El primer barómetro del CIS bajo la dirección de José Félix Tezanos (que tuvo que dejar la Ejecutiva del PSOE, muy a su pesar, al asumir el cargo) dibuja un panorama idílico para su partido. El PSOE se coloca en cabeza con casi un 30% en estimación de voto, por delante de Ciudadanos y PP, que empatan con un 20,4%, y con enorme ventaja sobre Unidos Podemos, que suma un 15,6%.

Si el objetivo confesado de los fontaneros de Moncloa para esta legislatura era que Pedro Sánchez aumentase entre 30 y 50 escaños los obtenidos en las elecciones de 2016, el trabajo estaría prácticamente hecho. Con el porcentaje que le da esta encuesta, el PSOE podría obtener unos 125 escaños: 40 más de los que obtuvo hace ahora dos años.

El sondeo del CIS recoge con ímpetu inusitado el “efecto Sánchez”. Las encuestas se hicieron entre el 1 y el 10 de julio, cuando el gobierno socialista vivía en plena luna de miel con los electores de izquierda. Justo cuando el PP se encontraba en plena pugna interna por su liderazgo (el Congreso en el que Pablo Casado salió elegido no se celebró hasta el 21 de julio) y también cuando Albert Rivera aún no se había repuesto del mazazo de una moción de censura que dejó a su partido a las puertas de conseguir un éxito histórico.

El sondeo se hizo en el momento más dulce de Sánchez, cuando el PP aún no había elegido a Casado, e Iglesias y Montero no estaban en primera línea

Y también cuando Podemos sufría las consecuencias de la compra del chalet por parte de Pablo Iglesias e Irene Montero, que, por razones justificadas, dejaron la dirección del partido en manos de los segundos niveles de la organización.

Este CIS, por tanto, es una foto en la que sólo hay uno que sale bien: Pedro Sánchez. Es verdad que las encuestas se hicieron justo antes de que llegara Tezanos (que aterrizó en el CIS el día 9 de julio), pero la cocina del barómetro le pertenece a él completamente. No es que haya maquillado los resultados; sencillamente es que, como buen sociólogo, sabe los ingredientes que hay que emplear para que el resultado sea el mejor posible.

Con o sin Tezanos, lo que parece evidente es que a principios del mes de julio el PSOE, tras un mes en el poder, registra una subida en intención de voto desproporcionada: casi siete puntos respecto al CIS del mes de abril. Desde luego, el impulso no obedece a las políticas aplicadas por el gobierno, sino al “efecto poder”.

El sondeo le sirve al presidente de marco para dar su primera rueda de prensa desde que llegó a Moncloa. ¡Así se las ponían a Fernando VII!

Tanto la caída del PP (3,6 puntos), como la de Ciudadanos (2 puntos) respecto al sondeo del CIS del mes de abril tienen bastante lógica. Pero lo interesante será ver cómo va a influir en intención de voto la elección de Pablo Casado o la vuelta a la oposición activa de Ciudadanos. Ambas cosas no las recoge este CIS.

Lo que es más relevante es la caída de Unidos Podemos (que pierde más de un 20% en intención de voto desde abril). Se supone que una parte sustancial de ese voto ha ido a parar al PSOE. Pero también habrá que ver si esa caída es estructural o bien se corresponde con una situación puntual: la desaparición de la escena de Iglesias y Montero, unida un apoyo al gobierno que, naturalmente, desgasta.

Por otra parte, el sondeo le sirve al presidente del gobierno de marco para dar su primera rueda de prensa desde que llegó a Moncloa. ¡Así se las ponían a Fernando VII!