Este domingo 16 de octubre se inaugura en Beijing el XX Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh). Se trata de una reunión importante para China, el país en vías de desarrollo más poblado y grande del mundo, en un momento crucial en el proceso de convertirse en un país socialista moderno en todos los sentidos.

En línea con la voluntad colectiva de los 1.400 millones de chinos, los 2.296 delegados, elegidos por 96,71 millones de militantes del Partido a través de procedimiento democrático y estandarizado, van a revisar los importantes logros y las experiencias certeras en la reforma y el desarrollo del país en el último lustro, un periodo nada fácil u ordinario, y a enfocarse en el proyecto estratégico en dos etapas de convertir a China en un gran país socialista moderno (2022-2035, 2036-2050), y para plasmar las tareas prioritarias para el próximo lustro.

El desarrollo económico y social de China, ¿arroja resultados positivos o negativos? Los hechos y las cifras hablan por sí solas: desde el XVIII Congreso Nacional del PCCh en 2012, China ha aumentado el porcentaje del PIB al 18,5% de la economía mundial, con una tasa media de crecimiento anual del 6,6%, muy por encima del 2,6% de la economía mundial y de las economías en desarrollo del 3,7% en el mismo periodo. Sumándose a un comercio exterior anual de 6,9 billones de dólares en 2021, el país se consolida como la segunda economía y la primera potencia comercial del mundo.

¿El desarrollo ha beneficiado a la mayoría o solo a unos pocos? Los 1.400 millones de chinos somos los que mejor opinamos: una encuesta realizada por la Universidad de Harvard en 2020 mostró que el pueblo chino está satisfecho en más del 93% con el gobierno chino. Una encuesta realizada por la Universidad de York en Canadá, dejó constancia de que la confianza del pueblo chino en el gobierno chino había aumentado al 98% tras el estallido de la pandemia Covid-19.

China ha promovido y ampliado una modernización al estilo chino, que además de los denominadores comunes de todos los países, presenta destacados rasgos distintivos propios: como un progreso de magnitud inédita de una población enorme, a favor de la prosperidad común para todo el pueblo, con un debido equilibrio entre los aspectos material y espiritual, a base de la armonía entre el hombre y la naturaleza, y por una senda de desarrollo pacífico.

El desarrollo de China no se limita a beneficiarse a sí misma, sino que también incide favorablemente en el mundo: China es el principal socio comercial de 130 países y regiones»

El desarrollo de China no se limita a beneficiarse a sí misma, sino que también incide favorablemente en el mundo: China es el principal socio comercial de más de 130 países y regiones. En la última década, el comercio total acumulado de bienes de China ha ascendido a 40,67 billones de dólares, de los cuales 18,23 billones de dólares corresponden a las importaciones, que vienen creciendo a una tasa media anual del 4,7%.

Las inversiones directas extranjeras acumuladas en China fue de 1,2 billones de dólares, con una tasa media de crecimiento anual del 5%. El stock de inversiones chinas en el extranjero creció de menos de 600.000 millones de dólares a más de 2,7 billones, ocupando el tercer lugar en el mundo (después de EEUU y los Países Bajos). China ha hecho una importante contribución al crecimiento económico global, hasta el 38,6% en 2021, y a la construcción de una economía mundial abierta.

China apuesta por el concepto de la seguridad común, integral, cooperativa y sostenible, rechaza rotundamente a la mentalidad de guerra fría, al antagonismo entre bloques, a los juegos de suma cero y al hegemonismo, y aporta propuestas chinas basadas en nuestra sabiduría tradicional para resolver los problemas candentes en la agenda internacional y regional y para crear un mundo de paz duradera y seguridad universal.

Como miembro permanente del Consejo de Seguridad y un gran país responsable, China siempre ha cumplido fielmente nuestras obligaciones internacionales y siempre ha sido constructor de la paz mundial, contribuyente al desarrollo global, defensor del orden internacional, proveedor de bienes públicos globales e intermediador en los problemas candentes.

Frente a la compleja situación internacional y los desafíos globales del cambio climático, la pandemia Covid-19 e incertidumbres en las perspectivas de la economía mundial, el XX Congreso Nacional del Partido Comunista de China enviará una clara señal de estabilidad y certeza al mundo: la tendencia a largo plazo de crecimiento y progreso social de China no va a cambiar; su apuesta por la reforma, la apertura y el desarrollo pacífico no va a cambiar; su aspiración a la revitalización nacional mediante la modernización al estilo chino no va a cambiar; ni tampoco va a cambiar su iniciativa de forjar una comunidad de futuro compartido de la humanidad y la disposición de compartir las oportunidades de desarrollo con el resto del mundo.

Las cifras no mienten. En 2021, el comercio entre China y la Unión Europea (UE) superó por primera vez los 800.000 millones de dólares, y las inversiones mutuas, los 270.000 millones de dólares. De enero a agosto de este año, el comercio China-UE ascendió a 575.220 millones de dólares, con un aumento del 8,8% interanual. La UE invirtió 7.450 millones de dólares en China, con un aumento del 121,5% interanual. 

Varios líderes europeos han expresado explícitamente su oposición a la nueva guerra fría y a la confrontación entre bloques, alegando que desvincularse de China sería un camino equivocado»

Varios líderes europeos y de la UE en estos días han expresado explícitamente su oposición a la nueva guerra fría y a la confrontación entre bloques, alegando que desvincularse de China sería un camino completamente equivocado y no debería ser una alternativa para las empresas europeas y que la UE debe proseguir las relaciones con China de forma pragmática.

China y la UE son dos fuerzas relevantes en el mantenimiento de la paz mundial, dos grandes civilizaciones en la promoción del progreso humano, dos grandes mercados para el desarrollo compartido y dos socios económicos y comerciales mutuamente beneficiosos. 

Las dos partes deben mantener y reforzar el diálogo y la cooperación sobre la base del respeto y el beneficio mutuo, gestionar adecuadamente sus diferencias entre sí y trabajar juntas en buenos proyectos convergentes, y así aportar mayor certeza y estabilidad al tumultuoso mundo actual.


Zhu Jingyang es Cónsul General de la República Popular China en Barcelona.