La batalla de Madrid cobra por días tintes dramáticos. La presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, ha planteado las elecciones como un pulso entre el «socialcomunismo y la libertad»; mientras que el vicepresidente Pablo Iglesias ha decidido bajar a la arena electoral para frenar «a la derecha criminal y corrupta». El presidente del Gobierno, por su parte, va a echar toda la carne en el asador para apoyar a Ángel Gabilondo, como si el candidato socialista fuera incapaz de obtener un digno resultado sin la ayuda del gran jefe… En fin, Ciudadanos ha decidido encargar a su mejor hombre, Edmundo Bal, la misión casi imposible de salvar al partido logrando superar la barrera del 5% de los votos, lo que le permitiría entrar en la Asamblea de Vallecas ¡Magra aspiración para un partido que no hace mucho pensaba ganarle la partida al PP!

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