El comportamiento de ERC en esas negociaciones secretas que nos quieren llevar del ronzal hacia una España «plurinacional» en la que Cataluña, dice Miquel Iceta, vea aún más blindadas sus competencias, reciba una mejor financiación -y sobre todo, porque esto es lo importante para el independentismo- goce de un reconocimiento institucional que permita al gobierno autonómico «participar de las decisiones estatales», es un comportamiento que ni siquiera depende de sus propias decisiones, sino de las resoluciones judiciales de un tribunal en Bélgica y de otro en Luxemburgo.

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