Opinión MALDITO VERANO

Los madrileños no tienen periódicos y no lo saben

Quiosco, en Madrid

Quiosco, en Madrid

Al bajar el sábado por la mañana a la cafetería de debajo de mi casa un señor llegaba enfadado a tomarse el café. «Que el quiosquero no tiene periódicos, ni El Mundo ni El País«, gruñía. Madrid lleva más de una semana sin las grandes cabeceras en los quioscos y mucha gente no se había dado cuenta hasta el fin de semana, y eso que era el segundo sin prensa. Lo que no hace muchos años habría provocado tantas conversaciones como las que está dando la huelga del taxi, ha pasado totalmente desapercibido.

Lo más agradable sería pensar que es verano y que Madrid está vacío, pero la realidad es que cada año muchas menos personas compran periódicos y por eso no se enteran cuando estos desaparecen.

La falta de prensa en los quioscos es la consecuencia de una huelga de ruteros. Su empresa, Boyaca, quiere despedir al 50% de sus trabajadores y bajar el sueldo a los que se queden. Son falsos autónomos, pagan su gasolina, su seguridad social, sus furgonetas… mientras reciben ordenes de dónde y qué distribuir.

El papel se pierde y ni siquiera lo echamos de menos cuando desaparece del todo

Su lucha es más que justa y pensaron que contaban con la fuerza de la falta de información. Si los diarios no llegaban a los quioscos su huelga llegaría a oídos de todos. Nada más lejos de la realidad. No sé si el desconocimiento sobre el parón de los ruteros nos refleja como una sociedad desinformada; lo que sí esta claro es que dibuja unos hábitos muy distintos a los de hace unos años. Desde hace 10, según publicaba El Confidencial, la prensa en papel vende cada año menos. De 2007 a 2017, los españoles gastamos un 70% menos en periódicos y la caída continúa.

Algo que vuelve a poner en evidencia que, aunque los quiosqueros lo han notado, y mucho, en el bolsillo, todavía hay incondicionales bajando a comprar el periódico todos los días, la mayoría de los madrileños han seguido sumergidos en los diarios digitales. El papel se pierde y parece que ni siquiera lo echamos de menos cuando desaparece del todo.

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