Nada menos que 22 son los folios que presenta la Fiscal General del Estado para insistir en su nombramiento como Fiscal de Sala de Menores de Eduardo Esteban Rincón, un nombramiento que ya la Sección Cuarta de la Sala Tercera anuló en dos sentencias por falta de  motivación. Los magistrados concluyeron que el nombramiento no respondía a las razones de mérito y capacidad exigidas.

De ahí los 22 folios presentados ante la Sala Tercera cuya mayor argumentación es la discrecionalidad en decisiones de esta naturaleza que habitualmente se respetan en cualquier Fiscal del Estado que haya ocupado este puesto anteriormente.

El problema es que Eduardo Esteban  Rincón tendrá muchos méritos, muchos, pero ninguno para ocupar una plaza tan especializada como la relativa a la de Menores. 

Esa evidencia la resuelve Dolores Delgado explicando que las funciones de un Fiscal de Sala no se circunscriben únicamente a la materia propia para la que ha sido designado sino que se amplían al asesoramiento del Fiscal General del Estado en cuantos asuntos les sean requeridos.

Pero hay un argumento que explica, más que ningún otro, incluso más que el de la pura discrecionalidad del nombramiento, y es que José Miguel de la Rosa, “viene sosteniendo en su trabajo en la Sección Civil de la Fiscalía del Supremo posturas con las que no me identifico y que reflejan, a mi juicio y mi discrecionalidad, una falta de sensibilidad para el abordaje de las cuestiones jurídicas desde esa perspectiva”: la perspectiva de género. Acabáramos, es la perspectiva de género lo que hace que un especialista en Menores sea inhábil para el cargo. En cambio, a uno que no se ha ocupado del tema en su toda su vida profesional, lo convierte en idóneo.

“Algunos de los borradores de circulares, consultas o instrucciones en materia de menores que [De la Rosa] alega haber escrito motiva que no opte por proponer [su] nombramiento pues no comparto su aplicación del derecho aplicable a los menores. No da, a mi juicio, una respuesta social, no avanza hacia un modelo de responsabilidad en línea con las propuestas internacionales de justicia discriminalizadora. No sólo elijo a uno de los candidatos, también elijo un modelo” dice la Fiscal General .

Con estos argumentos, básicamente, la señora Dolores Delgado sostiene que el nombramiento decidido por ella es el adecuado y, por lo tanto, se ratifica en él. 

Pero es muy probable que con esa argumentación la Sala Tercera del Tribunal Supremo le vuelva a tumbar la designación de Eduardo  Esteban Rincón a quien, por cierto, le está haciendo un flaco favor porque él mismo, según fuentes acreditadas, reconoce que no sabe nada de menores y que él en realidad no aspiraba a ese puesto.

Fué la propia Fiscal General del Estado quien le instó a aspirar a él frente a un auténtico especialista en el tema, como es José Miguel de la Rosa Cortina, que lleva toda su vida profesional dedicada a este tema y ha escrito multitud de libros al respecto. Sencillamente, no hay color y esto es lo que han apreciado las dos sentencias de la Sala Tercera, la falta de motivación real de la decisión de la Fiscal General.

Es muy probable que con esa argumentación la Sala Tercera del Tribunal Supremo le vuelva a tumbar la designación de Eduardo  Esteban Rincón a quien, por cierto, le está haciendo un flaco favor»

Pero Dolores Delgado no se para ahí sino que asegura que De la Rosa “no asume funciones investigadoras desde marzo de 2012 cuando cesó como  Fiscal adscrito a la Unidad de Menores de la Fiscalía General del Estado, ocupando a partir de entonces diversas plazas en unidades o secciones huérfanas de competencia investigadora alguna”.

En esa misma línea, afirma que “hace más de diez años que De la Rosa no desarrolla tarea alguna como fiscal de menores” y que hace más de 20 años que no desarrolla actividad jurisdiccional propiamente dicha al encontrarse integrado en la Fiscalía General del Estado. Es decir, lo pone de vuelta y media sin motivo.

Hay, eso sí,  una diferencia sustancial entre ambos: uno es miembro de la Unión Progresista de Fiscales (UPF) y el otro no. 

Es más: De la Rosa tuvo un par de digamos “encuentros” con la Fiscal General. Uno de ellos tuvo que ver con un recurso planteado por la ministra Irene Montero por un poema con calificativos machistas hacia ella que el fiscal consideró que entraba en el derecho a la libertad de expresión. De la Rosa no consultó con Dolores Delgado, cosa que la molestó. 

Y el segundo “encuentro” ha tenido lugar cuando un grupo de fiscales, entre los que estaba De la Rosa, pidieron que Dolores Delgado, como antigua miembro del Gobierno que es, se abstuviera de intervenir en la investigación sobre los contratos con la Comunidad de Madrid del hermano de la presidenta Isabel Díaz Ayuso si ésta terminaba en manos de Anticorrupción.

El problema para la señora Delgado es que el tono de su escrito ha motivado a la Asociación de Fiscales, mayoritaria en la carrera, y al propio fiscal desairado por Delgado, a recurrir una vez más su decisión de ascender a Eduardo Esteban como Fiscal de Sala coordinador de Menores.

De manera que de nuevo la Sala Tercera decidirá si el escrito presentado ahora por Dolores Delgado está suficientemente motivado. Insisto, fuentes acreditadas sostienen que no y que se lo van a tumbar otra vez.

Y entonces se producirá una insólito choque entre el Tribunal Supremo y la Fiscal General del Estado que, en pura lógica, perderá la Fiscal si insiste en «mantenella y no enmendalla», como parece que insiste.

Se está metiendo ella sola en un lío del que más le vale salirse pronto porque le puede salir muy caro.