No hay Sindicatura Electoral, tampoco papeletas ni notificaciones para las mesas, se ha intervenido documentación relacionada con el censo y el fiscal ha ordenado que se precinten este viernes los puntos de votación. A cuatro días del 1-O, sólo falta el hallazgo de las urnas para que el golpe a la logística del referéndum de este domingo sea completo. Jaque (casi) mate.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha asegurado en varias ocasiones durante los últimos meses que el Govern dispone de las urnas para que se pueda llevar a cabo el referéndum. Como desveló el diario Ara, la revelación la hizo el pasado 24 de julio en el curso de una cena mantenida en Madrid que tuvo como comensales el delegado del Ejecutivo catalán en Madrid, Ferrán Mascarell; el catedrático sevillano de Derecho Constitucional Javier Pérez Royo; el escritor gallego Suso de Toro; el politólogo madrileño Ramón Cotarelo, y el secretario general del Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña (Diplocat), Albert Royo.

No sólo 6.000. Puigdemont ha alardeado en ciertos ámbitos de que dispone del triple de urnas que se necesitan para llevar a cabo unas elecciones autonómicas, en un intento de esquivar las eventuales incautaciones por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad. Como informó El Independiente, el president se jacta de tenerlas almacenadas en una localidad próxima a la frontera francesa y ha avanzado que no empezarían a distribuirse hasta horas antes de la hipotética apertura de los colegios electorales.

Puigdemont ha alardeado de tener el triple de urnas necesarias… por si lo descubre la Policía

El Ejecutivo catalán mantiene la hoja de ruta trazada para la celebración del referéndum este domingo pese a los importantes éxitos de la Guardia Civil para desmontar el operativo logístico en cumplimiento de las instrucciones dictadas por la Fiscalía el pasado 8 de septiembre tras la aprobación de las leyes de ruptura por la mayoría independentista del Parlament y la firma del decreto de convocatoria.

En cumplimiento de esta orden, la Guardia Civil ha intervenido más de una tonelada y media de material electoral, fundamentalmente cartelería con los logotipos de la Generalitat y de la CUP. La primera actuación tuvo como escenario la imprenta Indugraf en la localidad tarraconense de Constantí, donde los agentes no intervinieron efectos pero sí obtuvieron datos de los ordenadores de la empresa. Fue en vísperas de la Diada (11 de septiembre).

Material electoral

Desde entonces, el Instituto Armado ha venido practicando otros registros en empresas de L’Hospitalet de Llobregat, Montcada i Rexach, Sant Feliù de Llobregat y Valls, donde se encontraron millares de carteles, dípticos y folletos promocionando el referéndum y pidiendo el . Este material electoral estaba empaquetado en palés y listos para su distribución. Entre las actuaciones más relevantes se encuentra la intervención llevada a cabo en una empresa de San Adrián de Besós, donde llegaron a requisarse las planchas utilizadas para elaborar publicidad de la cita ilegal.

Más trascendental aún fue el registro que la Guardia Civil llevó a cabo la pasada semana en la sede de la Consejería de Economía y Hacienda de la Generalitat, que permitió a los agentes tener acceso a las notificaciones que el Ejecutivo autonómico iba a enviar a los ciudadanos que iban a componer las mesas electorales y los puntos donde el Gobierno de Puigdemont pretende que pueda votarse.

Desde hace semanas, los servicios policiales de Inteligencia e Información tratan de hallar pistas que le lleven a las urnas que supuestamente tendría el Govern para la consulta del domingo. Su localización sería un golpe mortal a los preparativos de la cita ilegal y consumaría el fracaso del plan del secesionismo en su objetivo de proclamar la república catalana.