En la guerra de Ucrania existen centros de gravedad, cuya destrucción conducirá inevitablemente a la derrota ucraniana y existen objetivos estratégicos rusos que no necesariamente implican una derrota total de Ucrania.

Los centros de gravedad son principalmente la capital, Kiev, por su peso simbólico y porque contiene las instituciones de gobierno; el acceso al Mar Negro, con importantes puertos como Odesa y Mykolaiv que son fundamentales para la economía ucraniana; y el tercer centro de gravedad es el ejército ucraniano, cuya aniquilación, rendición o disolución permitirá a Rusia obtener una victoria inmediata.

A su vez, hay otros objetivos estratégicos relevantes para ambas partes, como son un pasillo terrestre que conduzca de Transnistria hasta Crimea, o de Crimea hasta el Donbás, los límites fronterizos de los oblasts (región o provincia) de Donetsk y Lugansk, o la ciudad de Járkov capital del este ucraniano.

A estas alturas parece claro que el líder ruso, Vladimir Putin, esperaba erróneamente una victoria rápida y que consecuentemente la logística estaba preparada para unos pocos días de operaciones. Ha sido el primer error ruso.

Los problemas de las fuerzas rusas

No solo la logística no estaba preparada, sino que al intentar avanzar con demasiada rapidez los rusos no han consolidado sus líneas, por lo que las carreteras se han vuelto peligrosas para los camioneros… La infantería ucraniana que se ha cobrado un letal peaje entre los camiones logísticos rusos, que en estos momentos representan un tercio de las bajas de vehículos, o lo que es lo mismo, casi 300 camiones destruidos. 

Por si el problema no fuera suficientemente grave, se ha sumado el asunto de los trenes, el medio logístico terrestre más eficiente: con la guerra las vías férreas resultan dañadas, algunos trenes son atacados, y por tanto el esfuerzo ferroviario debe suplirse con más camiones.

Finalmente, la logística opera en líneas exteriores, esto es de dentro hacia afuera, con lo que el esfuerzo se dispersa y debe recorrer grandes distancias, mientras que los ucranianos en Kiev operan en líneas interiores, de la ciudad hacia afuera. La geometría del campo de batalla permite enviar un camión de Kiev hacia los cuatro puntos cardinales de manera más flexible y eficiente, mientras que los rusos deben enviar ese mismo camión desde Bielorrusia únicamente hacia el sur, por una serie limitada de carreteras congestionadas, vulnerables y desgastadas.

Por suerte para los rusos al menos pueden contar con la excelente infraestructura logística de Crimea y con los suministros por vía marítima, que son con mucho los más eficientes, lo que ha permitido a Moscú proseguir su avance en la cuenca del Dniéper, hacia Odesa y hacia Mariupol.

La aviación marca la diferencia

La aviación es la reina del campo de batalla moderno, ya que es el modo tácticamente más eficiente de transportar potencia de fuego y sensores (cámaras térmicas, radares y similares). Una buena fuerza aérea puede marcar la diferencia entre una victoria holgada y una victoria muy costosa. 

Asimismo, la fuerza aérea suele preceder sus campañas mediante el uso de kamikazes -de misiles-  que se encargan de destruir los principales componentes de la defensa antiaérea cuando enviar cazas tripulados es demasiado peligroso. Una vez que los misiles hacen su trabajo los aviones pueden comenzar a hacer el suyo… ¡Pero no ha sido el caso de los rusos!

Los sistemas antiaéreos ucranianos de origen soviético siguen activos, ya que no hay muchas más explicaciones para la escasa actividad de la fuerza aérea rusa»

No solo la fuerza aérea ucraniana no fue aniquilada en sus aeródromos el primer día de guerra, sino que los misiles termo-guiados de baja cota como el Stinger o el Strela se están cobrando un importante peaje entre los pilotos rusos. Peor aún, los sistemas antiaéreos ucranianos de origen soviético siguen activos, ya que no hay muchas más explicaciones para la escasa actividad de la fuerza aérea rusa.

Cabe la posibilidad de que ordenadores, softwares o radares de los sistemas antiaéreos hayan sido modernizados en secreto y que por tanto las contramedidas electrónicas rusas no estén siendo eficaces.

Los misiles Stinger solo sirven para impedir los ataques a baja cota de los helicópteros de combate y obligan a aviones como el Sukoi-25 Grajo a bombardear a mayor altura con lo que pierden precisión.

Otro problema que puede existir es que la coordinación entre la defensa aérea y la aviación rusa sea tan baja que el miedo a incidentes de fuego amigo obligue a los rusos a realizar muy pocas salidas. El desafío de coordinar defensa aérea y aviación es mucho mayor de lo que pueda parecer.

En todo caso, la superioridad técnica de Moscú en materia de aviación no se está haciendo valer y en su lugar ya hay cerca de una veintena de helicópteros y aviones derribados.

Errores estratégicos

Un principio básico del arte militar es el de la concentración de los esfuerzos,o más bien la concentración de esfuerzos más eficiente. Con esto queremos decir que en función de la superioridad del atacante puede ser interesante atacar un solo objetivo en un solo eje de avance, dos objetivos en varios ejes de avance y así sucesivamente. 

En el caso ucraniano los rusos quizás han subestimado la resistencia ucraniana y dispersado su esfuerzo entre demasiados ejes de avance: Járkov, Kiev, costa del Mar de Azov, costa del Mar Negro… Con la perspectiva que nos da el tiempo quizás Rusia esté siendo víctima de aquello de quien mucho abarca poco aprieta. 

Otro error fundamental ha sido el de no prepararse para una defensa férrea ucraniana y una enérgica reacción europea. Quizás Putin esperaba que Europa permaneciera pasiva ante su ofensiva relámpago, pero no calculó qué podría suceder si los ucranianos demostraban voluntad de luchar y su ofensiva relámpago se convertía en una ofensiva en el fango.

Guerra informativa

Putin juzgó mal a Zelensky y su capacidad de liderazgo. El ridículo humorista ucranio frente al estadista del KGB parecía el candidato perfecto a una tragicómica huida de Kiev en cuanto el primer helicóptero ruso aterrizase en Hostomel… Nada más lejos de la realidad, pues ojeroso, cansado y con un forro de verde oliva el humorista dejó claro que permanecería en Kiev y resistiría.

El ejemplo de un solo líder, como el líder celta que aparecía en batalla e infundía valor a sus hombres ante el invasor, ha servido para dar un vuelco a la batalla, aumentar la moral de combate y la confianza de los ucranianos

El ejemplo de un solo líder -como el líder celta que aparecía en batalla e infundía valor a sus hombres ante el invasor- ha servido para dar un vuelco a la batalla, aumentar la moral de combate y la confianza ucraniana, y en definitiva hacer que la invasión sea mucho más costosa en apenas 48 horas. La naturaleza ilegítima e inmoral de las ambiciones rusas, sumadas al espectáculo prepotente dado por los diplomáticos y políticos rusos a ojos de Ucrania y Occidente, han tenido difícil enjuague ante la opinión pública. Putin no solo ha perdido la batalla informativa ante Ucrania y buena parte del mundo, sino que corre el riesgo de perderla en su propio país, no en vano que se produzcan manifestaciones en Moscú contra la guerra es un hecho atípico.

Huida hacia adelante

Los errores de cálculo políticos, la malograda batalla informativa, la superioridad aérea desaprovechada, las bajas acumulándose y la logística renqueante arrojan un panorama desolador para Moscú aunque quizás igual de desolador para Ucrania.

A Putin solo parece quedarle la huida hacia adelante, la victoria pírrica ante una Ucrania que sería arrasada en el proceso, o incluso  la posibilidad de una victoria ucraniana que podría ser igual de pírrica.


Yago Rodríguez es fundador de The Political Room y creador de Cosas Militares.