Sostiene Xavi, un amigo que estudió Ciencias Políticas, que es la carrera que como mínimo te sirve para ganar al Trivial. No es cierto lo que dice porque él, que lo sabe todo y además se acuerda, es más que nada autodidacta. Como suelen serlo los sabios. Nunca le he visto jugar al Trivial pero estoy convencida de que arrasa.

No es fácil quedar dignamente en ese tablero con preguntas sobre ciencia, deportes, arte y literatura, cine y televisión e historia. Cada jugador ha de completar su quesito con porciones que corresponden a los colores de cada materia. Este verano he visto que aún tiene vigencia y que entretiene a mayores de 80 y a adolescentes de la generación Z. Trivial viene del latín trivia que son las tres artes, gramática, lógica y retórica, pilares de la educación básica. Sus creadores son dos periodistas deportivos canadienses: Scott Abbott y Chris Haney.

Desempolvamos el tablero en la casa serrana de mi amiga Tere y Eric, su marido, un holandés errante que hace las mejores barbacoas que nadie pueda imaginar. Eric se vino a España por amor y aquí sigue. Aún recuerdo cuando llegó, con su CV bajo el brazo, y un español incipiente. Está super integrado en la cultura nacional sin dejar de ser muy holandés. Es decir, es puntual, organizado y fiable.

Siempre he admirado a Tere por su inteligencia. Estudió Físicas, pero podría haber hecho Filosofía con la misma soltura

Conozco a Tere desde que íbamos al parvulario. También veraneábamos en la misma urbanización de la sierra madrileña. Es la única amistad que conservo desde hace tanto tiempo. Siempre he admirado a Tere por su inteligencia. Estudió Físicas, pero podría haber hecho Filosofía con la misma soltura. Era muy crack jugando al ajedrez, al ping-pong y también se le daba bien el tenis. Su padre y el mío disfrutaban mucho en la cancha. 

De hecho, su padre, José Luis, un octogenario tan excéntrico como genial, sigue practicándolo. Bueno, ahora prefiere el pádel y en esa jornada que disfrutamos juntos nos contó que se sentía marginado por la edad. Quizá por eso no nos dijo cuántos años tiene exactamente: ¿son 85? ¿87? Es un misterio hasta para sus hijas.

Le habían puesto mil dificultades para renovar el carné de conducir y solo podía moverse a 100 kilómetros de su casa. Que digo yo que si es un peligro lo será igual a esa distancia que al doble… Por supuesto, no pudo renovar la licencia para vuelo sin motor. Y cada vez que se apunta al polideportivo le hacen llevar un abultado dossier médico.

Está en forma y lo está gracias a su actividad física. Pero le ponen trabas porque la sociedad no concibe que un octogenario le pegue bien a la bola

Está en forma y lo está gracias a su actividad física. Pero le ponen trabas porque la sociedad no concibe que un octogenario le pegue bien a la bola. Es lo que se llama «edadismo«, un término aceptado por la Fundeu, no por la RAE, que se refiere a la discriminación por edad. En general, la sufre la gente mayor y especialmente los que se salen de la norma. Tendemos a infantilizar a nuestros mayores y les usurpamos derechos como seres humanos. En las residencias no suelen tener una habitación propia, algo básico para gozar de cierta intimidad, por ejemplo.  

Aquella jornada veraniega fue intergeneracional. Hicimos dos equipos para jugar al Trivial. José Luis, que no se atiene a las normas, decidió que iba a contestar las que se supiera, ya fuera de los boomers (los mayores) o de los panas (los adolescentes con cierto refuerzo).

Hay que confesar que era un Trivial de los 80 así que los boomers teníamos ventaja. “¿Qué político español hizo famosa la frase: ‘Puedo prometer y prometo?”, leía la portavoz del grupo contrario. Y José Luis, también conocido como Mestraitua, su apellido, saltaba sin dar opción al equipo correspondiente: “Suárez”. Si eran los suyos bien, si no, también. Mestraitua siempre ha ido por libre y ahora no iba a ser menos.  

Pelayo, hijo de Tere y Eric, de 15 años, y mi sobrina Ana, de 12, flipaban con algunas preguntas: «¿Qué serie española de televisión tenía como personajes a Chanquete y Piraña? ¿Quién escribió la aventura de Los Cinco?¿Qué director anglosajón aparecía unos instantes en muchas de sus películas?» Claro que ellos arrasaban en Ciencia con cuestiones como cuánto tarda normalmente una gallina en poner 19 docenas de huevos o qué material flexible desarrolló la NASA en los años 60 que hace muy cómodas las zapatillas y los colchones.

Con la versión más actualizada los panas disfrutaron mucho de preguntas que para ellos eran sencillísimas: ¿cómo se llama el videojuego de construcción de tipo mundo abierto en el que el jugador puede crear y destruir distintos tipos de bloques?

Para mi sorpresa José Luis, disfrutó y los jovencísimos lo pasaron muy bien. Alucinaban si sabíamos quién era el alcalde de Berlín cuando JFK visitó la ciudad. En otra la cuestión es qué presidente estadounidense dijo Ich bin ein Berliner en la actual capital alemana. Con esas respuestas he de confesar que triunfé. Y me di cuenta de que el periodismo también te da cierta cintura para hacer un buen papel jugando al Trivial.  

Por cierto, ¿saben dónde se inventó el Trivial? El quesito se inspira en la reola del Balcón de Europa de… Nerja, donde lo concibieron Abbott y Haney.


PD.- Pelayo se picó tanto que en el avión rumbo a Ámsterdam días después iba estudiando las preguntas para triunfar la próxima vez que nos veamos. 

PD2.- Respuestas: a) Verano Azul; b) Enid Blyton; c) Alfred Hitchcock d) Un año; e) Espuma viscoelástica, f) Minecraft, g) Willy Brandt.