La terrible pandemia que atravesamos ha puesto en evidencia, además de las carencias de nuestro sistema sanitario y su mala gestión desde el punto de vista político, la miserable condición de algunos ciudadanos en circunstancias extremas y la deficiente talla moral de parte de nuestra clase dirigente. Una tremenda falta de ética que ha llevado a políticos y a otros responsables de diferentes sectores sociales a «saltarse la cola» y a vacunarse antes de lo que les hubiera correspondido. Ha habido de todo, políticos, militares, obispos y un largo etcétera de ‘jetas’ y caras de cemento que se han, por puro egoísmo y con mala fe, aprovechado de su estatus para pasar de protocolos y colas en esta carrera hacía la inmunidad donde está clarísimo cuáles son los colectivos más a riesgo.

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