La República Popular Democrática de Corea hizo una prueba con un misil de largo alcance que sobrevoló Japón. Un hecho que encendió las alarmas porque no estaba previsto, ni tampoco fue anunciado por las agencias de noticias coreanas. Nadie sabe bien el motivo de hacerlo ahora cuando la invasión de Ucrania cumple más de siete meses, y Japón es uno de los países que más contundente ha sido pidiendo sanciones contra Rusia. Normalmente estas pruebas persiguen diferentes motivos.

El primer motivo por el que Corea del Norte hace un gesto así es para reclamar de nuevo atención en la esfera internacional. Siempre que se han hecho pruebas balísticas, después han ido acompañadas del restablecimiento de comunicaciones entre ambas Coreas, como también de una posición dialogante para apaciguar a Pyongyang. Es decir, si ha hecho una prueba así, es que reclama que sus posicionamientos sean tenidos en cuenta, como también recordar que sigue existiendo un conflicto en la península coreana. 

El segundo motivo se tiene que leer en clave interna. Kim Jong-Un demuestra frente a los norcoreanos que su programa de armamento y de defensa del país sigue adelante. Y que su liderazgo en el Partido del Trabajo de Corea tiene sus frutos también en la defensa. No solamente hace obras civiles, sino que también sigue la doctrina militarista de su padre y su abuelo. El éxito en estas pruebas siempre refuerza, aun más, el liderazgo de los Kim al frente del país, porque toda la nueva retórica y propaganda que genera va en su favor. Al mismo tiempo también tiene cuidados a los militares con pruebas que los satisfacen. 

No sería de extrañar que Rusia hubiera provocado que Pyongyang hiciera la prueba ahora que toda la atención de EEUU está puesta en Ucrania»

El tercer motivo es por la alianza estratégica entre Corea del Norte y Rusia. Muchas veces se sitúa a Pyongyang vinculado a la China, pero su alianza histórica no reside con ellos, sino con Rusia. Históricamente el Partido del Trabajo de Corea tuvo mayores vínculos con el PCUS, que no con el PCCh. Es por este motivo que no sería de extrañar que Rusia hubiera provocado que Pyongyang hiciera la prueba ahora que toda la atención de Estados Unidos está puesta en Ucrania. A pesar de que normalmente estas pruebas no tienen el mínimo interés en Europa, a nivel asiático afectan bastante a toda la estabilidad, y más si se hace de esta manera, secretamente. 

Por su parte China, siempre ha defendido que Pyongyang es soberano para realizar pruebas que sirvan para proteger su soberanía, siempre y cuando estas no comprometan la seguridad de terceros estados. De la misma manera que defiende que las posiciones de la Corea socialista no deben ser infravaloradas, ni tomadas a broma sus advertencias. 

No es un posicionamiento de favor, aunque muchos lo crean así, es el mismo posicionamiento que el gobierno chino ha mantenido siempre en la cuestión coreana. De la misma manera que se haya hecho ahora, y no durante el XX Congreso Nacional del Partido Comunista de China, no hay vinculación entre ambas cosas, aunque desde la administración Biden si se haya creado la sospecha. 

No se sabe si Corea del Norte está desarrollando un nuevo armamento, y con la ayuda de quién, esta vez. Tampoco se sabe bien que tipo de misil balístico ha probado, cuando normalmente la agencia del régimen norcoreano informa al respecto poco después. Ni se conocen las causas por las que ha sobrevolado Japón, y no ha sido lanzado en el mar del Este como en veces anteriores. Esta vez ha sobrevolado parte de Hokkaido. Las noticias sobre qué sucede en el país llegan al exterior en cuentagotas, y esto se suma aún más a la incertidumbre que las rodea.

En conclusión, los gestos de Corea del Norte en materia de seguridad y Defensa no solamente se deben leer en clave de su proyección al exterior, sino también como un mecanismo de propaganda interna. De la misma manera que se hacen equilibrios entre Moscú y Pyongyang, con una China que siempre que no vaya más allá de la defensa nacional y la prevención, dará su apoyo al derecho de hacerlo. 

Tendremos que estar atentos si la Corea socialista ha iniciado una nueva carrera armamentística, o solamente ha sido una maniobra para que le presten atención. En algunos casos, como sucedió con Kim Jong-Il, los programas de desarrollo de Defensa servían para después negociar y quitar sanciones con su relajación, o suspensión. Veremos. 


Guillem Pursals es politólogo, máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.