Sólo faltan 10456 días para el 2050, así que ya tenemos otra cuenta atrás redonda para que Sánchez vaya saliendo diariamente a darle a un gong o a una campanita, como un cocinero de rancho. Sánchez presentará lo que han llamado la estrategia nacional 2050, que uno entiende perfectamente porque en 2020 y 2021, años aburridos y como cuesta abajo, no ha hecho falta estrategia ninguna y en algo hay que emplear el talento de la Moncloa. Tampoco parece que vayamos a necesitar nada especial para los próximos dos, tres o 20 años, así que 2050 es un buen horizonte. 2050 suena a película en Júpiter, a discoteca o a hipoteca, nos proyecta a la mitad del siglo o del sistema solar como al otro lado de un agujero de gusano, y sobre todo aleja a Sánchez del agobiante presente. Parece, en realidad, una catapulta del Coyote, pero a Iván Redondo ya no se le ocurre otra cosa que lanzar al presidente lo más lejos posible con un cohete de Acme.

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