La carrera tecnológica en las comunicaciones móviles siempre ha respondido a la necesidad de disponer y manejar de forma más rápida una mayor cantidad de información, con la máxima calidad, en y desde cualquier lugar, momento y dispositivo.

Finalizando el siglo pasado, a últimos de 1999, podíamos navegar desde un teléfono dotado de sistema global para las comunicaciones móviles -GSM (Global System for Mobile Communications)- a 9,6 kbps. Posteriormente, con tecnología basada en conmutación de paquetes GPRS (General Packet Radio Service), se conseguía mejorar la velocidad e incrementar la eficiencia gracias al mejor aprovechamiento del ancho de banda disponible.

Mientras esto ocurría, las operadoras de telecomunicaciones ya trabajaban en lo que sería la tercera generación de tecnología (3G), superando las velocidades de entre 40 y 50Kbps reales de la tecnología 2G previa. Luego llegaron las redes de cuarta generación 4G LTE, con velocidades de entre 100 Mbps (movilidad) y 1 Gbps (reposo). Lo último en llegar: la tecnología 5G, evolución del 4G/LTE, que permitirá multiplicar por diez la velocidad actual de navegación.

La tecnología 5G es el punto de inflexión que marcará un nuevo marco hacia la verdadera transformación digital

Si hay algo que es imposible obviar es que los dispositivos móviles son ya elementos fundamentales en nuestras vidas, y abarcan un espectro cada vez más amplio, incluyendo teléfonos, tablets, wearables y el consiguiente Internet de las cosas (IoT) con, según las últimas estimaciones, más de 8.000 millones de dispositivos conectados ya a la red. Su llegada al mercado y posterior democratización han provocado un cambio social radical. Y lo seguirán haciendo porque, en realidad, la verdadera revolución no ha hecho más que empezar.

La tecnología 5G es el punto de inflexión que marcará un nuevo marco, a todos los niveles, hacia la verdadera transformación digital. El Internet de las cosas y el big data, la robótica, la realidad virtual o la ultra alta definición, por poner solo algunos ejemplos, ganarán enteros trabajando sobre la tecnología 5G.

Las grandes velocidades y la baja latencia que 5G posibilitará ampliarán exponencialmente las cosas que tanto ciudadanos como organismos, empresas e instituciones podrán hacer en remoto. Procesos industriales, entornos educativos, sanidad, automoción y transporte, turismo, administraciones públicas, medios de comunicación, operadoras de telecomunicaciones…

Con la estandarización de la tecnología 5G no habrá sector de actividad, ni industria, ni ámbito público o privado que no gane en rapidez, eficacia y calidad a la hora de compartir y disfrutar información, imágenes, audios y, en definitiva, optimizar la operatividad a todos los niveles. Abrimos la puerta a un mundo de posibilidades casi infinitas.

Lo que quizá no está tan claro es la fecha real en la que los proveedores de servicios podrán disponer al cien por cien de esta tecnología. Algunos han querido adelantarse en el despliegue, otros prefieren no hacerlo hasta que puedan ofrecerse plenamente servicios 5G de arquitectura SA (Standalone o autónoma).

Para el verdadero despliegue de la tecnología 5G es clave el reparto de todo el espectro de bandas

Desde nuestro punto de vista, para el verdadero despliegue de 5G hay algunos retos aún que superar. A los propios a que se han de enfrentar los expertos en el ámbito de la ingeniería de telecomunicaciones se unen los inherentes a la definición de una reglamentación internacional que regule la utilización del espectro de radiofrecuencia más allá de los límites impuestos por las fronteras «físicas» establecidas.

El reparto de todo el espectro de bandas es una cuestión clave. En este sentido, las fechas que se manejan para poder disfrutar de todas las bondades de esta tecnología apuntan a mediados o finales de 2020. A grandes rasgos, la verdadera madurez de la tecnología -hablaríamos ya de su segunda fase (5G SA)- podría ser una realidad hacia 2021.

Con respecto a los dispositivos móviles 5G de los que podemos disfrutar ahora mismo nos surgen algunas dudas. Los primeros smartphones 5G sólo soportan arquitectura NSA (Non-Standalone o no autónoma) y parece que, hasta bien entrado 2020, no llegarán de forma masiva los dispositivos con todas las capacidades (SA/ NSA).

Desde Ibermática, suscribimos rotundamente el contexto y la definición del fenómeno 5G que expone el propio Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital en su Plan Nacional 5G 2018-20: «La tecnología 5G no solo constituye el nuevo paradigma de las comunicaciones inalámbricas, sino que será el componente tecnológico esencial en la transformación digital de la sociedad y de la economía en los países durante la próxima década».

La dirección está marcada. No hemos hecho más que empezar a andar el camino hacia una nueva sociedad. La sociedad 5G. Ciudadanos, empresas y administraciones públicas somos protagonistas y árbitros de esta evolución.


Víctor González es director del sector Telco y Media en Ibermática