Vale que la decisión de poner en libertad provisional a La Manada a la espera de sentencia firme se ajusta a derecho. O eso parece. Pero hay una condena de la que la Audiencia Provincial de Navarra no va a poder librar a los cinco acusados de violación: el asco. Y leyendo el auto parece que sea este es lo que, a falta de una extensión de la prisión preventiva, nos pone a salvo a las mujeres de que La Manada recaiga en su conducta de agredir sexualmente a las mujeres como en los pasados Sanfermines.

No se juzga con esta puesta en libertad provisional la gravedad de los actos cometidos por los cinco jóvenes sevillanos condenados en primera instancia a nueve años por un delito reiterado de abuso sexual. Esta libertad no tiene que ver con ninguna revisión de su condena ni su culpabilidad, eso sigue a la espera de lo que diga el Supremo, sino con la valoración de que puedan reincidir o fugarse.

Hay una condena de la que la Audiencia Provincial de Navarra no va a poder librar a los cinco acusados de violación: el asco

Lo que parece haber hecho cambiar de opinión al tribunal, en concreto a la magistrada Raquel Fernandino, de que La Manada pueda volver a abusar de otras víctimas, es precisamente el rechazo social que han provocado durante el juicio. Se hace prácticamente “impensable”, dice el auto, que puedan reiterar en un delito de estas características ahora que han perdido su anonimato. Es decir, de momento, lo que nos pone a salvo a las mujeres de que La Manada reincida no que ninguno de ellos se haya arrepentido o reconocido al menos que su conducta fue reprobable, sino la ola de indignación que recorre España.

Ha sido la magistrada Raquel Fernandino, la única de los tres que ha cambiado su criterio para sacar de la cárcel El Prenda y compañía, la que ha inclinado la mayoría al alinear su criterio con el juez del voto discrepante que vio “sexo con jolgorio” en uno de los vídeos que se analizaron en el juicio. Ambos magistrados están ahora a favor de la puesta en libertad de los condenados por abuso sexual porque, además de no ver riesgo de reincidencia, tampoco creen que exista el de fuga. En contra de excarcelarlos se ha manifestado el presidente del tribunal de la Audiencia de Navarra, José Francisco Cobo, que ha emitido un voto particular a favor de prorrogar la prisión provisional debido a la “gravedad del delito” aquí enjuiciado. Así que a derecho también se ajustaría mantenerlos en la cárcel si así lo hubiera decidido el tribunal.

Podrán salir estos cinco sevillanos en libertad sin que ninguno de ellos haya dado muestras hasta ahora de arrepentimiento ni de ser consciente de que hicieran nada malo

No ha sido así. Y en cuanto paguen los 6.000 euros, podrán salir estos cinco sevillanos en libertad sin que ninguno de ellos haya dado muestras hasta ahora de arrepentimiento ni de ser consciente de que hubiera nada malo en su conducta. Los cinco condenados en primera instancia de abusar sexualmente en grupo de una joven de 18 años, grabarlo en vídeo y dejar a la víctima en estado de shock tirada en un portal después de robarle el móvil (por citar los hechos probados), salen en libertad gracias a que al haber perdido el anonimato no van a poder llevar a cabo una vida social “normalizada”. Eso reduciría “ese hipotético riesgo de reiteración delictiva”, según los dos magistrados a favor de excarcelarlos.

No importa a la hora de decidir su libertad provisional que cuatro de ellos, además, están pendientes de otro juicio por ser presuntos autores de un delito de abusos sexuales a otra joven de 21 años tras supuestamente drogarla con burundanga en su coche durante unas fiestas en el mes de mayo en Pozoblanco (Córdoba). Según la investigación, grabaron un vídeo de la víctima mientras tres miembros de La Manda (el peluquero, el militar y el guardia civil) la besan y manosean y riéndose de ella, “completamente desnuda en el asiento de atrás” y en “profunda inconsciencia”. Como aquellos hechos se produjeron unas semanas antes de los Sanfermines, no tuvo esta víctima la posibilidad de que el rechazo social la mantuviera alerta para evitar que la asaltaran.

Algo falla si es en el asco social que produce La Manada en lo que confía el tribunal para que estemos a salvo de que reincidan, no en su autocontrol

¿Pero qué entiende el tribunal por reincidencia? Proteger a la víctima no es solo asegurarse de que los acusados viven a 500 kilómetros de distancia y menos aún obligarla a permanecer en la Comunidad de Madrid (donde La Manada tiene prohibido entrar) para evitar cruzarse con ellos. Proteger a la víctima también sería evitar que se sienta insultada y asegurarse de salvaguardar su dignidad. ¿Ha considerado el tribunal el riesgo de los acusados puedan alardear de su conducta públicamente? ¿Pueden El Prenda y sus secuaces volver pasearse por platós presumiendo de lo que ellos consideran gestas sexuales y que su abogado defensor calificó durante el juicio de “fantasía sexual” de la víctima?

La Manada ya no dará miedo. Sino asco. Mucho asco. Y deberían dar gracias los cinco de La Manada y quienes defienden su inocencia por darnos tanto asco, porque si no fuera por él no estarían en libertad provisional. Algo falla si es en el rechazo social que producen esos cinco sujetos entre las mujeres en lo que confía el tribunal para que estemos a salvo de que reincidan, no en su autocontrol. ¿Cómo no vamos a manifestarnos las mujeres si es esta ola de indignación y asco lo que nos hace sentir más a salvo que la Justicia?