Pertenece a una generación que cree firmemente en la apariencia de las cosas, no importa tanto la realidad sino que parezca veraz, y sabe que controlando las instituciones para ponerlas a su servicio se consigue manipular la realidad y así mantenerse más tiempo en el poder. En democracia nunca tuvimos un presidente del Gobierno tan autócrata. Ha retorcido todas las instituciones del Estado a su favor, hasta consideramos normal que se haga con el control del Tribunal de Cuentas, que lo haga en breve con el Constitucional y el CGPJ, o que siga exprimiendo a su favor RTVE y reduzca los presupuestos económicos para ahogar a la Guardia Civil, la Policía Nacional, porque no le son afines.

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