La pugna por el control del Tribunal Constitucional, que tendrá que resolver recursos importantes para el Gobierno en los próximos meses, no sólo consiste en cambiar una mayoría conservadora por otra de izquierdas, sino también en un pulso entre candidatos. Tras lo sucedido ayer en el Pleno extraordinario del Consejo del Poder Judicial (CGPJ) puede darse por seguro que el nuevo presidente del Tribunal de Garantías será Cándido Conde Pumpido.

Recapitulemos. Las dos reformas (la de la Ley Orgánica del Poder Judicial y la del Tribunal Constitucional) que el Tribunal Constitucional ha frenado en seco tenían como fin romper la mayoría de 3/5 en el CGPJ necesaria para nombrar los dos candidatos al TC que le corresponden en la renovación pendiente desde el mes de junio. El Gobierno ya ha nombrado a los dos que le tocan: el ex ministro Juan Carlos Campo y la ex asesora de Félix Bolaños, Laura Díez.

Quedaban los dos que le corresponde al CGPJ. Y ahí estaba la clave de todo.

Como el bloque conservador tiene la mayoría en el CGPJ, con el actual sistema de mayoría cualificada, era imposible que saliera el candidato favorito del magistrado Conde Pumpido: José Manuel Bandrés. Pero la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) está hecha para que la decisión se adopte por mayoría simple, añadiendo, además, la condición de que cada uno de los miembros sólo pueda proponer a un candidato.

Los conservadores no cuestionan la capacidad profesional de Bandrés, pero sí su afinidad no sólo al Gobierno, sino al independentismo. Por eso querían a otro candidato progresista: Pablo Lucas. Los dos son magistrados de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo, como lo es César Tolosa, que la preside, y es, además, el candidato del bloque conservador a convertirse en magistrado del Constitucional.

La clave de la reunión del CGPJ estuvo en la abstención de Clara Martínez, pero dos miembros de la mayoría conservadora se negaron a pedirle que no votara

La decisión del TC de tumbar las reformas de la LOPJ y la LOTC era, por tanto, una primera fase de la batalla. Pero no la definitiva. De hecho, ayer fuentes del Gobierno anunciaron que los partidos que lo apoyan llevarán al Congreso una nueva propuesta de ley para reformar ambas leyes orgánicas por la vía de urgencia. En este caso, esa modificación no cuelga ya de una reforma del Código Penal, procedimiento que ha sido argumentado por el TC para frenar su aprobación en el Senado. Por esta nueva vía, el Gobierno logrará su objetivo sin posibilidad de recurso al TC. Eso sí, un mes más tarde de lo que pensaba.

Por tanto, la reunión más importante para desbloquear la renovación del TC se ha producido este martes. Si los conservadores hubiesen conseguido una mayoría de 3/5 a favor de sus candidatos: Tolosa (conservador), Lucas (progresista), ya no serviría de nada reformar las dos leyes orgánicas. Pero, y esto es esencial, en el TC el bloque progresista no estaría tan decididamente a favor de Conde Pumpido, por el que no simpatizan ni Lucas ni el ex ministro Campo. En ese supuesto, las posibilidades de la también progresista María Luisa Balaguer para ser la nueva presidenta del TC se elevaban exponencialmente.

La disputa en el seno del CGPJ tenía un punto neurágico, la abstención de Clara Martínez de Careaga, esposa de Cándido Conde Pumpido. El bloque conservador intentó que no participara en la votación, al entender que su voto a favor de Bandrés estaba contaminado. Ella se enfadó y llegó a calificar de «coacción» la petición de los conservadores. Si se hubiera abstenido, este bloque habría logrado su objetivo. Pero no pudo ser, porque dos de sus miembros se negaron a apoyar la propuesta. Así que, esos dos votos conservadores han sido los que han impedido indirectamente que ayer salieran elegidos Tolosa y Lucas. Así son las cosas.

El jueves se celebra Pleno ordinario del CGPJ, pero en esa reunión no se hablará del asunto. Si se celebrara un nuevo Pleno extraordinario es del todo improbable que cambien los equilibrios. Por tanto, aunque sea con mes y medio de retraso, los miembros designados por el Consejo para magistrados del Tribunal Constitucional serán Tolosa y Bandrés.

El Gobierno se ha desgastado en una batalla que, de haber hecho bien las cosas, tenía ganada de antemano. Las instituciones han sufrido un desprestigio innecesario. Parece que en Moncloa alguien ha llamado al sosiego. «Esto está ganado, da igual que sea en diciembre que en enero». Eso piensan fuentes cercanas al presidente.