JPMorgan, una de las firmas de análisis más prestigiosas del mundo, situaba en el verano de 2013, a Tubos Reunidos entre las pequeñas joyas de la bolsa española. No era una excepción. La compañía vasca, especializada en el desarrollo de tubos de acero sin soldadura, era a ojos del mercado, uno de los valores más prometedores de la bolsa española.

Pocos podían imaginar entonces que menos de cinco años después, la compañía vasca, con más de un siglo a sus espaldas, habría perdido más de un 75% de su valor y vería su futuro seriamente comprometido.

Este lunes, las acciones de Tubos Reunidos se anotaron un alza superior al 30%. Un festín que, sin embargo, puesto en contexto apenas representa una limosna para sus sufridos inversores. No en vano, este fuerte rebote deja su saldo en las últimas cuatro sesiones en una caída del 30,4%.

Los últimos vaivenes de la compañía han estado relacionados con la advertencia realizada por la auditora PwC, en la que señalaba que «existe una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la compañía para continuar como empresa en funcionamiento».

El desplome generado por este informe sólo ha encontrado freno este lunes cuando la compañía ha tratado de restar dramatismo al informe de PwC, aclarando que «el párrafo que indica PwC en su informe es una incertidumbre material relacionada con la empresa en funcionamiento (según norma técnica de auditoria) y en ningún caso es una salvedad a las cuentas anuales de Tubos Reunidos del ejercicio 2017. En consecuencia, la opinión del auditor es en todo caso favorable».

Sin embargo, ni los problemas de Tubos Reunidos se circunscriben, únicamente, al informe de PwC ni las incertidumbres en torno a la compañía quedan contenidas por las explicaciones realizadas este lunes por el grupo tubero. De hecho, la compañía reconoce en la notificación remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), «la evolución de los negocios de Tubos Reunidos, como todos los negocios, está sometida a una serie de factores de incertidumbre, si bien, en estos momentos, en el caso de Tubos Reunidos pueden ser materiales».

Tubos Reunidos es una de las grandes víctimas de la caída de los precios del petróleo desde 2014

Tubos Reunidos se cuenta entre las muchas víctimas del descalabro que registraron los precios del petróleo entre el verano de 2014 y la primera mitad de 2016, que supuso un freno de proyectos energéticos -base de su negocio. Pero mientras buena parte del sector ha visto la luz con la remontada registrada por el crudo en los últimos trimestres, Tubos Reunidos ha visto descarrilar su incipiente recuperación, a medida que cuestiones como la subida de los precios de la chatarra o la depreciación del dólar se convertían en nuevos obstáculos en su camino.

Y la voluntad del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles del 25% a las importaciones de acero se ha levantado como el último envite de una tormenta perfecta que amenaza con hacer caer a una compañía centenaria. «Estados Unidos estaba siendo el motor de la recuperación de Tubos Reunidos y el proteccionismo es un mazazo para la compañía. Hay que tener en cuenta que las ventas a Norteamérica representaron en 2017 el 44% del total (60% en el cuarto trimestre)», observan en Bankinter.

En este convulso escenario, el grupo vasco se aferra a los recortes de costes como medida clave para asegurar su viabilidad. «La implantación de las medidas del plan laboral para la contención y reducción del gasto de personal es uno de los factores clave para la viabilidad y competitividad de la compañía», observa la empresa presidida por Guillermo Ulacia.

Pero en el mercado no abundan las muestras de optimismo hacia Tubos Reunidos, pues, como observan en Banco Sabadell, «la falta de visibilidad operativa es la principal razón por la que mantenemos cautela en el valor y, aunque valoramos de manera positiva las medidas de recorte de costes y mejora de eficiencia planteadas por la compañía, a corto plazo no creemos que la situación vaya a revertirse de manera contundente».

A Tubos Reunidos le sobran los problemas. Y, para su desgracia, el proteccionismo de Trump amenaza con ser el definitivo.