En el mundo empresarial, el futuro suele importar más que el presente. Los inversores son capaces de obviar complejas coyunturas actuales si en el horizonte de la compañía afectada se vislumbra un prometedor plan de negocio y, al contrario, el más brillante desempeño puede quedar eclipsado si las perspectivas de largo plazo se muestran poco esperanzadoras.

Si hay un sector en el que esta realidad está muy presente a día de hoy es el de automoción. Los vertiginosos avances tecnológicos dibujan un futuro en el que el vehículo eléctrico y los coches autónomos deben tener un papel preponderante.

Y sin embargo, los problemas que atraviesa Nissan sobre el parqué parecen derivar en mayor medida de cuestiones del presente. El fabricante nipón acumula un recorte superior al 10% desde finales de 2016, lo que ha elevado el descuento con el que cotiza frente a Toyota y Honda, entre otros. “Habiendo ampliado su cuota de mercado agresivamente, principalmente en los Estados Unidos, creemos que Nissan probablemente se enfrenta a un estancamiento en el futuro previsible”, advierten en JPMorgan.

En la misma línea, en Citi explican que , el mal tono de Nissan coincide “con una fase en la que los inversores han comenzado a ser muy conscientes de un pico en la demanda de Estados Unidos. Creemos que esto se debe a que son conscientes de los efectos secundarios de las políticas de comercialización agresivas en una fase en la que la demanda disminuye”, explican en Citi.

Las dudas sobre el mercado estadounidense pesan sobre la cotización de Nissan

Para los analistas del banco estadounidense, aunque Nissan pueda enfrentarse a mayores riesgos que sus competidores por esta situación, los niveles a los que cotiza no pueden justificarse por esta situación. A su juicio, los títulos de la compañía japonesa deberían situarse casi un 25%, e incluso más en función de cómo se vaya plasmando su plan de crecimiento en China y el Sudeste asiático.

En Nomura también se muestran optimistas sobre el futuro de Nissan y le otorgan un potencial de mejora en bolsa superior al 50%, hasta niveles nunca antes alcanzados. Las razones de tan favorable visión de la compañía contemplan cuestiones como su atractivo dividendo y su capacidad de extraer sinergias de su reciente alianza con Mitsubishi.

Pero por encima de todo eso está el liderazgo de Nissan en la carrera hacia el vehículo del futuro. “Esperamos que el mercado global del vehículo de batería eléctrica va a crecer rápidamente desde los 641.000 vehículos en 2016 a los 3,3 millones en 2020. Nissan (incluyendo Renault) tiene un claro liderazgo sobre sus rivales, habiendo vendido un total de alrededor de 400.000 vehículos hasta la fecha y también está por delante en términos de experiencia acumulada”, observan los analistas de Nomura.

En el banco japonés consideran que el lanzamiento del nuevo modelo Leaf, en septiembre de 2017, puede suponer un impulso notable en las ventas de vehículos eléctricos, hasta el punto de llegar a representar en 2021 hasta un 8% de las ventas totales de Nissan. “Creemos que las valoraciones podrían avanzar si el lanzamiento del Leaf demuestra un claro liderazgo en los vehículos eléctricos”, apuntan.

El lanzamiento del nuevo modelo Leaf podría impulsar las ventas de vehículos eléctricos

Pero, además, el Leaf podría incluir otro de los puntos fuertes de Nissan: su ingeniería de coche autónomo. El fabricante de automóviles se ha marcado un ambicioso calendario para el desarrollo de esta tecnología y esa concreción de sus planes, con colaboraciones con tecnológicas líderes en la industria, es uno de los puntos más valorados desde Nomura.

“La compañía ya está presentando tecnología de conducción autónoma Pro Pilot en sus modelos Serena y X-Trail, por delante de sus rivales, y esto es adecuado también en el Leaf. Esperamos una rápida adopción de las tecnologías de conducción autónoma, especialmente en Japón, y el liderazgo de la compañía aquí debe darle una ventaja en la competencia por la cuota de mercado”, auguran.

Sin duda, un futuro esperanzador que bien podría permitir a Nissan dejar atrás sus dudas del presente.