Opinión

El dilema de la ultraizquierda: no se tragan pero se necesitan

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, a su llegada para recibir al presidente de la República de Colombia, en el Palacio de la Moncloa EP

Lo que subyace en la nueva actitud de Yolanda Díaz y su entorno en relación a Podemos es que los morados han logrado cerrar candidaturas con Izquierda Unida en muchas más plazas de las que en principio previeron los partidos del entorno de Sumar y eso le impide manejar con dureza las condiciones en las que Podemos salga de esta prueba del 28 de mayo puesto que Izquierda Unida es una firme aliada de la señora Díaz en las filas de Sumar.

De este modo, Podemos logra escapar, si es que lo logra, de un juicio de descarte por parte de Yolanda Díaz y de algunos de sus coaligados, como puedan ser los Comunes de Ada Colau o Más Madrid de Mónica García pero en realidad de Íñigo Errejón, a los que produce alergia compartir con los morados una candidatura conjunta.

Hay que considerar también que la propia Yolanda Díaz va a hacer campaña para las elecciones de mayo y probablemente la agenda que le están preparando los suyos incluyan alguna intervención en plazas en las que Izquierda Unida haya pactado ir a las elecciones con Podemos. Y ella no va a asumir ni un poquito de derrota en estas elecciones a las que no se presenta.

Díaz no va a asumir ni un poquito de derrota en estas elecciones a las que no se presenta"

Esa es la explicación de que ahora cambien de estrategia y se remitan a los sondeos de junio o julio para calibrar el peso de los morados ya en solitario sin la confluencia de Izquierda Unida. Lo que sucede es que los sondeos son implacables y dicen que separados Sumar y Podemos no dan la victoria a Pedro Sánchez, la única opción que tienen todos ellos de tocar poder en unas elecciones generales.

Es más: según el sondeo de un periódico que no se puede considerar contrario a ninguno de los dos polos ahora en conflicto, hay nada menos que 20 puntos de diferencia entre los votantes de Podemos que apuestan por unas candidaturas conjuntas y los votantes de los distintos partidos que componen Sumar y que no ven con buenos ojos la compañía de los morados.

Al final, la señora Díaz acudirá a las plazas donde existan más perspectivas de que las candidaturas que ella amadrine tengan más posibilidades de tener un cierto éxito. Pero lo que a ella le interesa de verdad, que son las elecciones generales, los sondeos no engañan: o acude juntamente con Podemos o sus posibilidades de volver a ser vicepresidenta, pero esta vez con un partido propio y más o menos relevante, se aproximan a cero sencillamente porque a Pedro Sánchez no le darán los números para repetir.

Así que ella verá donde se encuentra -no hablo de un espacio físico sino político- con Ione Belarra y con Irene Montero y, sobre todo, donde se encuentra con Pablo Iglesias.

Porque los va a necesitar.

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