Hace hoy un año se cerraba la campaña electoral en la Comunidad de Madrid que celebraba elecciones anticipadas. La vida política española se había agitado de manera imprevista en el mes de marzo cuando el  PSOE, de acuerdo con Ciudadanos, partido que ocupaba varias carteras en el gobierno murciano, planteó una moción de censura contra ese mismo gobierno. La moción de censura fracasó pero las alarmas sonaron inmediatamente en Madrid.

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, que mantenía un difícil equilibrio en su gobierno con el líder de Ciudadanos en la Comunidad, Ignacio Aguado, no atendió a la opinión de Pablo Casado y de Teodoro García Egea, por entonces presidente y secretario general del PP y, para evitar que sucediera en Madrid lo que ya había ocurrido en Murcia, disolvió la Asamblea y convocó elecciones anticipadas. 

La campaña fue a cara de perro y los resultados son conocidos: una victoria aplastante para la líder del Partido Popular, que se quedó a cuatro escaños de la mayoría absoluta y en la que venció en 176 de los 179 pueblos de la comunidad  además de en todos los distritos de la capital.

Pero poco después de esa victoria apabullante comenzaron los problemas entre la Puerta del Sol, sede de la presidencia madrileña y la calle de Génova, sede de la dirección nacional del PP. Los resultados de esa crisis son de todos conocidos y ahora es el gallego Alberto Núñez Feijóo quien preside el PP.

Díaz Ayuso se encamina hoy hacia un congreso regional en el que va a ser elegida presidente del PP de Madrid por aclamación, dado que no se ha presentado para ocupar ese puesto ninguna otra candidatura.

Ahora tiene, porque Feijóo así lo ha decidido, manos libres no sólo para presidir el partido sino para preparar las elecciones municipales de mayo de 2023 y elegir a los cabeza de lista de todos los municipios de la comunidad, incluido el Ayuntamiento de Madrid,  sin limitaciones de ninguna clase. Todo el campo es suyo sin la menor interferencia. Y toda la responsabilidad por los resultados también lo será.

Las elecciones de Madrid, a las que ella concurrirá como cabeza de lista, tienen una importancia capital tanto para el PSOE como para el PP porque, previo a ese enfrentamiento electoral, se va a producir otro decisivo en Andalucía que va a restar impulso a un Partido Socialista cuyas perspectivas electorales son ahora mismo muy poco esperanzadoras. 

Ayuso no le hace ascos en absoluto a la posibilidad de tener que gobernar con Vox si las elecciones así lo determinan, cosa que está a años luz de los deseos y las intenciones de Núñez Feijóo y Juanma Moreno»

Es conclusión unánime de los sondeos sobre intención de voto que el PSOE andaluz va a perder las elecciones. Por eso va a ser tan  importante para los socialistas la batalla de Madrid, que se va a celebrar de aquí a un año. Porque sin Andalucía y sin Madrid ningún partido está en condiciones de acceder al Gobierno de España. Los comicios autonómicos en la comunidad madrileña han adquirido por eso una importancia capital como adelanto de los resultados de las elecciones generales.

Dados los resultados del 4 de mayo pasado, el PP ha podido gobernar en este tramo de la media legislatura en solitario en Madrid aunque contando con el  apoyo externo de Vox para aprobar determinadas leyes. Y eso mismo es lo que va a intentar Ayuso en las elecciones de mayo del año que viene.

Sin embargo, ella es de las pocas dirigentes populares que no le hace ascos en absoluto a la posibilidad de tener que gobernar con Vox si las elecciones así lo determinan, cosa que está a años luz de los deseos y las intenciones de Alberto Núñez Feijóo y también del presidente andaluz, Juanma Moreno, que se presenta a las elecciones en andalucía dentro de poco más de mes y medio.

Y aunque están muy alejados unos comicios de los otros, es evidente que lo que suceda el 19 de junio en Andalucía va a tener repercusión e influencia en lo que ocurra en Madrid en mayo de 2023. Entre otras cosas porque ése podría ser el argumento estrella del PSOE de aquí a la primavera del año que viene: el PP gobierna con la ultraderecha y, por lo tanto, queda inhabilitado para pedir el voto masivo de los madrileños. 

Le da igual al PSOE gobernar con ERC y con Bildu y consideran que no tienen nada que explicar de estas alianzas contra natura. Al Gobierno y al Partido Socialista sólo les interesa impedir que el PP pacte con el partido que tiene  a su derecha, es decir, que en esas condiciones no pueda acceder al poder bajo ninguna circunstancia. Por eso Díaz Ayuso se ha adelantado al argumentario socialista declarando que no tendría ningún inconveniente en pactar con Vox si le resultara necesario.

Ésa va a ser la batalla principal del PSOE contra la presidenta de la comunidad de Madrid si se produjera en Andalucía un resultado electoral que obligara al presidente y seguro ganador de los comicios del 19 de junio a abrir negociaciones con Vox, que ya ha dicho claramente que, si los datos les dan para ello, exigirán entrar en la Junta de Andalucía.

Pero en el año que resta hasta las elecciones autonómicas Isabel Díaz Ayuso tendrá que batallar en una distinta guerra de desgaste en la que la oposición de izquierda está inmersa desde hace meses. 

A esa guerra de desgaste se van a aplicar todos los partidos a la izquierda del PP. Perdida Andalucía, Madrid va a ser para el PSOE la madre de todas las batallas»

El episodio de las mascarillas pagadas por el Ayuntamiento, sumado al episodio del hermano de la presidenta -alentado, por cierto, por la propia antigua dirección nacional del PP- se ha planteado por parte de esa oposición como si fuera el único escándalo de los muchos desgraciadamente producidos durante los primeros y dramáticos meses de la pandemia.

Pero esa estrategia no le va a durar mucho tiempo en la medida en que otros casos, que hay muchos y muy graves, vayan poniéndose bajo el foco de los tribunales de justicia.

A esa guerra de desgaste a la presidenta de la comunidad de Madrid y al mismo tiempo al alcalde de la capital y seguro candidato a las elecciones municipales de Madrid, se van a aplicar en distinto grado pero con un único mensaje -de poder ser, de corrupción o connivencia con la corrupción- todos los partidos a la izquierda del Partido Popular. Porque, perdida Andalucía, Madrid va a ser para el PSOE la madre de todas las batallas

Ése va a ser, por lo tanto, el gran reto de Isabel Díaz Ayuso, cuyo objetivo es repetir sus brillantes resultados electorales o incluso mejorarlos. La tarea es difícil aunque sólo sea porque ya se sabe que el poder desgasta a quien lo ejerce y la señora Ayuso suele encarar de frente los problemas. No es una líder que se esconda. Todo lo contrario.

Las perspectivas políticas de la presidente madrileña son a día de hoy francamente halagüeñas. Pero tiene todavía un año por delante y todo el campo libre para actuar como mejor le parezca.

En este caso, y dado que tiene libertad total para elegir a sus equipos y para diseñar su estrategia, de lo que suceda en mayo de 2023, tanto si es bueno como si no lo es tanto, sólo ella será la responsable.