El Grupo Parlamentario Popular presentó ayer ante el registro de la Cámara Alta una moción en la que reclama «tratar aspectos como la supresión de los aforamientos», apenas una semana antes de que la ex alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, se siente en los escaños del Mixto si es que el próximo martes tiene a bien acudir a la sesión plenaria que celebra el Senado. Será precisamente en ese pleno donde se someta a debate y votación la moción presentada por los populares, donde gozan de una cómoda y holgada mayoría absoluta (147 escaños de un total de  265).

La moción popular apela a la necesidad de «alcanzar un pacto por la regeneración y la calidad de la democracia» para ampliar la confianza de los ciudadanos en su país y en las instituciones. El objetivo es profundizar «en las iniciativas y reformas legislativas precisas para reforzar la exigencia y la ejemplaridad», también, agrega el texto, «para hacer más exhaustiva la prevención y más estricta la sanción ante aquellos que quieren utilizar la política en su beneficio y no al servicio de todos los españoles».

Los populares quieren que sea «más estricta la sanción a los que usan la política en su beneficio»

Así, a pesar de la resistencia de Mariano Rajoy a reclamar a Barberá el escaño que consiguió a propuesta del PP, los populares estrechan el cerco en torno a ella al destacar, entre esas medidas regeneradoras, «la supresión de aforamientos; la no concesión de indultos a personas condenadas por delitos de corrupción y financiación ilegal de partidos (…) así como las reformas que precise el sistema electoral para reforzar el vínculo democrático entre los ciudadanos y sus representantes».

En la semana del 10 de octubre

Cabe reseñar que Barberá, –que podría ser citada a declarar ante el Tribunal Supremo en la semana del 10 de octubre–, de resultar imputada lo sería por un delito de blanqueo de capitales mediante el sistema del «pitufeo», esto es, pequeñas cantidades que se donaban «en a» al partido para financiar las campañas electorales y se recibían «en b». Su decisión de no renunciar al escaño le permite, en calidad de aforada, comparecer ante el Supremo, y no ante la Audiencia de Valencia en compañía de su antiguo equipo consistorial, imputado en pleno.

Por ello es reseñable que sus antiguos compañeros en los escaños del Senado hayan presentado esta moción junto con una segunda que apela a mejorar los mecanismos en la lucha contra la violencia de género y una tercera en la que hacen un llamamiento a superar la situación de bloqueo político que permita la investidura de Rajoy, en calidad de candidato más votado, y evitar «la celebración de unas nuevas elecciones generales». Esta última, todo un canto al sol con escaso, o más bien, nulo recorrido.