas que discriminaran salarialmente a las mujeres que realizan el mismo trabajo que los hombres pero cobran menos por ello se las sancionara.  “No nos metamos en eso”, ha dicho esquivo. Por lo demás, se declara muy del #metoo.

Donde sí que es importante para Rajoy el cumplimento de la ley, a diferencia de con la corrupción de su partido y la discriminación salarial, es en Cataluña. Avisa de que el Gobierno seguirá recurriendo al primo de Zumosol del Tribunal Constitucional ante cualquier hecho jurídico que facilite la investidura de Puigdemont. Soluciones políticas al conflicto independentista, a diferencia de las judiciales, no parecen constarle tampoco.

A este paso en vez de Els Segadors en la investidura va a sonar la de MacGyver

Con la inestimable ayuda del ministro Zoido intentará el Gobierno de Rajoy evitar que el huido Puigdemont pase de El Lute a Houdini. ¿Qué podría salir mal? La Guardia Civil patrullará el Parlament el día de la investidura para que Puigdemont no se cuele “por helicóptero, por ultraligero o por barco”, o en el “maletero de un coche”, según el propio ministro. A este paso en vez de Els Segadors durante la investidura va a sonar la de MacGyver.

El presidente ha querido tranquilizar a los españoles insistiendo en que “hará todo lo posible” para que Puigdemont no sea investido. Tampoco iba a haber urnas el 1-O (las hubo), ni debería haber brechas salariales (las hay), ni le consta que hubiera financiación ilegal en el PP (ejem).

Pero hay algo que a Rajoy sí que le consta: que se quiere volver a presentar a las elecciones. Y así lo confirmaba chez Alsina. Al no constarle haber hecho nada mal, lógicamente, no le consta tampoco por qué no va un estadista como él a repetir como candidato a la presidencia del Gobierno de España, o lo que quede de ella para entonces.

Anuncia Rajoy su candidatura la misma semana que supera a Felipe González como el político español que más años lleva en el Gobierno desde la muerte de Franco. Entre su etapa como presidente y los años de ministro con Aznar, lleva en el poder 4.904 días. Para no constarle casi nada no le ha ido nada mal.