Hoy, 25 de diciembre, muchos celebramos la Navidad.

Una Navidad que este año vuelve a estar marcada por la pandemia. Demasiadas familias no podrán reunirse en un día como hoy y recurrirán a las llamadas, las vídeoconferencias y a la esperanza de reunirse pronto. 

Durante esta pandemia casi todos hemos sufrido por no estar cerca de nuestros seres queridos; por la incertidumbre de no saber cuándo podremos recuperar la normalidad y la cercanía con ellos, aunque sabemos que están ahí e inventamos formas de sentirlos próximos. 

En un día como hoy hay al menos 620 presos políticos que pasarán las navidades en cárceles cubanas»

En un día como hoy hay al menos 620 presos políticos que pasarán las navidades en cárceles cubanas. Son 620 familias que esperarán una llamada que no recibirán, porque es un derecho que a muchos se les ha negado. ¿Presos por qué? Presos por nada. Algunos condenados en nombre de un sabotaje, muchos arrastrando peticiones fiscales de más de veinte años de prisión. Todos ellos culpables del delito de expresarse en libertad en una dictadura.

Hablamos de Maykel Osorbo, activista del Movimiento San Isidro, rapero de verso libre y uno de los creadores del Patria y Vida, el himno que levantó a Cuba en el 11J. Maykel cumple este diciembre siete meses en prisión entre la incertidumbre de los suyos sobre sus condiciones, su estado de salud. Incertidumbre utilizada por las autoridades cubanas como parte del acoso a las familias.

Como escribía Anamely Ramos en estos días: «Qué malo debe ser saberse tan cobardes. Dedicar la vida a destruir la vida».

Hablamos también de Lisandra Fergueira, que tuvo el coraje de marchar pacíficamente por las calles el 11 de julio y fue detenida, recluida y sancionada a once meses de Trabajo Correccional con Internamiento. La esperan en casa su madre y su abuela, que con muchas dificultades sacan adelante a sus cuatro hijos mientras, con coraje y dignidad, defienden la libertad de Lisandra, cuya sentencia en ningún momento les ha sido entregada por las autoridades. 

Esta Navidad, Cuba sigue, un año más, llena de mujeres al frente de la lucha por los derechos, pese al machismo rampante del régimen. De madres que animaron a sus hijos e hijas a marchar por las libertades que ellas no tuvieron, que protestaron en las puertas de las cárceles, de madres que ahora acumulan los agravios y las injusticias de un régimen que nunca les representó. Que ven la historia repetirse mientras citan un proverbio árabe que ilustra bien la realidad del régimen cubano: «La crueldad es la fuerza de los cobardes».  

En Cuba las familias llevan llorando a los suyos y maldiciendo a los mismos carceleros desde hace más de 60 años»

Esta Navidad, decenas de autocracias y dictaduras seguirán ejerciendo el terror y manteniendo a activistas, disidentes y defensores de los derechos humanos encarcelados. Todos merecen nuestro seguimiento, nuestra atención. Es imposible jerarquizar el sufrimiento. Pero en Cuba las familias llevan llorando a los suyos y maldiciendo a los mismos carceleros desde hace más de sesenta años. La injusticia se acumula. La que vemos y la que no vemos. 

Este pasado noviembre se cerró como el peor mes de 2021, con más de 1.130 acciones represivas registradas por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos contra activistas de derechos humanos, opositores, periodistas y artistas. Por eso la campaña «Ningún preso político cubano invisibilizado»: para subrayar los casos y las violencias específicas como los de Lisandra y Maykel, con cuyo apadrinamiento me he comprometido.

Cuba es -sigue siendo- una de las peores dictaduras. Una dictadura, como cuya única arma y herramienta para mantenerse en el poder es el ejercicio del terror. 

Cuánto más se reprime, cuánto más se encarcela a la disidencia, cuanto más se llenan las cárceles cubanas tras protestas como el 11J y se prohíben manifestaciones como la del 15N, más se evidencia la fragilidad de un régimen no sólo caduco, sino cada vez más fragmentado y débil.

Esta Navidad pedimos de nuevo la liberación de los presos políticos. El cese de la represión, el cese del acoso a las familias. 

Pedimos también un 2022 en el que la Unión Europea se comprometa con Cuba; en el que el Acuerdo de Diálogo Político sirva como un marco catalizador de cambio, y no como una pátina de legitimidad al régimen. El presidente Díaz Canel tiene que entender que la única salida para Cuba es una transición política pacífica, estructurada y negociada hacia la democracia. La liberación de los presos es un paso sine qua non

Europa debe atreverse a condenar, a llamar las cosas por su nombre. Debe tener el coraje de apoyar a la oposición en un camino de diálogo, lejos de aislamientos que no han llevado a nada en un régimen inmóvil desde hace más de 60 años. 

Cuba está en un punto de inflexión y es, sobre todo, más frágil que nunca. La espiral de violencia y represión no muestra más que la debilidad de un sistema que ha perdido hace mucho tiempo su legitimidad externa e interna. Este es nuestro momento para acompañar mejor, más intensamente a la sociedad cubana, para cumplir nuestros compromisos en el marco del acuerdo. Cortar nuestros lazos, dejar de estar presentes, sería un error y una baza para el inmovilismo, como lo fue en el pasado. Sigamos comprometidos con Maikel Osorbo y Lisandra Fergueira. Comprometidos con los cubanos que quieren libertad.


Soraya Rodríguez es eurodiputada del Parlamento europeo en la delegación de Ciudadanos