Este mes de septiembre el diario digital El Independiente cumple su décimo aniversario y esa efeméride es una buena noticia para todos los demócratas. Vivimos en un momento en el que, en el ámbito de la comunicación, la verdad es relegada con frecuencia en favor de la atención y la intoxicación prima en demasiadas ocasiones sobre la información. La búsqueda de la rentabilidad económica o partidista es un objetivo legítimo, pero es muy preocupante, desde el punto de vista democrático, cuando se realiza a costa del derecho de la ciudadanía a una información veraz, como demasiadas veces sucede.

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En ese contexto, celebro que cumplan años diarios como El Independiente, comprometidos con una visión editorial y unos principios concretos, que puedo no compartir en su totalidad, pero que respeto profundamente.

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En el breve artículo en el que El Independiente comunicaba el comienzo de las celebraciones de su décimo aniversario se recogía una frase paradójica: “Probablemente diez años sea un plazo demasiado corto para la historia”. Esto, que en otro momento habría sido indiscutible, comienza a serlo ahora, porque una década es ya suficiente para cambiar por completo la realidad, para hacer una historia particular.

El mundo del periodismo, por ejemplo, ha sufrido una revolución en estos últimos diez años. Hemos pasado de un modelo anclado en la periodicidad y todavía muy apegado al papel a otro basado en los medios digitales que opera en tiempo real. Eso también ha hecho que la labor de información no sea ya solo realizada por periodistas sino, en mayor o menor medida, también por creadores de contenido, y que hayan aparecido otros formatos informativos más allá del papel y de la portada de los medios digitales (como podcast, hilos en X, etc.). Estos diez años han cambiado el rumbo del periodismo, han hecho historia.

Y estos diez años también han hecho historia en nuestro país. El año 2016 cerró con una tasa de paro del 18,63%, un PIB per capita de 23.970 € y un salario mínimo interprofesional de 655,20 €/mes. En 2026 la tasa de paro ha descendido por debajo del 10% (en el cierre del segundo trimestre), nuestro PIB per capita es de 34.210 € (con datos consolidados a finales de 2025) y el salario mínimo interprofesional es de 1.221€ mensuales.

Celebro que cumplan años diarios como El Independiente, comprometidos con una visión editorial y unos principios concretos, que puedo no compartir en su totalidad, pero que respeto profundamente

En 2016 la tasa de abandono escolar era del 18,98%, ahora lo es del 12,8%. En 2016 el permiso de paternidad era de 2 semanas y ahora lo es de 16, idéntico además al de maternidad. En el Cuelgamuros de 2026 ya no está enterrado ni el dictador ni José Antonio Primo de Rivera. A diferencia de 2016, en la España de 2026 contamos ya, por ejemplo, con unos tribunales de instancia que han sustituido a los vetustos juzgados unipersonales que databan de 1834; con una ley de eutanasia, una ley de protección de las personas LGTBI, una ley de cambio climático y de transición energética o una nueva ley de ciencia. En la España de 2026 pertenecer a una familia de renta baja o media no es impedimento para poder opositar a juez o fiscal, gracias a las Becas Seré de mi Ministerio. Y la España de 2026 es, por méritos propios y a diferencia de la de hace una década, un referente mundial en la defensa del Derecho internacional, la multilateralidad y la resolución pacífica de controversias.

Lo importante es no olvidar que ninguna de estas cuestiones es fruto del azar. Si el periodismo ha cambiado es porque lo ha hecho la sociedad a la que informa, que exige métodos más inmediatos y reactivos. Y también porque algunas personas poderosas se han decidido a interferir en la discusión pública, instrumentalizando estructuras que realmente no pueden ser calificadas de periodísticas, para intentar imponer sus intereses económicos y políticos sobre la voluntad general. Y si España ha cambiado es simple y llanamente por la voluntad transformadora de los gobiernos progresistas de Pedro Sánchez, y por su compromiso con la justicia social, la modernización económica y social y la profundización democrática.

A todo ello, si El Independiente ha conseguido consolidarse en estos diez años y ser un testigo y un narrador privilegiado de todos estos cambios, tampoco ha sido por casualidad. Ha sido por el buen hacer de los y las profesionales que lo integran, por sus firmas inconfundibles y por su compromiso con la información veraz y de calidad.

Enhorabuena a El Independiente por sus primeros diez años de vida. ¡Por muchos años más!


Félix Bolaños García. Ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes