María Jesús García Pérez, 55 años, es jueza en Lugo y es vidente. Ayer, cuando entre a tomarme una caña en un bar de Betanzos dos señores discutían sobre su futuro. Es una señora que trabaja como magistrada y que, decían ellos, cada vez que terminaba un juicio dejaba unas octavillas en los coches e incluso las repartía por el juzgado. En ellas ponía «con gran experiencia echa las cartas del tarot en persona».

La mujer se había hecho famosa porque, ante el revuelo en el sector judicial y porque el CGPJ estaba estudiando supenderla, La Voz de Galicia le había hecho una entrevista. Resulta que María Jesús sacó su carrera con 21 matriculas de honor y que tiene una larga trayectoria que la ha llevado a Canarias, Bilbao, Santiago y Lugo. La tipa era de las mejores de su promoción, pero en cada lugar donde había trabajado se le había abierto un expediente.

«Era en Canarias donde hacía eso de bailar casi desnuda. Era stripper y dice que lo hizo por hobbie, porque estaba bien fisicamente», se oía en el bar. Además, en Bilbao la expedientaron por fumar en la sala y en Santiago le abrieron otro expediente «porque se llevaba un gato negro mientras dictaba sentencia. Imagínate llegar ahí y encontrarte con eso». La cabeza me iba de una meiga de pelo blanco a una chica en triquini.

María Jesús tuvo que dedicarse a ser stripper porque no tenía ni para comer

Pero nada que ver, según cuenta la jueza en la entrevista que ha dado a La Voz, ni gato negro, ni tabaco en la sala, ni salir con la toga y ponerse a bailar en un club. María Jesús tuvo que hacerse stripper porque no tenía ni para comer. Se fue a Las Palmas a trabajar y nada más llegar le comunicaron que estaba suspendida por un año y medio. «No es un plato de buen gusto, pero tuve que hacerlo».

Además, niega que dictase sentencia con un gato negro al lado. «Un día lleve a un gatito para que lo vieran mis compañeros. Fue sólo una anécdota». Aunque, cuando me puse a hablar por la tarde con dos abogados, decían que todo el mundo la conocía como la jueza del gato. «Eso lo llevo escuchando yo toda la vida. Y que fumaba en la sala y no solo una vez».

El presidente de la Audiencia, que es un cotilla, me llamó a su despacho»

Lo menos polémico, lo de ser vidente, lo confirma, incluso asegura que lleva estudiando el tarot varios años. «Pero sólo lo hice un par de veces. Además, es un intercambio entre particulares; es como el blablacar. Se puso un precio muy barato. Hasta con lechugas y huevos nos han compensado». Habla en plural porque ella empezó en el negocio por el chico que trabaja en su casa: «Yo le ayudaba a repartir los folletos y un día lo dejamos en el coche del presidente de la Audiencia, que es un cotilla, y me llamó a su despacho».

En la entrevista, que se publicó un día antes de que el CGPJ decidiera si la suspendía o no, ella asegura que había consultado al tarot y que veía «muy negro su futuro dentro de la Justicia». Este jueves, rechazaban suspenderla. Al final ha demostrado ser mejor jueza que vidente.