El acuerdo entre China y las Islas Salomón, a pesar de que puede pasar inadvertido por lo poco relevante que son las Islas Salomón a nivel internacional, tiene un gran interés. Demuestra la consolidación del nuevo modelo diplomático chino que mezcla la política entre países no alineados de Bandung en 1955 establecido por Zhou Enlai, que consiste en prestar importancia a los hechos para entonces reaccionar en consecuencia de Deng Xiaoping, y ser proactivos en defensa de los intereses chinos de Xi Jinping.

[Este paso] se ve como una respuesta a la firma del Tratado AUKUS entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos

La consolidación de los vínculos de China con los países de la ASEAN, como también a nivel bilateral con los Estados que la integran, ha hecho que países de dentro de la zona que Australia reclama de su influencia también quieran tener vínculos con China. Para algunos políticos australianos, esto ha supuesto una amenaza a la seguridad nacional por los rumores que apuntaban a que se establecería un puerto con una base militar china, lo que ha desmentido el propio ministro de Exteriores chino, Wang Yi. Y se ve como una respuesta a la firma del tratado AUKUS, de defensa mutua, entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos. Según algunos analistas chinos de la prensa oficial, este tratado no deja de ser una expansión de la OTAN en el Pacífico Sur. 

El acuerdo bilateral entre Pekín y Honiara abre además una caja de los truenos importante para el Reino Unido. Recordemos que las Islas Salomón son una monarquía constitucional, cuyo jefe de Estado es la reina Isabel II del Reino Unido. Y por lo tanto, tenemos que valorar un creciente peso de China dentro de la propia Commonwealth. A diferencia de la asistencia económica a Tonga, los posibles acuerdos diplomáticos que puede haber entre Kiribati, Vanuatu, Samoa, Fiji, Papúa Nueva Guinea y Timor Oriental (Wang Yi está de gira de diez días por todos ellos), consolidan la nueva manera de hacer diplomacia de China. No importa donde estés, sino como nos podemos beneficiar mutuamente, una máxima que estableció Deng Xiaoping con la reforma y apertura.  

En el caso, por ejemplo, de los países africanos, la implementación de la política económica china en algunos de ellos, como también de los fondos de desarrollo de infraestructuras, ha permitido a muchos Estados africanos prosperar económicamente, sobre todo a nivel regional, y en algunos aspectos han hecho un salto en el desarrollo económico. Pero en el caso de África, China no solamente ha invertido localmente, sino que bajo bandera de Naciones Unidas, ha desplegado sus tropas en algunos Estados con quien después ha mantenido relaciones bilaterales importantes. Recordemos que para defender la presencia china en África, como también luchar contra la piratería, se estableció la base militar naval de Yibuti. 

Podemos destacar que el papel de la diplomacia china se ha establecido a través de marcar un posicionamiento propio y hacer que en el resto de los países defienda su propia soberanía, y en consecuencia con quien pacta o deja de pactar. Es decir, las relaciones bilaterales entre Estados. La vuelta del neorrealismo frente al institucionalismo internacionalista liberal, donde las organizaciones internaciones tienen cierto peso, pero porque ayudan a los Estados a entenderse entre sí, no porque una mayoría de Estados vote imponerse a uno concreto, con unos preceptos, o tutelaje. Muchas veces a lo largo de la historia reciente, los posicionamientos de China en Naciones Unidas han sido repetitivos en un aspecto: no se deben utilizar distintas varas de medir según el Estado que corresponda. 

Ya no hay zonas de influencia que engloben a los Estados porque estén cercanos de otros más grandes, sino Estados con intereseses soberanos»

Así pues, tenemos que estar atentos a ver los acuerdos que surjan durante la gira de Wang Yi en el Pacífico Sur, una zona que Estados Unidos bajo la presidencia de Barack Obama destacó como de interés estratégico, más que la propia Europa y Unión Europea, y de allí un seguido de acuerdos con Colombia, Australia o Nueva Zelanda. Ya no hay pues zonas de influencia que engloben a los Estados porque están cercanos de otro más grande para China, sino Estados con intereses soberanos. 

En conclusión, China ha entrado en lo que se consideraba desde hace unos años el jardín de atrás de Estados Unidos a través de los acuerdos bilaterales con las Islas Salomón. Conmina con este gesto toda una política diplomática que desplazó a Europa como actor relevante para centrarse en el Pacífico. Lo primero ha puesto en jaque que la influencia comercial estadounidense vuelva a Europa, ya que China y la Unión Europea han creado redes ferroviarias de mercancías. Como también la expansión de puertos marítimos. Y el sector energético europeo está cerrando acuerdos con Argelia, Qatar, Arabia Saudí y tímidamente con Kazajstán para no depender de Rusia. Aun así, la invasión rusa de Ucrania ha despertado del letargo a la OTAN, pero esta permite libertad de movimiento, siempre que no se considere que pone en riesgo la organización. 


Guillem Pursals es politólogo, máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.