Opinión

No es atacar a Fran Llorente, es atacar a la inteligencia de los oyentes

Fran Llorente, ex director de informativos de RTVE
Fran Llorente, ex director de informativos de RTVE

Un pequeño sector de medios de comunicación está empeñado en las últimas jornadas en vender la idea de la Cadena SER ha decidido dejar de ser progresista y unirse al bando mediático pepero y responsabilizar de ello al actual directivo de esta cadena, Francisco Llorente.

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La última excusa es que Javier Ruiz, nombrado director editorial del nuevo canal de televisión Siete - La Séptima, deja de estar en la Cadena SER. Ante lo cual, cabe preguntarse: ¿acaso Ruiz tenía intención de simultanear la dirección de un canal de televisión con la conducción de un programa de radio en un medio competidor? Ruiz ha escrito en sus redes que tiene «mucho dolor» por la ruptura con la SER en un post, que de inmediato se llenaba de ataques hacia esta emisora. Dejando al margen que no se conocen demasiados directores de medios que colaboren en medios competidores (salvo si se considera medio a Canal Red), es que uno pensaría que, en principio, no iba a carecer de demasiado tiempo libre en algo tan apasionante, pero a la vez tan duro, como dirigir la puesta en marcha de un canal de televisión. No es algo como para aplazar una reunión de grupo del tipo contando «soy el jefe, pero bueno, luego os confirmo la escaleta, que ahora debo ponerme con el planning de mi programa en la SER».

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Ante la marcha de Javier Ruiz, dos conocidos tertulianos de TVE volvían a cargar en X contra la SER de Fran Llorente, y uno de ellos difundía además la idea desde el periódico digital que dirige, que, rápidamente, era repicado por el medio clon de este, su mini-yo. «Y no le han dejado despedirse», clamaban indignados. Lo cual es un tanto ridículo. Cuando no había internet y los periodistas solo podían despedirse de su público en antena o con una carta al director de un periódico, pero hoy en día que todos tienen acceso a redes (y Javier Ruiz cuenta con cuenta en X y con canal de YouTube propio con miles de seguidores que, de hecho, ha usado para despedirse), cualquiera puede despedirse de la forma que quiera. Hasta puede recordar grandes momentos de su espacio, como aquella trifulca con Manuel Conthe en la que, diría que el periodista salió bastante mejor parado en imagen reputacional que el otrora mandamás de la CNMV.

No soy capaz de recordar un solo colaborador de la SER que se haya despedido en antena. Salvo que lo que pretendieran los dos tertulianos de TVE fuera equiparar a Javier Ruiz con Àngels Barceló y con su Hoy por Hoy y pretendieran que todos los colaboradores de la Cadena SER, cada vez que se prescindiera de ellos, tuvieran derecho a un discurso de despedida como el de Barceló. Javier Ruiz ya tuvo un emotivo discurso de despedida de TVE, aplaudido por todos, incluidos los dos tertulianos mencionados. ¿Necesitaba decir algo más que no dijera en TVE?

Más bien parece que existía una consigna (o un criterio común, si lo prefieren) de presentar a la Cadena SER como una entidad malévola que está iniciando su conversión al facherío y cualquier excusa es buena para buscar agravios en la SER y tratar de convencer a algunos de sus oyentes de que aquella cadena de radio ya ha dejado de ser «de los nuestros». Se vio cuando, de manera inédita, 'Malas Lenguas' se puso a opinar de la marcha de Angels Barceló de la SER y Javier Aroca ha lanzar los primeros dardos contra Gran Vía.

Ya hemos visto este tipo de tácticas contra El País de Cebrián y contra La Sexta de Ferreras, campañas de presentarles como medios indignos por no respetar «la pureza» que debe tener la verdadera izquierda. En el caso de aquellas campañas el objetivo era claro: hacer daño a un competidor. Que El País perdiera lectores que pudieran ganar digitales a su izquierda, o que La Sexta perdiera espectadores que pudiera ganar proyectos en Internet o TVE.

La pregunta es: dado que Siete - La Séptima no va a montar una radio, ¿qué lógica obedece el querer atacar la Cadena SER de Fran Llorente? Pretender creer que la tertulia conducida por Aimar Bretos, con tertulianos como Carlos E. Cué o Antón Losada, va a ser un coloquio favorable a Feijóo y Abascal no es insultar a Fran Llorente, es insultar a la inteligencia de los oyentes de la cadena de emisoras de PRISA.

Es particularmente ridículo dada la trayectoria que tiene Fran Llorente, que pone difícil que se le pueda presentar como un hombre sumiso a los partidos. Fue capaz de mantener su criterio en La 2 Noticias ante un gobierno de mayoría absoluta del PP, e incluso durante su idilio con Zapatero, supo desafiar a las estructuras del «aparato del PSOE» y permitirse ciertas rebeldías como meter a Vicente Vallés a presentar un programa en TVE en pleno gobierno socialista, algo impensable en las TVE del PP (y en las TVE de Pedro Sánchez). Y ahora resulta que le quieren encasquetar la imagen de apesebrado.

Puede ser que los tertulianos y los digitales que lo hagan disparen a Llorente desde el desconocimiento, por ser muy jóvenes, pero tienen en su entorno a alguien que les podría aclarar bien la trayectoria de Francisco Llorente, como es José Miguel Contreras. Este le conoce bien porque ambos trabajaron juntos dentro de PRISA en la etapa en la que la idea de la Siete se intentaba vender dentro del canal. Aquella operación que no salió bien, y que no solo supuso la ruptura profesional de Contreras con PRISA, sino también de Contreras con Llorente, dado que uno se largó y otro se quedó. Vaya, igual sin pretenderlo hemos respondido a nuestra propia pregunta.

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