Lo más asombroso de la extrema izquierda española no es su incapacidad para llegar a acuerdos, sino que todavía crea que hay mucha gente que les quiera votar.
Hace falta tener mucha fe para creer que de estos partidos y estos líderes pueda salir algo más que un apaño para mantener privilegios propios. Por no hablar del ridículo que están haciendo algunas de sus figuras más icónicas.
Decía este jueves Ada Colau (en teoría, líder del llamado Frente Amplio) en Catalunya Radio que el miércoles llamó a ERC -no especifica a quién- y "no se quisieron ni sentar a hablar". Pero ella, siempre dispuesta al sacrificio, se reafirma en su compromiso: "Hasta el último minuto del viernes -día en que se cierra el plazo para presentar las listas- defenderé esta coalición para parar al fascismo". Eso, parar al fascismo, es lo que pretendía Pablo Iglesias cuando se presentó por Madrid y Díaz Ayuso sacó mayoría absoluta. Aunque fue la última gran ciudad en caer ante las tropas de Franco, para algunos aventados de la extrema izquierda, en eso coinciden con los independentistas, Madrid es la cuna del fascismo, es una ciudad fascista por naturaleza.
Colau llora por las esquinas porque está compuesta y sin coalición. La culpa de la displicencia de ERC la tiene Irene Montero, que se adelantó el lunes firmando un pacto con ERC: Podemos no se presentará en Cataluña, aunque allí tiene muy poco que rascar, y pedirá a los suyos que voten por los independentistas catalanes, a cambio de que Rufián -que sí, de nuevo, encabezará la lista de ERC al Congreso- haga mítines con ella fuera de Cataluña. Cree Montero que la mera presencia de Rufián en sus actos públicos le dará a ella los votos que ahora no tiene. El que no se conforma es porque no quiere.
Esta izquierda, que ya no quiere ser alternativa, no habla de ideas, sino de puestos de salida en las listas
A diferencia de Colau, que necesita un empleo urgentemente (ha tenido que dejar el piso donde vivía porque no tiene para pagar el alquiler, según dice ella misma), a Montero no le hace falta liquidez, ni vivienda, ya que sigue conservando el chaletazo de Galapagar. Tiene, por tanto, más capacidad de aguante Montero que Colau a la que, además, ha ganado por la mano con su pacto con Rufián. Dice Pablo Iglesias que ese pacto es lo que la gente estaba pidiendo, que ahora ya hay un liderazgo claro en la izquierda a la izquierda del PSOE. Un liderazgo que nace no de los votos de la gente en unas primarias abiertas -como reclamaba la propia Montero- sino de un apaño entre bambalinas, hecho con el fin de que ERC se saque la espina de 2023, elecciones que le ganaron los Comunes, aunque por un escaso margen de votos, en Cataluña.
No entiendo esa pasión que se ha desatado por Rufián, algo que tiene que ver con ciertos periodistas madrileños que le adoran y con las redes sociales que le ríen las gracias. No sólo es que haya dudas sobre los votos que podría sacar en Andalucía o en Murcia, pongamos por caso. Es que en Cataluña, una lista encabezada por una tal Aina Vidal sacó 30.000 votos más que la encabezada por él en las no tan lejanas elecciones generales de 2023.
Rufián, el de las frases rotundas, dijo no hace mucho tiempo: "O nos juntamos o nos matarán por separado". Otro que va de víctima. En fin, esa afirmación apuntaba a que el líder de ERC estaba dispuesto a todo con tal de juntar a las izquierdas para evitar que algún malandrín de Vox o del PP le pusiera en alguna lista negra.
Pues no. Al final, Rufián se ha quedado en ERC y ha dejado al Frente Amplio con dos palmos de narices.
La unidad, ya lo sé, es difícil. Sobre todo cuando hay tantas siglas y tantos intereses que casar: IU, Movimiento Sumar, Más Madrid, Comuns, Compromis, Chunta, Mes,... A los que hay que añadir a Adelante Andalucía, que va por su lado y que no quiere ni oír hablar del Frente Amplio.
En su crónica del jueves, no sin cierto candor, Paula Chouza decía en El País: "Como siempre, los escollos están en los puestos de salida y en las cabeza de lista". O sea, que esto no va de ideas, de cambiar el mundo, de luchar contra el fascismo, sino de puestos que determinen quiénes van a seguir en el machito y quiénes van a quedar a la intemperie.
El drama es que ahora, a diferencia de lo que ocurrió en 2023, hay muy poquitos puestos de salida, muy poquitos sillones asegurados. Por tanto, la lucha por conseguirlos es aún más cruenta, más desalmada.
Para terminar de liarla, Rufián ya ha dicho que en Euskadi él apoyará a Bildu y en Galicia, al Bloque. Para que no haya dudas. Eso, justo cuando Ione Belarra está abogando por un acuerdo en Galicia y en el País Vasco -entre otras regiones- para que haya listas de unidad de la izquierda. Así que se podría dar la circunstancia de que Irene Montero apoyara al mismo tiempo la lista de Otegi y otra del candidato del Frente Amplio, que competerían por el mismo electorado en listas diferentes. ¡Qué ejemplo de coherencia!
Esta extrema izquierda ya no tiene nada que ver con aquellos jóvenes que venían a cambiar el mundo, a quitarle la hegemonía al PSOE. Ahora, además de no ser ya tan jóvenes, porque siguen siendo los mismos, se conforman con ser la muleta de Sánchez, sus socios pobres.
Ante este panorama tan poco edificante, tan carente del más mínimo decoro, provoca ternura cuando Maíllo (el veterano líder de IU) afirma que no quiere trocear las candidaturas, como le pide Ione Belarra, porque "el Frente Amplio es un proyecto de país". Afortunadamente, ese modelo no lo verá nuestra generación.
8 Comentarios
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hace 3 semanas
Para esta gente luchar contra el fascismo es lo que hicieron en madrid durabte la guerra: robos, chekas, paseos y fusilamientos masivos como los de paracuellos.
hace 3 semanas
¿Qué ocaso?
La extrema izquierda va a recibir los votos del 25% de la población. Y sacará alrededor de cien diputados.
Adivine como se llama la nueva extrema izquierda.
hace 3 semanas
En realidad ya lo dice vd bien no se trata de programa…
El programa que tenia el PSOE no se aguanta por ningún sitio, bien al contrario, el PSOE lo fue acuchillando hasta dejarlo en papel mojado…
Se trata de listas.
Ada, por cierto no es muy lista…
Que pensaba cuando se marchó?
Que vendrían por ella y le ofrecerían el olimpo?
Muchas suerte ha tenido y ahora, en su segunda oportunidad nos demostrará que pelea, si, y como!!!
Pero ya no por pagar el piso… Por su futuro económico, que le ha visto las orejas al lobo y como Montero acabará, al tiempo, de eurodiputada…
Con un: que alivio!!!!
hace 3 semanas
Pues es lo que tiene el poseer una nula coherencia y cultura democráticas. Que se vienen a la «polítika» a vivir de ella, a vender humo y crear falsas expectativas a los votantes de su cuerda.
Nada hay peor que un político que no tiene otra «profesión» que la de rendir pleitesía a su «puto amo», sea el galgo de Paiporta o el marqués de Galapagar. A la política hay que venir a aportar y no a restar.
Claro que debemos innovar y ofrecer nuevos horizontes a los ciudadanos, pero con fórmulas nuevas, como los tiempos que vivimos. No se pueden conseguir resultados distintos si se siguen haciendo las mismas cosas que hace cien años.
Las ideologías más polarizantes son las más radicales y se sustentan, en su mayoría, en los paradigmas de ideólogos que han sido superados y/o malinterpretados, y todo por el afán totalitario de someter a las sociedades actuales, a modelos que ya no son viables.
Los ciudadanos del mundo odian las guerras, odian la miseria, pero apoyan a líderes que fomentan eso mismo, y todo por promesas vagas y nada edificantes, buscando que los ciudadanos cuestionen los avances sociales, económicos y políticos para así mostrarse ellos como los salvadores proféticos añorados. Ejemplos sobran; Putin y Trump, entre otros, pero Sánchez tampoco disimula.
Si a eso sumamos las ambiciones personales, todo cuadra. Sociedades sometidas a líderes inmorales y ciudadanos aborregados, esperando un mendrugo de pan, ese que te prometen si les votas y les rindes pleitesía y sometimiento.
Las sociedades más equilibradas, son las más avanzadas, pero no están exentas de problemas que los políticos actuales no tienen el coraje de solucionar. Todo son parches y remiendos. No cogen los problemas por «los cuernos» y van pasando la pelota unos a otros, como la UE y su desastrosa «burrocracia». Somos los campeones regulando pero no implementando ni modernizando.
Los USA, China y demás países sin complejos (independientemente de sus sistemas políticos), tienen visiones más agresivas, sí, pero miran por los intereses de sus naciones, mientras aquí, sólo hay más división y «cortijos» personales a los que aspirar. No hay políticos con visión (no muchos) de Estado y con visión de futuro. En cambio se regodean en las «glorias pasadas» de la guerra civil o el comunismo marxista, leninista y todos los nacionalismos habidos y por haber, esos que sólo se miran en su ombligo, por no decir, su cartera.
Así que, o cambia mucho, muchísimo la cosa en España, o nos veremos estancados, social, económica y políticamente, otros 20 o 30 años, como en la autarquía de Franco.
hace 3 semanas
Los votantes de la extrema izquierda se han pasado o bien al PSoe porque el PSoe se ha radicalizado, o bien a Vox porque el votante se siente defraudado.
hace 3 semanas
El panorama de la izquierda española que nos presenta García-Abadillo me ha recordado a Belmonte: sólo degenerando se puede explicar que hayamos llegado hasta aquí, como parece que dijo para explicar que un antiguo banderillero suyo hubiese llegado a ser gobernador civil.
Un PSOE podemizado (¿alguien en ese partido sabe hoy lo que era la socialdemocracia?) enarbola ahora la bandera de la vivienda para mostrar su total sintonía con las proclamas revolucionarias de los anticapitalistas acampados en Sol y el lenguaje guerracivilista de la extrema izquierda, que trata de formar un Frente Amplio para parar al fascismo.
Y Podemos se desmarca para pactar con la Esquerra de Rufián, que a su vez apoya a Bildu, una formación política cuyo principal objetivo es sacar de la cárcel a todos los terroristas encerrados en ella por extorsionar, secuestrar, poner bombas y pegar tiros en la nuca.
Una curiosa forma de entender la democracia que ven amenazada por el fascismo.
hace 3 semanas
Hay que reconocer a Sánchez su visión de la jugada. Con la convocatoria electoral ha dejado a todo todo su flanco izquierdo fuera de juego, luchando por egos y apartando a un lado los ideales comunes.
¿Qué es más importante, quién va en las listas o tener un grupo fuerte para defender sus políticas?
El viernes tendremos la respuesta.
hace 3 semanas
Lo que está pasando entre todas las diferentes familias de la extrema izquierda, se puede concretar en la frase que dijo aquél:
» De mi propia familia aprendí lo que es la hipocresía. Un día vinieron a nuestra casa a hablar mierda de un familiar, y al otro están en la casa de ese familiar hablando mierda de nosotros «.