Opinión

¿Quién mató a Maricarmen?

Velas y flores en la Puerta del Sol en recuerdo de Maricarmen.
Velas y flores en la Puerta del Sol en recuerdo de Maricarmen. | EFE

Murió Maricarmen Abascal a los 87 años en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Quince días antes había sido desahuciada de su vivienda, donde vivió alquilada durante siete décadas. Su desahucio provocó movilizaciones y concentraciones como las de la Puerta del Sol, que abocaron al Gobierno a proponer dos decretos sobre vivienda que fueron rechazados por el Congreso. La derrota y la presión de la calle llevaron Pedro Sánchez a adelantar las elecciones al 29 de noviembre. Esta semana, CCOO y UGT han convocado huelga general el 11 de noviembre.

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Los acontecimientos se han precipitado y todo ello ha sido gracias a Maricarmen. Su drama personal era la chispa que necesitaba la izquierda para reactivarse y lo ha hecho de la peor manera posible: dejándose llevar por los grupos más extremistas y por la demagogia.

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Tras conocerse la noticia de su muerte, cientos de personas, muchas de ellas acampadas en Sol, se desplazaron hasta el Congreso al grito: "No es una muerte, es un asesinato". Fue el mismo slogan que utilizó Irene Montero en X. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, fue más soez: "Hijos de puta". Por su parte, el Sindicato de Inquilinas, que ha sido el protagonista de la movilización, ha acusado a "los rentistas" del asesinato de Maricarmen. El PSOE y el Gobierno no han llegado a tanto, pero la han puesto como ejemplo de la lucha por la vivienda. Vox también habla de asesinato, pero culpa al Gobierno.

A lo largo de la historia hemos visto que en muchas ocasiones un hecho aislado es capaz de desatar una revolución o incluso una guerra. El caso de Maricarmen, que nunca debió ser desahuciada, porque la más mínima humanidad hubiera recomendado otra solución para una anciana de 87 años y con graves problemas de salud, ha sido ese suceso desencadenante que ha puesto en marcha procesos que estaban larvados.

Hay algo peor que los fondos buitre: los políticos buitre

El problema de la vivienda no es de ahora. Este gobierno no ha sido capaz de darle solución en ocho años. Los desahucios no desaparecieron cuando Ada Colau llegó a la alcaldía de Barcelona. Han ido en aumento. La falta de oferta ha coincidido con un fuerte aumento de la población, es decir, de la demanda, lo que ha disparado los precios. Los jóvenes no pueden ni comprar, ni alquilar un piso. Ese es el principal problema de los españoles.

Maricarmen ha sido utilizada, a veces burdamente, por esa extrema izquierda que quiere soluciones a la cubana, expropiar, expropiar y expropiar. Pero el malestar existía, era real. No verlo es estar ciego.

El Gobierno reaccionó tarde y mal. Improvisó dos decretos en unos días y fue derrotado. Contaban con Junts, pero Puigdemont ya tenía asegurado su regreso y se tomó la revancha, como ya hemos contado en esta columna.

Cuando todo sucede tan deprisa es difícil pensar. Se reacciona sin la más mínima reflexión e intentando sacar provecho de lo que está pasando. Sánchez podía hacer dos cosas: aguantar el chaparrón y esperar a otro mejor momento en 2027 para convocar elecciones, o subirse a la ola del descontento. Esto fue lo que hizo. Adelantar las elecciones supone ponerse a la cabeza de la manifestación. Por eso ha recurrido a la treta de la Diputación Permanente, para burlar lo que decidió el Congreso de los Diputados. Es como decirle a la gente (el presidente ya no habla de ciudadanos), "yo estoy dispuesto a todo para salvaros, incluso a ir en contra de vosotros mismos".

Fue el Gobierno, no hay que ser un lince para darse cuenta, el que animó a los sindicatos a convocar la huelga general. Yolanda Díaz y sus compañeros de Sumar le advirtieron al presidente de que ellos iban a apoyar la movilización y, de nuevo, Sánchez no se quiso quedar atrás. Lo dijo en la rueda de prensa: "Es un derecho constitucional, lo respetamos". Su número dos en el partido, María Jesús Montero, fue más lejos al confesar que esta era "una huelga contra la oposición".

Se han roto así todos los esquemas lógicos, la demagogia se ha impuesto por mayoría absoluta. De aquí al 29-N nos esperan días oscuros.

"Asesinato", gritan en la calle. Pero, ¿quién mató a Maricarmen?. Si alguien piensa que su muerte no ha sido fruto de su edad y de su deterioro físico, ¿por qué no lo denuncia ante un juez?. No, eso no. La justicia tiene que ser popular. Te ahorras mucho tiempo, muchos trámites, muchas garantías. Los que llaman asesinos a los rentistas y a los que votaron "no" a los decretos en el Congreso ya tiene hecha la calificación penal. Luego vendrá el castigo. ¿De qué forma?. Lo veremos.

Contra su voluntad, Maricarmen se ha convertido en un símbolo, en una mártir de la causa de la vivienda. Algunos de los que ahora la lloran, de los que dicen tener "roto el corazón", pudieron hacer algo más que lamentarse porque han estado en el poder durante mucho tiempo. Hay algo peor que los fondos buitres: los políticos buitres.

2 Comentarios

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  1. Sabemos que Maricarmen no es el único caso de muerte asociada al hecho de haber sido expulsada de su vivienda. Se ha recordado el caso de Olga, madre de dos hijas que se suicidó en setiembre en Hospitalet, cinco meses después de haber sido desahuciada.
    No es tan fácil establecer una relación causal entre desahucio y muerte, pero si se ha utilizado a Maricarmen con fines políticos cuando estaba viva era claro que no iban a dejar de hacerlo una vez que ha muerto (son los muertos, que ya no pueden decir nada, el alimento preferido de los buitres).
    Lo que no sabemos, o yo no sé al menos, es si ha habido muertes asociadas al fenómeno de la okupación. Un caso así nos llevaría a plantearnos si los que ahora han salido a la calle a protestar lo habrían hecho también si se hubiera producido una muerte relacionada con ese motivo. Y si el Gobierno habría tomado alguna iniciativa legislativa para evitar que volviera suceder. Aunque para que esto último ocurriera primero debería convencer a Sumar y a Podemos de que el problema de la okupación no es un problema inventado, como dijo Irene Montero cuando era ministra de Igualdad.

  2. El padre de Maricarmen alquiló por primera vez la vivienda en 1956 y ella tras la muerte de su madre continuó como inquilina acogiéndose a la ley que amparaba el contrato inicial

    Urbagestión, que compró el inmueble en 2018, le aumentó el alquiler unas cinco veces su valor inicial

    Posteriormente, la empresa ofreció reducirlo pero aun así la sra. no podía permitírselo, pues recibe una pensión mensual de unos 1500€

    Tres intentos previos de desalojarla habían sido bloqueados en los tribunales.

    Parece ser que incluso en el proceso de todos estos años se le ofreció comprar el piso pero tampoco pudo

    Los intentos para resolver en ultima instancia su situación no han resultado positivos

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