A los 6 años el mundo es reducido. Se genera dentro de una casa, quizás de dos. Son tus padres, con suerte también tus abuelos. No hay amigos íntimos, no hay parejas, no hay hijos. Están los que te despiertan, te cuidan, te acuestan, te bañan, te protegen…

A Olivia la ha matado su mejor mundo. Su persona de confianza. A Olivia la ha matado quien debía curarla, quien debía decirle que no se preocupara por los malos, que él se encargaría de que no se acercaran. A Olivia la ha matado su padre porque era la manera más cruel de dejar en coma a su exmujer. Porque para él, o suyas o de nadie. Antes muertas que cuidadas por otro.

Tomás Gimeno ha aplicado la peor de las violencias, la violencia vicaria. Ha matado a sus hijas para matar en vida a su exmujer

Tomás Gimeno ha aplicado la peor de las violencias, la violencia vicaria. Ha matado a sus hijas para matar en vida a su exmujer. Ayer, la cabeza se iba más hacia Beatriz, la madre de Olivia y Anna, que para la niña que acababan de sacar de una bolsa del mar. Se iba a ella porque todos sabemos que la intención de Tomás era vaciarla, prohibirle ser feliz, prohibirle volver a respirar sin angustia.

Porque él pensó que eran suyas. Las tres. Pensó que casarse con Beatriz y ser el padre de Anna y Olivia le otorgaba su propiedad. Creyó que no tenían derecho a irse. Que Beatriz no tenía derecho a no quererle. Que sus hijas no podían ser felices con el viejo que ahora salía con su madre.

Pensó tanto en el dolor que quería causar que planeó hacerle creer a ella y a los demás que se fugaba. Que se llevaba a las niñas a alguna playa en el Caribe, que todo era por ellas, para que estuviesen mejor, para que estuviesen con él. Quiso alargar la angustia y Beatriz se lo creyó hasta ayer, cuando llegó a decir que todo sería un teatro, que seguro estaban vivas. Porque quién iba a pensar que él iba a hacer algo así. Porque qué padre mata a sus hijas.

Todavía hay quien cuando hablas de violencia machista te saca el porcentaje de denuncias falsas. Te habla de hombres inocentes que pasan noches en calabozos. De mujeres que matan a sus hijos. Todavía hay quien ayer decía que qué horror pero que… Pero que…, ¿qué?

Todavía hay quien no ve la lacra. Pero ayer no sólo fue el cuerpo de Olivia, ayer el exnovio de Rocío Caíz Pozo, que desapareció el pasado 3 de junio, confesó que la había matado. También era suya. Porque llevábamos unos meses en los que todas las semanas aparecen mujeres asesinadas por sus maridos, sus exparejas.

Porque hoy esta plaga tiene su peor cara. Desde 2013 ya son 39 niños y niñas asesinados. Y Olivia.