Al Gobierno le han abierto ahora una puerta giratoria que es una puerta a la ventisca, un socialista enchufado en Iberdrola justo cuando llega el frío como una ardillita con su castaña de pobre y el recibo de la luz nos devuelve a Altamira, a tener que calentarnos y entretenernos con tizones y apretujones. Antonio Miguel Carmona no es nadie en el PSOE, es un particular, pero también lo es ya Iván Redondo y creo que aún le provoca a Sánchez dolores de cabeza o incluso ese insomnio volátil suyo que va y viene con el interés, como la jaqueca de aquellas damitas casaderas. Carmona no sólo nos ha enseñado qué es una puerta giratoria como si lo hicieran en Barrio Sésamo, sino, sobre todo, cuánto vale hoy una agenda socialista siquiera de tercer nivel, o una boca socialista de tercer nivel cerrada, que no sé qué es peor. Por su parte, Iván Redondo se ha revelado definitivamente tonto en ‘Lo de Évole’, degradando aún más el producto que deja en la Moncloa. Sólo falta que Ábalos haga algo para que el pasado remate su venganza como con una estampida de mamuts descongelados.

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