En las oficinas del grupo Prisa, el tic tac de los relojes compone una melodía cada vez más acuciante.

Un plazo de año y medio puede parecer aún holgado. Pero cuando se trata de resolver la viabilidad de una compañía, la cuenta atrás adquiere tintes angustiosos.

Y a eso es a lo que se enfrenta el grupo editorial. Diciembre de 2018 es la fecha que aparece subrayada en rojo en los despachos de la dirección del grupo. Entonces tendrá que hacer frente al vencimiento de una deuda por valor de 957 millones de euros, una cifra casi cuatro veces superior al valor bursátil de Prisa.

La compañía presidida por Juan Luis Cebrián había puesto sus esperanzas de resolver esta situación en la venta de Santillana. La esperanza del grupo era obtener unos 1.750 millones de euros con la venta del 75% de su participación en la compañía especializada en la creación de contenidos y servicios educativos. Estas cifras habrían permitido a Prisa amortizar el total de su deuda, que ronda los 1.500 millones.

Prisa se enfrenta a finales de 2018 a un importante vencimiento de deuda

Pero las ofertas recibidas han quedado muy lejos de lo previsto, llevando a la dirección de Prisa a cancelar la venta. Este fracaso en la estrategia diseñada por el grupo editorial ha pesado este lunes en su cotización. Sus acciones han retrocedido un 3%, elevando por encima del 50% el castigo acumulado en los últimos siete meses.

Los expertos coinciden en que agotada la vía de la venta de Santillana, a Prisa no le queda otro remedio que levantar de forma precipitada una alternativa que permita hacer frente a sus obligaciones con sus acreedores o, al menos, alcanzar una posición más cómoda para negociar una refinanciación de su pasivo cuando llegue el momento.

La escasa capacidad de la compañía para generar flujos de caja hacen inviable pensar en una reducción orgánica de la deuda y, como advierten en Fidentiis, Prisa tendrá que lidiar con varios hedge fund, propietarios de unos 400 millones de euros de su deuda, «que podrían estar dispuestos a permitir que la empresa caiga para recuperar su inversión completa».

Así, al grupo editorial parece no quedarle más remedio que combinar las ventas de activos con una ampliación de capital. Esta es la visión que defienden en Alantra, donde señalan que Prisa podría vender Media Capital, su negocio de comunicación y entretenimiento en Portugal, con el que podría obtener unos 400 millones de euros. Al mismo tiempo, sería necesario captar capital por un monto de entre 500 y 600 millones de euros.

Tras renunciar a la venta de Santillana, una ampliación de capital parece ineludible

Para la firma de análisis esta estrategia de última hora encierra muchos riesgos -como el fuerte descuento que habría que asumir en una hipotética ampliación-, por lo que ha rebajado su valoración de Prisa hasta los 2,81 euros euros, un 13% por debajo de su cotización actual. «Una vez que la venta de Santillana está fuera del plan, las acciones de Prisa no son una opción de inversión hasta que se encuentre una solución a sus problemas de deuda y, como se dijo, encontrarlo no será fácil y probablemente será muy dilutivo para los accionistas», observan los analistas de Alantra.

Con todo, en Fidentiis defienden que el fracaso en la venta de Santillana puede llegar a resultar positivo para Prisa. Para esta firma, la compañía ahora tendrá que enfocarse en un aumento de capital que es considerado «claramente necesario» y este cambio de rumbo «requerirá el nombramiento de un equipo directivo fuerte, capaz y motivado, potencialmente con el nombramiento desde fuera del grupo».

Trabajando de forma eficaz en esta ardua tarea, Prisa podría empezar a poner en valor alguna de sus virtudes, como sería, según Fidentiis, el buen desempeño de algunos de sus negocios, entre los que Santillana ocupa un lugar destacado.

Y es que, como observan en Bankinter, con la venta de Santillana, «Prisa habría perdido su principal fuente de ingresos y su capacidad de generación de flujos de caja libre quedaría significativamente reducida».

Si este cambio de estrategia a última hora da resultado, el grupo editorial estará mucho mejor preparado para afrontar los retos venideros.