Qué desasosiego de semana para la izquierda de la izquierda en Madrid. Qué malestar desde que El Independiente adelantara la madrugada del lunes el rechazo de Rita Maestre y otros seis concejales a participar en las primarias obligatorias de Podemos en Madrid capital para concurrir en mayo de 2019 dentro de Ahora Madrid. El secretario general de este círculo, el ex Jemad Julio Rodríguez, ha iniciado los trámites para la expulsión de los seis rebeldes y todo el mundo en Madrid se ha puesto a hacer cábalas, envites y apuestas.

Que si el equipo de Manuela Carmena y los seis ediles pactarán una lista unitaria con el PSOE que dejará boquiabiertos a Podemos, Ciudadanos y PP. Que si los seis rectificarán, lo que supondría que no se presentan en ninguna lista al vencer el plazo de las primarias moradas y, en consecuencia, no repetirían como concejales (recordemos que ahí van la portavoz municipal y los delegados de Economía y Urbanismo nada menos).

Que si el ex Jefe del Estado Mayor del Ejército transigirá y permitirá un cambalache que posibilite el regreso a las listas de los seis; que si Pablo Echenique se pondrá duro y exigirá la expulsión de todos cuando se haga pública la lista de Carmena, que incluiría a José Manuel Calvo, Jorge García Castaño, Marta Gómez, Esther Gómez y Paco Pérez, además de Rita Maestre. Y todavía falta un que si, el más explosivo de todos.

Si Carmena manda a paseo a Podemos, Iglesias puede estar muy intranquilo

Que si Carmena manda a paseo a Podemos, hace su propia lista, negocia con Equo, IU y quizás (improbable) con Ganemos -Anticapitalistas- y dice ‘ahí os quedáis, Pablo Iglesias, Echenique y general’. La alcaldesa tiene un punto entre ácrata y utópico, y no pierde ocasión en desdeñar los partidos políticos.

(Cuando destituyó a su delegado de Economía Carlos Sánchez Mato se refirió a la votación en la que IU de Madrid se posicionó en contra del Plan Económico Financiero exigido por Cristóbal Montoro, una decisión que supuso la salida de Sánchez Mato del equipo de Gobierno. «¿Pero quién es IU para decidir por este Ayuntamiento?», soltó Carmena en rueda de prensa)

La realidad es que la ex magistrada tiene la sartén por el mango en su batalla con Podemos: durante todos estos años Iglesias la ha adulado, animado a que repita a sus 74 años porque sabe que sin ella todo se desmorona. Vaya si lo sabe. Ella no traga demasiado con el secretario general, con el que tampoco comulga la barcelonesa Ada Colau: la regidora a veces es hippy y desconfía de las estructuras verticales, y aunque está dedicada a su querida Villa y Corte recela de la ortodoxia de los Espinar, Echenique y compañía. A Carmena todos le daban igual, hasta la noche del domingo al lunes pasados, cuando sus concejales arriesgaron y dieron portazo a Julio Rodríguez. Y por primera vez ve peligrar una victoria que creía asegurada.

Por primera vez Ahora Madrid ve peligrar la reedición de la victoria en 2019

Tras sofocar muchos conflictos internos por la vía de las primarias, el círculo que rodea a Pablo Iglesias es más estrecho que nunca: su compañera Irene Montero, Noelia Vera, Juanma del Olmo, Rafa Mayoral, Echenique, Juan Carlos Monedero… Le hablan de lealtades, de fidelidad al partido y de respeto a los miles de inscritos que siempre le han dado mayoría. Pero Iglesias tiene motivos para estar intranquilo…

«Abrir las puertas y que entren»

Volvamos la vista al 24 de junio de 2015. Podemos sale triunfal de las elecciones municipales y autonómicas al patrocinar candidaturas ciudadanas y el secretario general ofrece a Público seguramente la entrevista más polémica de cuantas ha dado hasta la fecha. Acribilla a IU («sois unos cenizos. No quiero que cenizos políticos, que en 25 años han sido incapaces de hacer nada, no quiero que dirigentes políticos de Izquierda Unida se acerquen a nosotros»), una relación que le ha costado recomponer. Y avanza las claves de su éxito:

«Tenemos que entender que hemos de actuar como un instrumento, de mucha gente, y yo tengo que ser no solamente el candidato de un partido, sino el candidato de mucha gente. Lo mejor que podemos hacer nosotros es abrir las puertas. Abrir las puertas y que entren» […]

«[…] Barcelona en Comú no triunfó porque allí estuvieran EUiA, ICV y partidos. Triunfó porque estaba Ada Colau y porque de alguna manera era una referencia de una cosa nueva. Tenía mucho que ver con aquel Podemos de las elecciones europeas. Esa es la clave del éxito de Barcelona en Comú o de Ahora Madrid. No tiene que ver con los partidos que haya dentro» […]

» […] Hace falta una mayoría social que se identifique con tu discurso y con tus propuestas, y en esa mayoría social habrá muchos sectores que digan: lo de la izquierda no forma parte de mi identificación. Y eso es una cosa que de alguna manera hemos demostrado en este año. Hemos demostrado que con propuestas con las que la izquierda se sentía muy a gusto, pero con un discurso distinto y con unas formas distintas, se podía ganar, se podía desafiar al poder. Y eso implica hacer las cosas al contrario de como las hacía la izquierda» […]

La alcaldesa tiene un punto ácrata y desdeña la verticalidad de los partidos

¿Qué ha cambiado? A grandes rasgos, todo. La Asamblea Vistalegre II enfrentó al líder con Íñigo Errejón, una pelea que se replicó en Madrid entre Ramón Espinar y Rita Maestre. Carolina Bescansa se ha disuelto cual azucarillo y los círculos de Podemos se han prácticamente desangrado en las provincias. La dirección ha echado mano de lo viejo para meter en vereda a lo nuevo, con la excepción de Teresa Rodríguez en Andalucía a la que Iglesias no puede vencer en un pulso (las encuestas auguran buen futuro a Adelante Andalucía). El último acto ha sido imponer una lista a Carmena, si bien el sector oficial se considera legitimado por el respaldo de los inscritos.

Lo que no ha cambiado es la fórmula: con o sin primarias abiertas, nadie da un duro por una lista sin Carmena encabezándola. Y todavía hay más: entre los que se retiran de las primarias hay reconocidos pablistas como José Manuel Calvo, que ha negociado la Operación Chamartín, o Paco Pérez, presidente de los dos distritos en que se divide Vallecas. Este último, de hecho, iba muy bien posicionado y, sorpresas de la vida, no quería ir tan adelante.

Desde Rumanía

Las últimas noticias llegadas la tarde del martes apuntan a que no hay negociación entre oficialistas y carmenistas. A la alcaldesa el jaleo le ha pillado en Rumanía, por fortuna para ella. Junto a ella, su leal Marta Higueras, la vicealcaldesa. Desde la región de Tandarei (de donde proceden la mayoría de los romaníes chabolistas de Madrid) pensarán un plan que rescate a sus seis concejales.

Iglesias, entretanto, tiene razones para estar intranquilo.